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ANALIZAN IMPLICACIONES DE CADENAS LARGAS Y CORTAS DE COMERCIALIZACIÓN

Analizan implicaciones de cadenas largas y cortas de comercialización
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Académicos de Costa Rica, Italia y México reflexionarán en torno a sus implicaciones, ya que no son mutuamente excluyentes
07.08.2018 12.00 AM

Pese a que las cadenas globales de comercialización (cadenas de valor, cadenas productivas) representan un importante número de ventajas, como la incorporación a sectores dinámicos, transferencia de tecnología, inversión directa nacional e internacional, diversos trabajos académicos también han dado cuenta de las problemáticas que representan la incorporación en las cadenas, como exclusión laboral y social, deterioro ambiental, entre otros.

Lo anterior ha abierto un debate en torno a la importancia de la formación de cadenas cortas de comercialización como un nuevo paradigma que trata de aminorar los daños causados por las cadenas largas, así como impulsar la participación de los actores locales en los beneficios de su construcción, lo que se verá reflejado en mejores condiciones sociales y ambientales.

En la Unión Europea, en su Reglamento (UE) no 1305/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a la ayuda al desarrollo rural a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural, se entiende por cadenas cortas: “Una cadena de distribución en la que interviene un número limitado de agentes económicos, dedicados a la cooperación, el desarrollo económico local y las relaciones geográficas y sociales de cercanía entre los productores, los transformadores y los consumidores”.

Esta definición entonces impulsa a las cadenas en las que no haya más que un intermediario entre productor y consumidor, que permita la creación y fortalecimiento de mercados locales identificados dentro de un radio medido en kilómetros desde el lugar de producción y el de consumo.

Las cadenas cortas y largas no son mutuamente excluyentes, y la comparación de los efectos sociales, económicos y ambientales de estos dos modelos ideales tienen que ser evaluados de manera cuidadosa. Las estrategias de desarrollo de los territorios no necesariamente siguen una estrategia única, sino buscan una combinación de las diferentes tipologías de cadenas, las cuales deben estar basadas en los activos específicos locales y en la forma en la que se organizan los productores.

Existe un debate importante entre los aspectos de las cadenas largas y cortas pues bien puede entenderse en sentido de distancia, nivel de intermediación y/o de proximidad entre compradores y vendedores de bienes agroalimentarios. Sobre este debate merece la pena analizar las experiencias internacionales y mexicanas.

Ante esta discusión, la Cátedra de Investigación Dinámicas Territoriales y Bienestar de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, la Red Latinoamericana de Investigadores en Cadenas Globales de Mercancías (REDILACG), la Red de Sistemas Agroalimentarios Localizados México y la Plataforma Diversidad Biocultural y Territorios para el Desarrollo Sostenible e Inclusivo, convocan a los interesados en este tema a participar en el seminario ‘Cadenas largas y cortas de comercialización: implicaciones para el desarrollo territorial’.

El seminario propone reflexionar en torno a ambos tipos de cadenas, teniendo como preguntas guía las siguientes: ¿cuáles son las fortalezas y debilidades de unas y otras al respecto del desarrollo territorial?, ¿cómo identificar cuáles encadenamientos podrían ser más apropiados para los territorios?, ¿las cadenas largas deberían ser una meta para las cadenas cortas de comercialización?, ¿son las cadenas cortas exclusivamente alimentarias y rurales o podrían tener otras referencias de productos y espaciales?

¿Las cadenas de comercialización cortas y largas pueden contribuir a la superación de las trampas de pobreza que viven los territorios?, ¿son las cadenas cortas realmente más inclusivas para los pequeños productores?, ¿cuál es el papel de las formas de organización de los productores?, ¿cuál es el papel de los consumidores en la formación de cadenas cortas?, ¿cuál es la performance económica, social, medioambiental y ética de las cadenas globales/largas comparativamente a las cadenas locales/cortas?

Cadenas largas y cortas de comercialización: implicaciones para el desarrollo territorial se llevará a cabo del 10 al 14 de septiembre, en las instalaciones de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán (UNAM) y del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC, UNAM).

Como ponentes participarán: Dr. Isidro Soloaga y Dra. Gabriela Lee Alardín, IBERO CDMX; Dr. Pablo Pérez Akaki, FES Acatlán; Dr. Gerardo Torres Salcido, CIALC de la UNAM; Dr. Rafael Díaz Porras, Universidad Nacional (Costa Rica); y Dr. Giovanni Belletti, Universidad de Florencia (Italia).

