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POR REZAGO TECNOLÓGICO, SÓLO DOS DE CADA 10 EMPRESAS PODRÁN ENFRENTAR CONTINGENCIA

Por rezago tecnológico, sólo dos de cada 10 empresas podrán enfrentar contingencia
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Mejor aprovechamiento del día, ahorro económico y hasta disminución de la contaminación ambiental, son beneficios del trabajo desde casa o teletrabajo
27.03.2020 12.00 AM

Mejor aprovechamiento del día, ahorro económico y hasta disminución de la contaminación ambiental, son beneficios del trabajo desde casa o teletrabajo, afirmó Erika Villavivencio Ayub, coordinadora de Psicología Organizacional, de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.

Ante la contingencia por la COVID-19, y la necesidad de implementar home office, la universitaria resaltó que esta modalidad puede beneficiar a las empresas por el ahorro en servicios como luz y renta de espacios, aumento de productividad y mejor ambiente.

En los empleados se optimiza la calidad vida y se logra un balance entre las labores y la responsabilidad con la familia, pues se aprovecha el tiempo de mejor manera, además de lograr ahorro económico porque disminuyen los gastos por traslados y comidas fuera de casa.

También tiene un impacto ambiental porque se reduce el uso de combustible, el tráfico y la contaminación.

En ese contexto, Villavicencio recomendó repensar el diseño de los puestos de trabajo, pues 70 por ciento de ellos ya puede realizarse vía remota. “Desde junio del año pasado hubo una reforma que incluye el teletrabajo como uno de los derechos de los trabajadores”.

Para lograr que esta modalidad sea exitosa, resaltó la necesidad de respetar los horarios y la rutina: levantarse y desayunar a la misma hora, preparar un área cómoda de trabajo, con buen aire e iluminación. “Si tienen hijos, se les deben delegar actividades de apoyo en el hogar, académicas y didácticas”.

Es importante dedicar un tiempo a recesos, para estirarse, cambiar de posición. Es aconsejable empezar con periodos cortos, de 20 minutos de trabajo por cinco de descanso, e ir alargando estos periodos paulatinamente. “Es imprescindible respetar el tiempo de la jornada y no involucrar actividades del hogar que terminen afectando el desempeño”.

De igual manera, reiteró la experta, es fundamental preparar las condiciones de nuestro espacio; no ver televisión ni escuchar música que usualmente no se oiga en la oficina para evitar distracciones; tener a la mano agua para beber y botana saludable. “Puede funcionar, pero requiere una amplia responsabilidad de los líderes y los empleados para entregar en tiempo”.

Villavicencio también aclaró que el trabajo desde casa tiene aspectos negativos, principalmente derivados del rezago tecnológico. Por esta razón, sólo dos de cada 10 empresas podrán enfrentar la contingencia por la COVID-19.

Los trabajadores dependen de una inversión en equipos de trabajo, la adecuada conexión a Internet y una formación tecnológica, que en muchos casos no tienen, detalló la universitaria.

“Algunos centros laborales no podrán hacer frente a esta contingencia sanitaria por esas carencias”, remarcó.

La formación de los colaboradores es un rubro a tomar en cuenta para que esta modalidad se incorpore a la vida laboral y se saque el mejor provecho. “Es importante que las nuevas generaciones ya traigan el chip del manejo tecnológico, porque así la incorporación será más sencilla”, dijo.

Con el cúmulo de información sobre la pandemia de COVID-19, surgen en la población trastornos como la ansiedad y el estrés, derivados de la alta exposición a las noticias, la incertidumbre y el miedo a lo que pueda ocurrir.

Algunas conductas de desesperación incluyen compras de pánico, automedicación y distracción de las labores cotidianas, porque las personas no pueden concentrarse y ser productivas.

Por ello, Villavivencio Ayub subrayó que las empresas deben implementar un protocolo para entender y atender la protección emocional de sus trabajadores, pues algunos entran en pánico ante el distanciamiento social.

“Con el avance de los días la gente se desesperará por no salir a trabajar; si no está bien comunicada, tendrá ataques de pánico y desesperación, que deben ser canalizados. Es preciso evitar ideas irracionales, acercarse al área de recursos humanos y a sus jefes para evitar la angustia”.

Las emociones que presente cada individuo dependerán de sus rasgos de personalidad y de sus condiciones de salud mental y física, del contexto familiar, laboral y económico. “Es normal sentir ansiedad ante lo desconocido, ante la saturación de información, pero es necesario cuidar la salud mental para no tener otras afectaciones”, expuso.

Finalmente, pidió hacer una lista de actividades, incluir la lectura de libros, ordenar los espacios del hogar, hacer limpieza profunda y asignar un tiempo para tranquilizar la mente.

"Disciplina e higiene"

Hasta el momento no existe vacuna o medicamento contra la COVID-19, por lo que las mejores armas que tenemos para su contención son las medidas preventivas, como disciplina e higiene, afirmó María Eugenia Jiménez Corona, integrante de La Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del COVID-19.

La también tutora del Programa de Maestría y Doctorado en Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud, aseguró que como país estamos en una etapa en la que se estableció el distanciamiento físico, lo que significa “que sólo deben andar en la calle quienes necesiten salir por cuestiones laborales o por alguna emergencia; los demás deben permanecer en casa y para ello se implementó la estrategia de disminución de actividades no esenciales”, explicó la epidemióloga.

Es necesario hacer conciencia y ser responsables con estas medidas, pues no sólo las autoridades de salud son responsables de contener el virus, “como sociedad también tenemos esa tarea. Las recomendaciones están dadas, pero si no son acatadas de manera puntual y con responsabilidad por la población, no funcionan”, remarcó.

La universitaria destacó que una persona infectada por este nuevo coronavirus contagia a 2.5 más, así que al cabo de un mes tendríamos 406 nuevas infecciones, “de ahí la importancia de seguir las recomendaciones de permanecer en casa si no es necesario salir, mantener la sana distancia, evitar conglomeraciones y lavarse las manos con agua y jabón las veces que sea necesario, o utilizar gel-alcohol”. Enfatizó que en buena medida, del respeto al autoaislamiento dependerán los resultados finales del paso del COVID-19 por nuestro país.

No es necesario que la población utilice cubrebocas o máscaras de protección N95, “a menos que estemos al cuidado de un enfermo, seamos portadores de la enfermedad o tengamos síntomas, para evitar contagios. Las mascarillas N95 o de alta eficiencia deben limitarse al uso del personal de salud que atiende a pacientes sospechosos o confirmados con coronavirus”, dijo la académica.

Es importante seguir esta recomendación, pues utilizar cubrebocas no es simple; si no se usa de manera adecuada, nosotros mismos podemos contaminarnos. Por ejemplo, “al concluir su uso debemos desecharlo de inmediato, pues de otra manera también implica un riesgo de salud”.

También se debe estornudar en el ángulo del codo para evitar que las gotas de saliva que expulsamos se dispersen en el ambiente. Otra opción es cubrirnos boca y nariz con un pañuelo desechable y tirarlo de inmediato en un bote de basura.

“Algunos centros laborales no podrán hacer frente a esta contingencia sanitaria por esas carencias.”

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