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Pandemia, democracia y votaciones

Hay en el mundo intentos de aprovechar el escenario para perpetuar regímenes
10.02.2021 12.00 AM

México -y el mundo- hoy aprenden a vivir dentro de un escenario inédito, cuando menos para las generaciones actuales, de una pandemia a escala global que altera y afecta el comportamiento social en todas sus facetas. Pareciera que la experiencia acumulada durante nuestra vida NO es suficiente para afrontar un panorama novedoso para el cual poco, o nada, estábamos preparados.

Mas allá de las necesidades apremiantes que sabemos quedan afectadas debido a este nuevo escenario surgen algunas cosas, sobre todo a escala social que, aunque al principio no nos parecían evidentes, se nos presentan como un nuevo reto que quizás no habíamos considerado pues estábamos más concentrados -por razones obvias- en aquellos asuntos de carácter personal e individual, lo que llamábamos necesidades indispensables.

Sorpresivamente nos encontramos con la existencia de otro tipo de asuntos que debemos irremediablemente afrontar y que también tienen un carácter prioritario -no solo en el ámbito social- sino en relación al estilo de vida que, como personas, quizás hemos dado por hecho.

Nuestras libertades sociales, nuestro papel en la comunidad y la estabilidad personal y de nuestra familia dependen de un entorno socio-político al cual estamos acostumbrados y que, en ocasiones, subestimamos por el solo hecho de que “está ahí” y damos por seguro que ahí siempre estará.

El espejismo de pensar que nuestro entorno político -y por consiguiente nuestra forma de vida- permanecerá aun después de una crisis esperando que el momento difícil termine es falso y peligroso para el entramado de nuestra vida pública. La vida social requiere de participación ciudadana, de una democracia activa y por supuesto de procesos y calendarios electorales que, necesariamente, coincidirán con tiempos de crisis como lo es el caso de la pandemia actual.

Son conocidos diversos momentos en la historia universal donde una crisis ha paralizado una sociedad en su conjunto que daba por sentado que el sistema político y la forma de vida que conocían perduraría más allá de la coyuntura y las dificultades que atravesaban y, posteriormente, se enfrentaron a realidades difíciles y dolorosas, fruto de las acciones de quienes aprovecharon, precisamente esa parálisis ante el infortunio, para empoderar a dictadores y alterar el destino de sociedades completas.

Si la historia nos da esas lecciones de deterioro social ante una crisis, la vida actual NO nos exenta de este tipo de experiencias que están vigentes en estos momentos de COVID-19 a nivel global pues podemos ver cómo en diversos países del mundo los intentos de aprovechar la pandemia y la incertidumbre que genera esta situación para perpetuar regímenes o ampliar indefinidamente la autoridad de quienes detentan el poder, es peligrosamente real.

Ejemplo de lo anterior es el caso de países como Hungría donde recientemente se aprobó una polémica ley que le permite al ultraderechista Viktor Orbán gobernar con poderes extraordinarios, sin límite temporal y sin control aprovechando la “parálisis” social que se derivó de la actual pandemia.

Y no es exagerado comentar que la pandemia global del coronavirus ha permitido al presidente ruso Vladimir Putin alargar su periodo de gobierno que podría llegar hasta el año 2036 al mismo tiempo que se prohibía cualquier protesta masiva argumentado razones de seguridad ante la crisis del COVID-19.

En México, por otra parte, habrá elecciones este año 2021 para elegir diputados federales y locales, así como en 15 diferentes estados en relación al puesto de gobernador. Es ingenuo pensar que la actual pandemia no tendrá ninguna consecuencia en términos electorales, tanto en los métodos de campaña como, esencialmente, en términos de los procesos de votación y sufragios a lo largo de toda la geografía de nuestro país.

Subestimar o desatender esta realidad pudiera traducirse en un deterioro de la calidad de los procesos democráticos que viviremos en México. Los mexicanos hemos trabajado mucho durante décadas por perfeccionar nuestra democracia dando credibilidad y certeza a los procesos electorales, así como certidumbre en las jornadas de acopio del sufragio.

Ciertamente son predecibles escenarios donde siga siendo una prioridad evitar las aglomeraciones y el encuentro de muchas personas en un espacio común. Lo anterior redundara en un cambio de los protocolos de eventos de proselitismo político y de campaña electoral, así como de organización de casillas electorales para cumplir cabalmente con lo señalado por las leyes electorales al tiempo que respetar las formalidades requeridas durante un periodo de pandemia.

Lo anterior nos debe alertar a todos, como sociedad, sobre lo importante que es que los métodos de vigilancia sanitaria y protocolos de protección higiénica no sean un factor que limite o inhiba la participación ciudadana y menos que sirvan para que una u otra fuerza política aproveche esa situación en su beneficio electoral.

Luis Miguel Pérez-Juárez es especialista en negociación y vinculación política del gobierno federal y estatales con agrupaciones sociales, colectivos civiles y cámaras sectoriales, así como legislativas. Especializado en negociación hostil, resolución de conflictos, vinculación y solución de crisis. ex Director de la Escuela de Política Pública del ITESM. Correo: luismipj@tec.mx

“Subestimar o desatender esta realidad pudiera traducirse en un deterioro de la calidad de los procesos democráticos que viviremos en México.”



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  • OPINIÓN RODRIGO SANDOVAL -
    Twitter y Facebook vs 4T

    Internet es demasiado vasto para generar otras alternativas para comunicarse

    LEER MÁS / 17.02.2021 12.00 AM
  •  PÉREZ-JUÁREZ
    OPINIÓN PÉREZ-JUÁREZ -
    Pandemia, democracia y votaciones

    Hay en el mundo intentos de aprovechar el escenario para perpetuar regímenes

    LEER MÁS / 10.02.2021 12.00 AM