El seminario está dirigido a estudiantes y profesores de licenciatura y posgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estudiantes y profesores de licenciatura y posgrado de otras instituciones académicas, así como a los interesados en el tema de las cadenas de comercialización y sus efectos en el desarrollo territorial.

Mercados públicos, espacios urbanos en disputa

Debido a su función de intercambio económico y a la posibilidad de articulación de relaciones sociales, los mercados públicos tienen gran importancia en la ciudad y su transformación muestra las etapas de transición del espacio urbano, señala el doctor Adrián Hernández Cordero, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En el artículo Los mercados públicos: espacios urbanos en disputa, el académico del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa refiere que durante la segunda mitad del siglo XX fueron organizados y cubiertos bajo estructuras de hierro, mostrando que en esa época imperaba la idea de regular la actividad comercial, así como hacerla higiénica.

Hernández Cordero precisa en su investigación que un siglo después, la expansión de la periferia urbana y la desinversión en los centros de las ciudades generaron un proceso de decadencia en estos espacios, que se agudizó con la introducción de nuevas formas de consumo propias del capitalismo, entre ellas los supermercados.

Sin embargo, en las últimas décadas los centros de abasto son redescubiertos en el contexto de reurbanización y se han vuelto equipamientos altamente capitalizables en la era neoliberal.

La ciudad de Barcelona resulta un buen ejemplo de la reconversión de los mercados públicos, sobre todo de aquellos que se ubican en zonas de alta rentabilidad económica, por ejemplo, el Centro Histórico y los barrios turísticos.

La apuesta del ayuntamiento de Barcelona ha consistido en dotar de nuevos usos a los viejos equipamientos alimentarios: el mercado de la Boquería es la más clara muestra del impulso de las políticas turísticas que se ha desarrollado en los últimos años, ya que dicho mercado es uno de los principales atractivos de la capital catalana debido a su localización céntrica que permite que sea más visitado por turistas que por los propios pobladores de la localidad, ante la progresiva transformación de los locales tradicionales, que han dejado de ofrecer alimentos comunes y en su lugar venden productos gastronómicos.

Otro caso es el del mercado de Santa Caterina, que se ubica en el barrio de La Ribera también en Barcelona y que originalmente se erigió como uno de los principales centros de abasto de la ciudad.

Tras un proceso de desinversión desde mediados del siglo XX, vivió un largo periodo de remodelación que buscó la transformación socioespacial de su entorno y detonar la actividad turística.

A partir de su reapertura en 2015 la nueva oferta del mercado de Santa Caterina se caracteriza por poner a la venta además de productos alimentarios básicos, artículos de tipo gourmet y orgánicos dirigidos a los sectores de clase media instalados en el Casco Antiguo.

En su investigación el especialista en geografía urbana ha observado que progresivamente se destina una mayor superficie comercial a mostradores de degustación, así como a la oferta de productos artesanales, ecológicos y gourmets que tienen costos superiores a las mercaderías comunes.

En ambos casos, los mercados dejaron de cumplir su papel principal de equipamiento público que brinda alimentos a precios accesibles a los residentes de la zona y de la ciudad, y se han conformado como espacios excluyentes, dirigidos a satisfacer las demandas de distinción de turistas y habitantes de clase media.

La experiencia de la capital catalana respecto de la reforma de sus mercados municipales ha sido paradigmática. Diversos autores han demostrado cómo los mercados estudiados se han vuelto un referente exitoso a escala internacional, por lo que se ha asumido como casos dignos de replicar por parte de gobiernos y la iniciativa privada en diversas latitudes como Madrid o la Ciudad de México.

Sin embargo, concluye, los mercados se erigen como espacios de lucha de clases en los que se enfrentan grupos populares para los cuales la vida en ese espacio es parte de sus mecanismos de supervivencia, mientras que los nuevos habitantes promueven intereses relacionados con su calidad de vida. Chocan proyectos políticos que entienden a la ciudad en forma desigual.

“En las últimas décadas los centros de abasto son redescubiertos en el contexto de reurbanización y se han vuelto equipamientos altamente capitalizables en la era neoliberal.”

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