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PLANTEAN REVISAR CORRUPCIÓN DESDE SU DIMENSIÓN SOCIAL

Plantean revisar corrupción desde su dimensión social
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Señala académica que es el convenio tácito de que una socialización violenta normalizada es la vía más exitosa para la productividad colectiva pero que perturba a la reputación individual
10.08.2018 12.00 AM

El abuso de funciones, el tráfico de influencias y la obstrucción de la justicia son algunas de las raíces troncales de la eficacia de un sujeto inmoral en el servicio público, determina La identidad del servidor público federal mexicano, 1994-2012. El estigma de la corrupción.

En su investigación, Luz Estela Quezada Viay, egresada del programa de doctorado de El Colegio de Sonora, comparte en su trabajo que el servidor corrupto para consolidar su reputación profesional despliega una estrategia que al menos trenza la manipulación de las percepciones y la impunidad de su conducta.

Menciona que se contextualiza en el interés por reconocer al sujeto que genera sentido del abuso de una posición de poder para obtener un beneficio ilícito a expensas del demérito del otro, en este caso, la organización pública.

“Se trata de una inteligencia dirigida a representar un modelo de comportamiento legal y eficiente que en una trama de relaciones sociales específicas, le permita disimular la transgresión de las leyes y normas sociales, a fin de allegarse de diversos beneficios, así como esquivar con eficiencia las sanciones correspondientes”, explica.

Bajo esta perspectiva propuso revisar la corrupción como un proceso que obliga a desplegar una relación social en la que se elige una manera simbólica de presentarse ante el otro para convenir en la interpretación de que dicha conducta desviada es pertinente para los implicados y el sujeto infractor es respetable.

Agrega que la legitimación de la conducta desviada de la norma, en la que se acuerda al menos un mínimo beneficio mutuo a los sujetos, es el convenio tácito de que una socialización violenta normalizada es la vía más exitosa para la productividad colectiva pero que perturba a la reputación individual.

“Se comprende al servidor público como alguien problematizado por éstas como un ser capaz de reflexionar sobre sí mismo, el entorno en que actúa así como las relaciones en las cuales participa con un propósito determinado”, destaca.

Quezada Viay añade que lo corrupto se establece básicamente porque hay prácticas que lo “blanquean”, que lo incorporan y lo mantienen activo como un soporte más de los procesos productivos y discursivos; y cuando se obtienen resultados de trabajo se justifica dicha práctica desviada por su aportación de energía y capitales.

La doctora en Ciencias Sociales egresada de la quinta promoción de El Colegio de Sonora, presentó su tesis el pasado martes 22 de mayo de 2018 ante su director de tesis, doctor Alejandro García Macías y las doctoras Patricia del Carmen Guerrero De la Llata y Gloria Ciria Valdez Gardea.

“Es una manera simbólica de presentarse ante el otro para convenir en la interpretación de que dicha conducta desviada es pertinente para los implicados y el sujeto infractor es respetable.”

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