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OPINIÓN EDITORIAL

 
 
VíCTOR KERBER
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VíCTOR KERBER

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Presidentes internacionalistas y presidentes parroquianos

Faltando a Cumbre G20, AMLO pierde la oportunidad de conversar con mandatarios
21.05.2019 12.00 AM

En la historia contemporánea de México hemos tenido presidentes internacionalistas y presidentes parroquianos, de esos que prefieren no participar en los foros mundiales ni acuden al encuentro de otros Jefes de Estado.

El Presidente Gustavo Díaz Ordaz no gustaba de viajar. En cambio, su sucesor, Luis Echeverría Álvarez, peinó los cuatro continentes y pretendió erigirse en estadista de talla mundial con iniciativas como la llamada “Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados”, que consistía en un conjunto de iniciativas estridentes aunque no del todo operativas, cuyo fin era el reordenamiento económico mundial. En tiempos de don Luis, sin embargo, el mundo todavía se dividía en primero, segundo y tercer mundos.

Al estrechamiento del orbe por efectos de la intensificación de los intercambios comerciales y a la intensificación también de las interconexiones mundiales, se debe en buena medida el fin del socialismo real que encabezaba la ex Unión Soviética; el segundo mundo por consiguiente desapareció, inclusive la República Popular de China, la cual todavía se dice gobernada por un partido comunista, sucumbió ante los efectos de la globalización y hoy por hoy es una gran potencia industrial y comercial con capacidad de penetración en todos los rincones del planeta.

El aislamiento en estos tiempos no sólo es imposible, sino que va en contra de la naturaleza misma porque los problemas de un país ya atañen al resto de las naciones, y le pongo algunos ejemplos: Las emisiones de gases tóxicos que generan las grandes fábricas y que contribuyen al sobrecalentamiento global es un ejemplo, las oleadas de inmigrantes que traspasan fronteras en busca de oportunidades y de una mejor vida en el extranjero es otro. O también está el problema de cómo enfrentar a las mafias internacionales que trafican con niños, mujeres, drogas y especies en peligro de extinción, sin importarles las consecuencias para la humanidad.

México, como usted sabe, se localiza en el entrecruce de varias corrientes: Al sur tenemos a Centroamérica, que es una fuente actual de oleadas migratorias que cada vez son más y más complejas. Al norte tenemos al mercado de consumo más intenso del planeta y al mayor fabricante de armamentos también. Al este y al oeste tenemos mares paradisíacos que también constituyen hábitats de un sinfín de especies marinas que han sido arrasadas por la sobrepesca y la voracidad humana: el caso de la vaquita marina es emblemático. La vaquita marina, que habita cerca de las costas de Baja California, está a punto de extinguirse y ese es un problema que atañe a todas las naciones.
Entonces bien, si México está localizado en el entrecruce de mercados y de tráficos de toda índole, si México además se proclama como defensor del diálogo por la paz entre las naciones, y si México tiene acuerdos de intercambio comercial y pretende ser puente de entendimiento internacional, ¿Por qué nuestro Presidente, Andrés Manuel López Obrador, se rehúsa a participa en el Foro G20, que se llevará a cabo en Osaka, Japón el mes entrante?

Si el G20 reúne en forma de cónclave a los Jefes de estado de las 20 naciones más influyentes del mundo, entre las cuales se considera a México, si el G20 representa la única y formidable oportunidad de plantearles en vivo y en directo a los demás mandatarios y mandatarias las inquietudes que nos aquejan como nación. Y si representa la grandiosa oportunidad de dar a conocer las posiciones de México frente al orbe, ¿Por qué nuestro Presidente no quiere aprovechar esa oportunidad?

El problema que yo veo es que al parecer nuestro Presidente tiende a achicarse cuando se ve rodeado de personalidades de talla mundial. Los foros planetarios no son para él, su zona de confort está en los poblados, en las conferencias matutinas, no en las Naciones Unidas o en los mecanismos de diálogo entre los estadistas, y esto lamentablemente lo margina a él y margina a México como país. Al foro G20 en Osaka, Japón, asistirá el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, quien sí tiene estatura de estadista pero que por su investidura no podrá intervenir en las conversaciones que habrá a puerta cerrada con Vladimir Putin, Angela Merkel, Xi Jinping, Donald Trump y Emmanuel Macron, por mencionar a algunas de las personalidades que asistirán, como también lo harán el Presidente de Argentina, Mauricio Macri, y el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

En estos tiempos es casi imposible sustraerse de los diálogos internacionales, sobre todo si como pretende el señor Presidente, México habrá de convertirse en potencia mundial bajo su régimen. Hasta aquí dejo mi comentario, saque usted sus conclusiones.

@Vkerber1

“El aislamiento en estos tiempos no sólo es imposible, sino que va en contra de la naturaleza misma porque los problemas de un país ya atañen al resto de las naciones.”



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