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DISMINUIRÍA INGRESO BÁSICO UNIVERSAL DESIGUALDAD SOCIAL

Disminuiría ingreso básico universal desigualdad social
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Indican especialistas que "soportado en forma estable por la recaudación fiscal, con seguridad sería un amortiguador económico y el coronavirus sería menos rotundo"
03.07.2020 12.00 AM

El ingreso básico universal es una “buena idea para disminuir la desigualdad social a causa de la pandemia, por lo que debe ser discutido en el contexto de la reactivación económica de México”, señalaron participantes en la segunda sesión del foro Desafíos a las políticas post COVID-19, convocado por las divisiones de Ciencias Sociales y Humanidades de las cinco unidades académicas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Si en un escenario como el que vivimos, "donde de manera súbita se contraen la demanda y la oferta misma, hubiera algún tipo de amortiguador, como podría ser el ingreso mínimo vital soportado en forma estable por la recaudación fiscal, con seguridad el coronavirus sería menos rotundo, en términos de sus impactos económicos”, aseveró el doctor Carlos Muñoz Villarreal.

Dicha repercusión sería además menos injusta para los sectores más pobres, porque no obligaría a quien vive al día o cuya dinámica laboral le obliga a salir, a seguir haciéndolo.

La concepción de fondo de la propuesta de ingreso mínimo –sobre todo con las tendencias observables de automatización y robotización del empleo, entre otras– “tiende a llevar a las colectividades a contender con una situación en la cual puede haber una contracción del trabajo,” opinó el profesor del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco.

En cuanto a las posibilidades administrativas, la distribución de cédulas únicas resulta fundamental para este tipo políticas y otro requisito sería financiarlas en términos equitativos y estables, lo cual “no es cosa menor, por las vulnerabilidades tan fuertes que tienen nuestros salarios, al depender de la factura petrolera y, por tanto, son inestables”.

Un ingreso mínimo universal debe ser una meta y en ese camino impulsarse los programas de bienestar no condicionados para ir avanzando en una propuesta más generalizada, pero que evite clientelismo, la insuficiencia de capital y el desplazamiento de pensiones, entre otros inconvenientes.

El doctor Ricardo Cantú Calderón, miembro asociado del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria A.C., manifestó que esto ayudaría a paliar la desigualdad, ya que una renta básica sería una medida progresiva mediante la cual se beneficiaría más a los deciles de la población con menos recursos y constituye una buena opción para empoderarla haciéndola más responsable de lo que tiene.

Para llevar a cabo esta tarea sería conveniente que la gente cuente con una identificación única que posibilite saber quiénes y a cuántos se beneficiaría, descartándose la duplicidad y la opacidad en la asignación.

El maestro Carlos Flota Estrada, presidente del Consejo Directivo del Instituto de Administración Pública de Tabasco, respaldó la entrega de un ingreso básico universal, sin embargo, la proyección de las dimensiones para ofrecer un mínimo de bienes a los mexicanos requiere de una profunda reforma fiscal.

El problema es que “ya no hay el espacio para una modificación en la materia y es un tanto complejo tener los recursos precisos para conseguirla”, no obstante, “debemos transitar hacia allá” e incluso avanzar en otras propuestas, como la de un sistema universal de salud.

El arribo a estados de bienestar de tipo europeo –donde existe una clase media que se capacita, trabaja y genera riqueza– es posible en México, aunque “nos llevaría algunos años, dado los problemas estructurales de la economía, pero si lo pensamos bien podemos llegar” a una situación que es el tipo de capitalismo idóneo, señaló Flota Estrada.

La política de austeridad del gobierno federal no lleva a la ineficacia, aun cuando “el punto es saber qué, cómo y para qué” se llevan a cabo los recortes, es decir, esto no ha quedado suficientemente claro, afirmó el doctor Omar Vicente Padilla Páez, académico de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Si bien las autoridades han explicado que pretenden terminar con los gastos superfluos y los privilegios de antaño, lo cual es entendible, al final no han presentado datos técnicos y, en ese sentido, el valor de la transparencia es vigente.

