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DÍAZ MOLL
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DÍAZ MOLL

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CNTE: GOBERNABILIDAD, LEGITIMIDAD Y EJERCICIO DE LA LEY

El mantenimiento de la gobernabilidad es responsabilidad del Estado
04.08.2016 12.00 AM

La aparente inmovilidad y parálisis del gobierno frente al movimiento de la CNTE debe de llamarnos a los mexicanos a una seria reflexión y autocrítica sobre nuestra actuación como sociedad, en circunstancias en las cuales se ponen entredicho la viabilidad de la nación como proyecto inclusivo y moderno que nos permita a todos quienes habitamos su territorio vivir bien y en paz.

La resistencia al cambio, representada en la CNTE no debe sorprendernos, son junto con las burocracias dirigentes del SNTE, beneficiarios del status quo del sistema educativo. Cualquier cambio a la estructura de la educación en México afecta sus beneficios.

Unos- el SNTE- han decidido adaptarse a la nueva realidad y a la transformación; Otros- la CNTE- han decidido resistir y desde el blindaje que da la ideología “revolucionaria” poner en entredicho la viabilidad del Estado mexicano como una opción moderna, democrática justa y equitativa hacia el progreso y el bienestar de quienes vivimos en este país.

Su estrategia es ganar a cualquier precio, no importa el costo; el tiempo no tiene prisa, el tiempo es el que indica el manual maoísta; el desgaste necesariamente llevará a la división de los otros, los que representaron la mayoría en el conceso por la reforma: el Gobierno federal, el Congreso de la Unión y los Congresos Estatales, los gobiernos de los estados y la sociedad civil. El gobierno correctamente ha tratado de evitar la confrontación, sin embargo pronto se verá que eso tiene un límite, mantener la la defensiva la paz relativa con la insurgencia magisterial- mezclada ya con muchos otros movimientos- le puede costar perder al resto mayoritario de la población.

Parece ser que a algunos operadores del gobierno se le olvida que la reforma educativa no es un capricho de nadie. Es el resultado de amplios consensos en la sociedad, con la participación de casi todas las fuerzas político partidarias.

Está en entredicho la vida democrática parlamentaria para tomar las grandes decisiones en nuestra patria. Resulta absurdo que se quiera sustituir con mesas de “negociación” en Bucareli lo que la representación popular y federalista ha acordado en el Congreso de la Unión.

El mantenimiento de la gobernabilidad es parte de las responsabilidades constitucionales del estado. No se trata de llevar a la represión, pero sí la de la obligación ineludible de aplicar la ley. La reflexión es simple, el objetivo irrenunciable de la CNTE es la derogación de la reforma educativa, no hay más. ¿Se piensa entregar lo que por la vía democrática decidimos mayoritariamente los mexicanos, a través de nuestros representantes en el Congreso?

Cualquiera que sea la respuesta, esta tiene que ser clara y transparente, de cara a la nación. El daño que se le está haciendo a la democracia mexicana es incalculable para no hablar de los perjuicios económicos y materiales de todos conocidos. Los extremos se juntan, negociaciones en lo oscurito con resultados por la vía de los hechos.

No quisiera pensar lo que algunos analistas afirman en el sentido de que “alguien” está queriendo administrar el conflicto con vistas a intereses políticos/electorales para la sucesión del 2018.

Cuantas generaciones de niños y jóvenes se está dispuesto a sacrificar en aras de proyecciones políticas individuales. Eso como dice el slogan, no tiene precio aunque las consecuencias sean medibles a largo plazo y se pueda pensar egoísta y cínicamente, que eso ya no nos va a tocar y que ya será problema de la sociedad del futuro.

Que en un conflicto los extremos se junten y puedan coincidir en la percepción de rentabilidad y beneficios políticos que la situación les pueda otorgar, es parte de un ciclo que se ha repetido en la historia de la humanidad.

Preocupa que lo menos importante sea la legitimidad de las acciones y las decisiones; el México del futuro tiene que estar sustentado en el imperio de la ley. Todos debemos estar convencidos de eso, incluidos cuadros y dirigentes de la CNTE; es parte de nuestro marco de referencia común. No se vale decirse democrático, siempre y cuando las decisiones que se tomen sean las que yo propuse y no lo que la mayoría decida.

Los acuerdos del gobierno con la CNTE, serán válidos solo en el ámbito de la operación y la ejecución de la reforma; el fondo está ahí y es ley, los mexicanos hemos decidido transformar nuestro sistema educativo para ser una nación viable y competitiva, en donde las aspiraciones de niños y jóvenes sean las de un mundo de oportunidades y bienestar y no solo el de declaraciones ideológicas de una realidad que ya se fue.

Cualquier cambio a la reforma educativa solo será legítimo en el ámbito que fue aprobada: el Congreso de la Unión. Esto es algo que deberán entender los unos… y los otros.

“Está en entredicho la vida democrática parlamentaria para tomar las grandes decisiones en nuestra patria. ”



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