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OPINIÓN EDITORIAL

 
 
RAÚL ARRIAGA
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RAÚL ARRIAGA

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Al rescate de la vida silvestre

Iniciativas muestran el desconocimiento de la función de zoológicos y acuarios
31.08.2016 12.00 AM

La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Eduardo Galeano, “Patas arriba, la escuela del mundo al revés”.

Después del espectáculo mediático, amarillista y de gran indignación, los partidos políticos, a iniciativa de uno y en alianza los demás, pretenden salvar al ya fallecido gorila Bantù con una serie de iniciativas de Ley que con gran ironía demuestran el gran desconocimiento de la función y los objetivos de los zoológicos y acuarios.

La capacidad de asombro supera los límites cuando nuestros representantes en el Congreso no paran de presentar iniciativas que sólo sirven en coyunturas especiales para llamar la atención, hacen uso del morbo, de las imágenes amarillistas para justificar propuestas que no implican la solución de las vastas necesidades y carencias ambientales, la atención de fondo de la problemática ambiental de nuestro país.

Tal es el caso de la iniciativa propuesta para reformar los Artículos 78 y 122 de la Ley General de Vida Silvestre en materia de zoológicos y acuarios, que derivado de la desafortunada muerte del gorila Bantú ponen de manifiesto su interés ya conocido de prohibir los zoológicos y los acuarios.

De acuerdo a los análisis recientes, la prohibición del uso de animales en los circos provocó graves problemas que sólo resultaron en el abandono y muerte de cientos de ejemplares de vida silvestre, los cuales no pudieron ser atendidos por la PROFEPA, porque dicha Procuraduría no cuenta con presupuesto ni con infraestructura propia para estos fines, tampoco la brillante iniciativa previó aportación de recursos fiscales para su instrumentación, ahora se presenta la iniciativa para prohibir los zoológicos y acuarios, esperando que ante la indignación por la muerte Bantú, dichas iniciativas sean aprobadas basadas en la emotividad popular que provoca la desafortunada muerte del gorila.

Es cierto que existen zoológicos que operan con limitaciones, lo que pone en evidencia la atención que se debe brindar a los zoológicos y sitios de manejo de la vida silvestre, es cierto que la muerte del gorila Bantú tiene responsables y que se debe dar seguimiento a lo sucedido para que no vuelva a ocurrir, pero también es cierto que los zoológicos y acuarios han sido fuente de conocimiento y enseñanza, de exitosos programas de reproducción para la conservación de especies de la vida silvestre, tanto nativas como exóticas por lo que deben operar con normas y reglas que los fortalezcan en sus tareas de investigación científica, conservación y educación ambiental, que su prohibición sería una decisión fallida para la enseñanza, el conocimiento y la conservación de la vida silvestre.

La discusión no se debe centrar en las prohibiciones, sino en hacer las cosas bien, en la prevención ambiental, existen normas que deben ser cumplidas por los zoológicos y acuarios, existe toda una normatividad para el diseño y operación de sitios de manejo de la vida silvestre, así como los mecanismos e instituciones para sancionar a quienes no den cumplimiento.

La Ley General de Vida Silvestre establece figuras específicas para el manejo de la vida silvestre como son las Unidades de Manejo y Conservación de la Vida Silvestre (UMAs), los predios incorporados al Manejo de la Vida Silvestre (PIMVS), entre los que se encuentran los zoológicos y acuarios, hay ejemplos en los que se lleva a cabo el manejo de los ejemplares de vida silvestre de manera adecuada y “digna”, ya que participan especialistas que dan particular atención y seguimiento al cumplimiento.

Bastan ejemplos exitosos como los programas de Conservación de Lobo Mexicano que ha permitido recientemente liberar lobeznos para su reintroducción a la vida silvestre, o Cóndores liberados en Baja California, ambas especies reproducidas en el Zoológico de Chapultepec. Cabe recordar que el primer Panda nacido en cautiverio fue en el mismo Zoológico de Chapultepec y que el propio Bantú nació en el mismo Zoológico.

La prohibición no ha sido la forma en que se evitan los conflictos o resuelven problemas de fondo, tampoco se crece como sociedad, el exceso prohibitivo sólo habla de representantes populares sin capacidad de crear nuevas fórmulas de mecanismos de convivencia, de armonía y comprensión de los cada vez más urgentes temas de la agenda ambiental.

*El autor es Presidente del Colegio de Biólogos de México A.C.

“Ahora se presenta la iniciativa para prohibir los zoológicos y acuarios, esperando que ante la indignación por la muerte Bantú, dichas iniciativas sean aprobadas basadas en la emotividad popular.”



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OPINIÓN
  • OPINIÓN HUMBERTO AGUILAR -
    ¿Es necesaria la negociación política en los tiempos modernos?

    Debemos plantearnos la pregunta de cómo hacer valer la estructura del diálogo

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  • RAÚL ARRIAGA
    OPINIÓN RAÚL ARRIAGA -
    Al rescate de la vida silvestre

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