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FACTIBLE, ESTRATEGIA PARA CRECER INVERSIÓN PÚBLICA EN INFRAESTRUCTURA

Factible, estrategia para crecer inversión pública en infraestructura
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Investigación del Instituto Belisario Domínguez asume que cambiar la tasa impositiva del ISR representa un costo político menor, en comparación con cualquier modificación al IVA
21.05.2018 12.00 AM

En México existe una oportunidad para aumentar el acervo de infraestructura y con ello elevar la competitividad, la productividad y en consecuencia el PIB del país, como establece el marco teórico. Sin embargo, una estrategia de tal magnitud debe considerar los impactos macroeconómicos y fiscales que implica su implementación; lo que conduce a que el análisis de factibilidad hacendaria se desarrolle en un marco de equilibrio general.

Con base en la fuerte correlación que ocurre entre el índice de infraestructura del Foro Económico Mundial (FEM) y el PIB per cápita de 41 economías, la Dirección General de Finanzas del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, evaluó la viabilidad de crecer el gasto público de inversión en infraestructura en México, de manera que con esto, el país logre aumentar el acervo a un nivel similar al de economías desarrolladas y así favorezca la eficiencia económica para converger al potencial de crecimiento.

El estudio, que representa la continuación de las investigaciones que realiza para medir la factibilidad hacendaria de implementar grandes iniciativas, indica que trasladar eficazmente la inversión pública para la formación de infraestructura, es un factor clave que favorece la sostenibilidad de una política de ampliación del gasto público en inversión y que tiene por objetivo impulsar el crecimiento económico. Lo anterior, ya que dicha estrategia además de generar sus propios recursos, fortalece la postura fiscal del gobierno; situación que puede aprovecharse para cubrir otros rubros del gasto e incluso disminuir el nivel de deuda pública en un horizonte lejano.

En este contexto, las tasas de crecimiento reales de los diferentes indicadores macroeconómicos y fiscales tienen un mejor desempeño en los escenarios donde el ISR es la fuente de financiamiento de largo plazo. Lo anterior, ya que en el nuevo estado estacionario la economía es más eficiente y alcanza un mayor nivel producción del bien transable con menores tasas impositivas, dinámica que se refleja en un mayor monto de inversión privada y de PIB.

Entre los principales hallazgos del estudio está que, si el gobierno mexicano logra que el gasto en inversión se convierta en infraestructura con una eficiencia de 100%, junto con un mecanismo de financiamiento de largo plazo soportado por el ISR; conduce a que un aumento de 53% en el acervo de infraestructura, únicamente explique alrededor de una tercera parte del ritmo de crecimiento que Estados Unidos mostró durante los últimos 36 años.

Por otro lado, cuando la eficiencia del gasto público en inversión es menor a 50%, lo que significa que sólo menos de 50 centavos se transforman en infraestructura física, se producen contracciones en la economía. Lo anterior, debido a que la pérdida de recursos es considerable y excede los beneficios de la política expansiva; hallazgo que es robusto ante las distintas combinaciones del mecanismo de financiamiento de largo plazo vía impuestos.

Por último, aún con presencia de restricciones para mover el ISR y con la necesidad de aumentar los ingresos tributarios en un rango de hasta 3% del PIB, para financiar el proyecto de inversión; el estudio encuentra que la inversión en infraestructura es factible en largo plazo y genera más bienestar para las familias junto con un mayor nivel de crecimiento real del PIB per cápita, al tiempo que estabiliza la deuda pública.

Por otro lado, con el esquema de inversión propuesto, si la eficiencia del gobierno mexicano para convertir el gasto de inversión en infraestructura es menor a 50%, se producen contracciones en la economía; debido a que la pérdida de recursos es considerable y excede los beneficios de la política expansiva.

En tanto, de acuerdo con la transición del modelo entre el corto y largo plazo, si México alcanza una eficiencia de 100% y emplea un mecanismo de financiamiento soportado por el ISR. El efecto de aumentar el acervo de infraestructura para converger al nivel presente Estados Unidos, además de generar un crecimiento real del PIB per cápita mexicano de hasta 27.6%; serviría para explicar alrededor de una tercera parte de las diferencias que se presentaron, entre los ritmos de crecimiento de México y EE. UU. durante los últimos 36 años.

Si bien en el largo plazo los resultados del modelo apuntan a que el ISR es el mecanismo de financiamiento que obtiene mejores resultados, este hallazgo no se cumple en el corto y mediano plazo; debido a que este impuesto introduce distorsiones que merman la eficiencia de la economía y provocan que esté por debajo de su potencial de desarrollo; consecuentemente, el IVA es el mecanismo que logra tasas de crecimiento reales que son ligeramente superiores tanto para el PIB per cápita, como para la producción de los bienes transable y no transable.

Asimismo, en el corto y mediano plazo, el bienestar de las familias es mayor cuando la deuda interna es el mecanismo que fondea el aumento de la inversión pública, esto con independencia de qué impuesto se emplea para financiar la política expansiva en el largo plazo; aunque el IVA presenta una utilidad descontada del consumo levemente superior a la del ISR. Sin embargo, la preferencia de crédito público interno como instrumento de financiamiento de corto plazo provoca un mayor desplazamiento de la inversión privada, hecho que se exacerba cuando el ISR es el instrumento de fondeo de largo plazo.

Para que el aumento del gasto público en inversión sea sostenible, se necesita incrementar la tasa impositiva en cualquiera de los escenarios planteados; de manera que esto permita repagar la deuda que se contrata en el corto término para fondear el proyecto. Sin embargo, lo anterior involucra reformas al marco hacendario, que se traducen en importantes retos en los ámbitos político y fiscal. Con base en el marco teórico, la  investigación asume que cambiar la tasa impositiva del ISR representa un costo político menor, en comparación con cualquier modificación al IVA.

En este contexto y al aprovechar la característica del modelo, referente a que la tasa del ISR captura los movimientos de los ingresos tributarios como porcentaje del PIB, se imponen restricciones sobre la medida impositiva de este impuesto y la condición de utilizar deuda externa como instrumento de financiamiento de corto plazo; esto para evaluar la factibilidad de expandir el gasto público destinado a infraestructura, al tiempo que se minimiza el desplazamiento de la inversión privada y se favorece el desempeño agregado de la economía.

El principal hallazgo de este ejercicio es que, a pesar de las restricciones fiscales, una estrategia para crecer la inversión pública y con ello el acervo de infraestructura en México; es factible en el corto, mediano y largo plazo, e incluso genera beneficios inmediatos.

“Las tasas de crecimiento reales de los diferentes indicadores macroeconómicos y fiscales tienen un mejor desempeño en los escenarios donde el ISR es la fuente de financiamiento de largo plazo.”

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