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Tanto imaginarnos una muerte digna en ti... PRI

Generaciones de mexicanos vivieron y murieron en un México sui generis
27.07.2021 12.00 AM

Los ecos de las transiciones en otras partes del mundo, el desgaste de décadas de ejercicio del poder, los errores acumulados, las decisiones de quienes desertaron -no por amor a la democracia sino porque no les tocó ser señalados por el dedo que en otras ocasiones les benefició- un hartazgo social, muy entendible, ante un cinismo creciente de una clase política desprestigiada y corrupta, en suma una serie de factores que incidieron y afectaron irremediablemente al PRI desde finales del siglo XX, explican su necesaria desaparición.

Nadie con conocimientos básicos de la historia de México podrá regatear los enormes beneficios que para este país trajo la existencia de un partido que puso orden a una vida de caudillaje donde el desbarajuste, la anarquía y la voz de los caciques eran las que daban sentido a la historia.

Fundado desde una verticalidad, el PRI nació con el signo del poder y lo ejerció durante varias décadas en un México que estaba cansado que las revueltas, de sangre y la muerte, ¡Millón y medio de personas que dieron su vida en la revolución!

Bien esperada era una institución que pusiera orden, trajera paz social -que logro durante años- y generara las condiciones para un crecimiento económico que -en el planeta entero- llamó la atención y que fue denominado el “milagro mexicano”. Las décadas de los años treinta, cuarenta, cincuenta y sesenta pusieron a México en un nivel de modernidad que es básicamente la construcción de los cimientos del México que hoy conocemos todos.

Los dictadores mueren, pero los partidos parecen tener la convicción de que pueden vivir y sobrevivir décadas e inclusive siglos. El enorme desgaste que implicó tantos años de gobierno y el ejercicio constante del poder -con éxitos y fracasos- provocó una fisura importante en la década del noventa donde, finalmente, corrientes y partidos, le dieron al priísmo una nueva cara -con las mismas caras de siempre- fundando un partido que tenían casi sus mismas siglas: El PRD. Este modelo sufrió un rápido desgaste -aun cuando hay que reconocerlo- permitió que la base de “el priismo” seguirá siendo fiel, al sabor original PRI o a uno más endulzado que se quedó, principalmente, en la capital del país, con los mismos de siempre.

Como una marca desgastada que busca ofrecer el mismo producto con envoltura distinta o como aquel producto que nadie quiere, pero al cual se le cambia el nombre, “el priismo” siguió buscando opciones de exhibir, ante los jóvenes recién llegados, una nueva cara -con las mismas caras de siempre- y en esta ocasión, de los directivos de la marca original, surge MORENA otra vez los mismos queriendo poner otra cara, pero, sin variar, con las mismas caras siempre.

Hoy los jefes del priismo, según de qué división de la empresa se traté, se encuentran muy preocupados pues la “fórmula original” no convence a la nueva clientela y la envoltura más moderna, MORENA, no tiene ni el orden, ni la estructura del anterior. Los jefes y dueños del priismo desde sus respectivos Palacios -como virreyes resucitados- se muestran molestos y desilusionados.

Para aquellos que nos gusta la historia nos parecería mucho mejor dejar en el pasado al PRI; Al atractivo PNR de Lázaro Cárdenas y la expropiación petrolera; Al PRM del presidente Caballero y su declaración de guerra al fascismo, Al PRI del Seguro Social, CONASUPO, del programa de sustitución de importaciones, del libro de texto gratuito, los viajes de López Mateos, las “abundancias” de López Portillo, del Peso de “doce cincuenta”, de la “renovación Moral” de De la Madrid y la partidita de domino de Ruiz Cortines.

Cumplió con su deber y con sus pasos hizo historia, ahora hay quienes quieren refundarlo, pero nadie está dispuesto a hacerlo pues -ni siquiera una persona que ama a su difunto padre aceptaría un intento de resurrección, nadie quiere un cadáver que este pululando y deambulando por ahí- déjenlo morir en paz.

Tanto imaginamos una muerte digna en ti PRI y el virrey no te quiere dejar ir.

“Los dictadores mueren, pero los partidos parecen tener la convicción de que pueden vivir y sobrevivir décadas e inclusive siglos.”



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