Por ejemplo, “si hacemos cuentas, todos los jóvenes de 14 a 24 años podrían recibir –sólo con dos por ciento del Producto Interno Bruto– tres mil 800 pesos mensuales y además estarían cubiertos todos los adultos mayores –con cuatro por ciento del PIB– con recursos que ya están” y no tendría que hacerse un gran esfuerzo para alcanzar estos objetivos.

“No podemos seguir en la misma inercia, sino debemos romper con cosas que se tenían por dadas”, como la idea de que el crecimiento económico se traducía en desarrollo, “lo que ya vimos que no es así”, pues al revisar datos de las últimas dos o tres décadas resulta que sólo crecieron seis o siete estados del país, mientras que hay entidades que llevan varios años sin registrar aumento al respecto.

El propósito del foro Desafíos a las políticas post COVID-19 es reflexionar sobre los retos en torno a la provisión de los recursos necesarios para la instrumentación de las políticas federales y estatales, en el contexto de la pandemia del coronavirus, que ha generado una gran contracción económica y afectaciones a la dinámica social.

"El Estado de Bienestar que propone el Gobierno tiene mayor alcance que una renta básica universal"

El coordinador del Grupo Parlamentario de Morena, Mario Delgado Carrillo, defendió la visión del Gobierno de la República de construir un Estado de Bienestar, al reconocer los derechos sociales en la Constitución y dirigir los apoyos a quienes más los necesitan.

En un comunicado, afirmó que el Estado de Bienestar que propone el presidente Andrés Manuel López Obrador se basa en el reconocimiento y acceso a los derechos sociales, y tiene mayor alcance que una renta básica universal, “pero no como un cheque para todos, sino como un derecho social, donde los grupos más vulnerables, finalmente, tendrían un apoyo a partir de su necesidad”.

El legislador participó en el encuentro virtual Diálogos de Cambio “Renta Básica en Tiempos de Pandemia”, organizado por el Grupo de Puebla, en donde también intervinieron, entre otros, la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y el expresidente de Colombia, Ernesto Samper, para intercambiar sus visualizaciones sobre la aplicación de un instrumento que permita mitigar el impacto económico en las familias, durante la emergencia sanitaria por Covid-19-.

Recordó que antes de la llegada de la pandemia a México, el Congreso de la Unión realizó una reforma de gran alcance para garantizar en la Constitución Política, derechos universales como la pensión a adultos mayores, becas para los jóvenes, niños y personas con discapacidad, así como el establecimiento de un sistema de salud de calidad y con medicamentos gratuitos.

Todo esto generó que, de 32 millones de hogares en México, 18 ya reciban un programa social y ahora se incrementaron los apoyos por la pandemia para llegar a 24 millones de familias, resaltó Delgado Carrillo.

“La clave está en identificar, y aquí en México es muy confuso, en el debate político, si de renta básica estamos hablando como un plan emergente para enfrentar el Covid, o estamos ya hablando de un concepto permanente (…), aquí la pregunta es: ¿cómo seremos más eficaces para combatir la desigualdad y la pobreza?”, mencionó.

En México, advirtió, se creó una paradoja, porque quienes acusaban a Andrés Manuel López Obrador de que podría ser un presidente populista que iba a gastar de más, ahora le están pidiendo que gaste y se endeude.

“Quienes estuvieron impulsando un Estado mínimo, porque asumían que el Estado siempre era corrupto y que no generaba valor, ahora quieren que salga a rescatar a todos. Quienes votaron hace pocos meses contra los derechos sociales en la Constitución, ahora quieren el ingreso vital. Entonces estamos viviendo una especie de paradoja en México”.

El líder parlamentario comentó que hace dos años el presidente López Obrador emprendió un cambio de régimen político, pero también de modelo económico para desarticular el sistema político y el modelo económico que teníamos, cuyo eje principal era la corrupción.

“Y en dos años se tienen grandes avances hacia una auténtica democracia, un real respeto a la división de poderes, un Gobierno transparente y austero, finanzas públicas sanas sin endeudamiento ni mayores impuestos, gasto público inteligente, inversión pública para detonar el desarrollo regional, un salario mínimo fortalecido, y programas sociales convertidos en derechos constitucionales”, destacó.

“La distribución de cédulas únicas resulta fundamental para este tipo políticas y otro requisito sería financiarlas en términos equitativos y estables.”

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