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UN MITO, “TEMPORADA DE SISMOS”

Un mito, “temporada de sismos”
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No es que haya más actividad telúrica, lo que ha aumentado es nuestra capacidad tecnológica para detectarla; no tienen relación con fenómenos atmosféricos, indican
18.09.2018 12.00 AM

Es un mito que haya temporada de sismos; éstos ocurren a lo largo del año pero ahora gracias a la mayor capacidad tecnológica se detectan con más frecuencia, afirmó Luis Quintanar Robles, investigador del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM.

“En el mes de septiembre surgen creencias, mitos de que hay épocas para que ocurran los temblores, así como las hay para las lluvias. Hay que dejar claro que los sismos se originan al interior de la tierra y nada tienen que ver con fenómenos atmosféricos. Los sismos ocurren a lo largo del año y hay que estar preparados”, subrayó.

El académico remarcó que no ocurren más sismos en la Ciudad de México, sino que al haber más estaciones de monitoreo, se detectan en mayor medida.

En el caso del Valle de México, expuso, se cuenta con una red con 30 estaciones que detecta los movimientos que aquí se originan, como los de este viernes, registrado a tres kilómetros al oriente de la delegación Benito Juárez. El primero fue a las 11:07 horas y tuvo una magnitud 2.2; el segundo, a las 11: 20 horas, con magnitud de 1.8.

“Estamos acostumbrados a la intensidad de los sismos que provienen de las costas del Pacífico, de magnitud mayor. Los que se originan en el Valle de México no van más allá de 3 o 3.5”, agregó.

Gracias a la red sísmica y al registro de los movimientos, prosiguió, se sabe que la zona oriente de la CdMx es la de mayor sismicidad, aunque también hay eventos en la parte poniente en demarcaciones como Cuajimalpa, y de manera más esporádica en el área de la jurisdicción Benito Juárez.

EI Instituto de Geología, resaltó, ha ubicado entre 20 o 30 fallas que están siendo cartografiadas en esta urbe, pero no son las únicas.

El experto de la UNAM acotó que la extracción de agua en el Valle de México puede ser un factor concurrente a la actividad sísmica, pero no es el principal.

De esta forma, Quintanar Robles llamó a la población a estar conscientes de que vivimos en un país sísmico y que no va a dejar de temblar.

“Los habitantes de la Ciudad de México deben considerar que los temblores ocurridos fuera del Valle de México tienen la capacidad de inducir sismicidad en nuestra urbe, adicional a la que se origina aquí mismo”. Por ello, es necesario revisar las construcciones y reforzarlas para evitar posibles colapsos futuros.

Mientras no podamos predecir los sismos, “lo que nos queda es mitigar los posibles daños, haciendo caso a las autoridades, realizar simulacros y tomar estos fenómenos en su punto cabal”, concluyó.

El diseño resiliente debe incorporar un nuevo enfoque humanista

La existencia de un buen reglamento de construcción y su cumplimiento, así como el uso de tecnologías y sistemas estructurales innovadores representan las mejores herramientas que México debiera implementar para reducir la vulnerabilidad física en el entorno, sostuvo el doctor Amador Terán Gilmore, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Esto es primordial, ya que el país está entre los de mayor peligro natural en el mundo: en 2017 sufrió dos terremotos intensos, tres huracanes y dos tormentas tropicales en 40 días, ante lo cual “es necesario revisar si las decisiones que estamos tomando en materia de construcción son las adecuadas”.

Durante el XII Congreso Administración y Tecnología para la Arquitectura, Diseño e Ingeniería Diseñemos una mejor Ciudad, el especialista del Departamento de Materiales de la Unidad Azcapotzalco comentó que la elaboración de diseños sismo-resistentes es crucial en casos como éstos, pero su verdadero valor reside en incorporarlos en una visión humanista, con poco impacto ambiental y social a corto plazo.

“El ingeniero estructural mexicano cuenta con el conocimiento técnico y práctico que le permite incrementar la resiliencia al medio construido respecto de riesgos como los terremotos, pero todavía es necesario saber utilizarlo de manera correcta para afectar lo menos posible al planeta y poder aplicar un poder de trasformación efectivo y eficiente”, apuntó Terán Gilmore.

El enfoque de diseño se vincula con la elaboración de sistemas estructurales a través de pruebas de laboratorio y trabajo de campo que reproducen las condiciones reales para estudiar y analizar los patrones de grietas durante movimientos telúricos de alta intensidad.

“La humanidad está cada vez más sujeta a catástrofes debido a fenómenos hidrometeorológicos, aunque a partir del siglo XX se ha reportado un mayor número de pérdidas humanas por sismos, por lo que debe hacerse una revisión debido al mal comportamiento estructural de los edificios”, mencionó en la actividad organizada por el Departamento de Procesos y Técnicas de Realización de la Unidad Azcapotzalco de la UAM.

Los enfoques innovadores en ingeniería sísmica plantean el trabajo integrado de dos sistemas estructurales independientes, uno que baje las cargas gravitacionales y otro que controle la respuesta lateral del edificio, los cuales pueden diseñarse con eficiencia.

El experto en ingeniería estructural, civil y arquitectura sostuvo que de la ingeniería mecánica se han tomado varios conceptos con el propósito de generar alternativas originales, algo que está dando paso a la posibilidad de hacer un diseño basado en resiliencia.

Los sistemas estructurales evolucionan y permiten un uso más eficiente del material y mientras las decisiones estéticas solían ser guiadas por juicios visuales subjetivos, ahora es importante integrarlas con la estructural, implicando un cambio de perspectiva de ingenieros y arquitectos.

En ese sentido, dijo, es posible revisar varias escuelas contemporáneas de arquitectura: la post-moderna, la orgánica o la de-constructivista que han encontrado un medio de expresión, sin embargo el reto es respetar al medio ambiente, ya que proyectos de gran envergadura en desarrollo todavía dan prioridad a la estructura, aunque algunos ya están incorporando generadores de energía sustentables.

De manera particular, indicó que desde la Unidad Azcapotzalco se ha comenzado a emitir una serie de propuestas que incluye este enfoque de resiliencia y ecología en cuanto al uso de sistemas estructurales y metodologías de diseños innovadores, las cuales ya se enseñan en múltiples posgrados nacionales e internacionales, incluso a ellos se ha sumado la demanda de más cursos de educación continua en los últimos dos años.

Ante ello instó a apoyar el desarrollo tecnológico en la industria de la construcción y de la ingeniería estructural mexicana, lo cual “no sólo es correcto sino sensato. El hacer posible la innovación no sólo debiera plantearse desde el punto de vista de beneficios sociales y ambientales para la sociedad mexicana, sino de las oportunidades de inversión para los desarrolladores”.

“Mientras no podamos predecir los sismos, lo que nos queda es mitigar los daños y realizar simulacros.”

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