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RODRIGO SANDOVAL
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RODRIGO SANDOVAL

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Twitter y Facebook vs 4T

Internet es demasiado vasto para generar otras alternativas para comunicarse
17.02.2021 12.00 AM

La naturaleza de Internet ha sido la libertad. Tim Bernes-Lee y quienes dieron origen a las direcciones URL, han pugnado por que la red sea una herramienta que permita la libertad de expresión, libertad de tránsito, libertad de asociación, entre otras.

Las empresas son las que se han “adueñado” del espacio virtual de internet y ahora comercializan sus servicios a través de esta carretera de la información, habilitando distintos tipos de “aduanas” para transitar en ella.

Una de esas aduanas son las plataformas de redes sociales. Otra “aduana” son los ecosistemas como Google, Amazon o Apple, que si no estás dentro de sus “fronteras virtuales” no puedes acceder a sus productos y servicios.

Para el poder político a nivel mundial este reino sin dueño ha sido siempre una tentación. Se busca regular internet de muchas formas. No debemos olvidar el caso de Wiki Leaks, ni de Snowden, tampoco cuando el FBI quiso desbloquear un iPhone con el pretexto de conocer las intimidades de un terrorista confeso.

Los esfuerzos por controlar el espacio virtual a través de la conexión, como lo es la neutralidad de la red, que mucho se discutió durante el gobierno de Obama pero nunca se concretó. En México, los intentos por controlar a los sediciosos comenzaron con el grupo de #InternetNecesario y siguieron con los estudiantes del 2012 en el movimiento #YoSoy132 que despegó a partir de You Tube y se mantuvo gracias a Twitter y otras redes de mensajería instantánea.

Desde entonces se planteó la necesidad de controlar el Internet. La propuesta del senador Ricardo Monreal es otro intento más para controlar una “aduana” un espacio de la gran carretera de la información: ¿Qué hay detrás de esta iniciativa?

Se supone que es una respuesta a lo que le sucedió a Trump cuando Facebook y Twitter cancelaron su cuenta definitivamente. Pero en México, el presidente no se comunica a través de estas plataformas. Son sus seguidores los que le hacen el trabajo, por lo tanto, parece que la iniciativa busca cuidar más a los bots y militantes que al propio presidente.

Parece que para él mismo se trata de una cuestión de poder. Pretende demostrar que el estado mexicano es más poderoso que las empresas tecnológicas como: Twitter y Facebook y por lo tanto los puede controlar. Esto se complementa con una explicación ideológica, para el presidente, estas empresas neoliberales, tecnológicas amenazan el estado nativista y originario del México profundo. No deben quedar sueltas.

¿Qué pasaría si la ley es aprobada?

Twitter y Facebook no se van a ir de México. El negocio de los datos de millones de mexicanos sin regulación de privacidad es demasiado jugoso para abandonarlo. Lo que puede ocurrir es que acepten la norma y puedan “reducir” tecnológicamente el impacto de algunas “cuentas” no deseables, al grado de evitar cerrarlas para reducir de alguna forma su poder viral. Una “censura disfrazada”.

Las plataformas de Twitter y Facebook y muchas otras tienen detrás personas con ideologías e intereses propios. Muchos de ellos comparten un ideal democrático y de libertad, por su origen en Estados Unidos, pero es igual que si fuera el New York Times, CBS o Fox News, cada uno tiene su matiz ideológico, también puede verse en México en los diarios La Jornada y el Reforma. Todas las empresas tienen derecho a rechazar aquellas personas o valores que no compartan, sin que ello violente su libertad de expresión o ejerzan un acto de censura porque al final son propietarios de esos medios.

Por ello me parece que esta iniciativa de ley carece de sustento. No se trata de canales públicos o estatales los que están en riesgo, sino de empresas que pueden decidir a quienes vender sus productos o servicios.

En este sentido, pienso que los mexicanos responderemos usando otros mecanismos. Si un canal de comunicación se calla seguramente surgirán otros. No es la primera vez que buscan silenciarnos. La tecnología, el internet, es demasiado vasto e inexplorado para generar otras alternativas para comunicarse. Seria una pena que el gobierno mexicano censure o expulse a estas redes sociales por motivos políticos o ideológicos y luego aparezcan más herramientas que las sustituyan en un abrir y cerrar de ojos con mayor impacto y menor posibilidad de ser controladas.

Basta recordar la reciente migración masiva de usuarios de Whats App a Telegram y otras plataformas de mensajería en cuestión de días, después del anuncio de reducción de la privacidad de dicha compañía. A nadie le importó que Telegram estuviera basado en Rusia. Simplemente eligieron otra herramienta.

En suma, cualquier control sobre internet será temporal y propagandístico, pero no definitivo ni real por el rápido avance de las tecnologías de información y comunica-ción. Lo que sí podrá tener impacto en el corto plazo será en los más jóvenes, quienes recordaran y castigaran al que les quitó su juguete preferido, su mundo ideal por mero capricho político.

Rodrigo Sandoval Almazán Es profesor investigador de tiempo completo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma del Estado de México, miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel 2 y fundador del Laboratorio de Innovación Pública e Inteligencia Artificial (i-Lab México). Twitter: @horus72

“El presidente no se comunica a través de estas plataformas. Son sus seguidores los que le hacen el trabajo.”



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