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"REQUIERE SISTEMA EDUCATIVO AL MENOS UN CAMBIO DE PARADIGMA"

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Necesario, un diagnóstico sobre la educación superior de México en el contexto de la revolución digital; coinciden expertos en que deben replantearse las formas de aprender, enseñar y construir y compartir el conocimiento
09.05.2018 12.00 AM

La sociedad digital está abriendo las puertas a la Cuarta Revolución Industrial, marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas que acelerarán las transformaciones que ya están en curso. En este mundo emergente son cada vez más comunes las fábricas inteligentes, el creciente uso de la robótica, la inteligencia artificial y el Internet de las Cosas, señaló el subsecretario de Educación Superior de la Secretaría de Educación Pública, Rodolfo Tuirán Gutiérrez.

“En un contexto de rápidas y continuas transformaciones, el sistema educativo demanda al menos un cambio de paradigma, sobre todo en la educación superior, para enfrentar los desafíos del presente y del futuro para la enseñanza y transmisión del conocimiento.

“Algunos de manera un tanto catastrofista sugieren que las universidades tienen ya sus días contados porque la formación que ofrecen tiende a ser rápidamente obsoleta (…) otros, mucho más mesurados, reconocen la necesidad de replantear en el nuevo contexto, las formas de aprender, de enseñar y de construir y compartir el conocimiento”, advirtió el doctor Tuirán durante la inauguración del seminario internacional Opciones y desafíos en México para las Instituciones de Educación Superior ante la sociedad digital que se lleva a cabo en la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Para que las universidades adquieran un lugar central en el mundo nuevo que está emergiendo, deberán orientar sus esfuerzos en al menos cuatro sentidos, indicó el doctor en sociología por la Universidad de Texas, en Austin.

El primero, es el de profundizar la retroalimentación entre las universidades y el sector productivo, en especial aquellas industrias de punta. “Es preciso trabajar, además, por una educación más pertinente, en la que los actores clave refuercen permanentemente su convicción de que el talento acumulado de los egresados de las universidades es apto para atender los cambiantes requerimientos más exigentes de los mercados laborales.

“El segundo es el impulso a iniciativas empresariales al interior de las propias universidades. En este campo destacan los llamados spin-off que se basan en la creación de empresas, incluso desde las propias universidades. En el fondo se trata de propiciar la transferencia de conocimiento y tecnología para así incentivar la investigación científica, de manera que en las universidades sea aplicada en las cadenas productivas”, detalló el Premio Nacional de Demografía 2004.

El tercer esfuerzo que deben hacer las universidades es el llamado sprints en la educación, que consiste en la ejecución constante de bloques de educación continua.

“Es importante reconocer desde ahora que la formación educativa tradicional, en la que el estudiante avanza en la educación superior por un periodo largo de tiempo, se está volviendo obsoleta, nos guste o no nos guste reconocerlo, tomando en cuenta sobre todo los rápidos cambios en la generación y difusión del conocimiento. Por ello será necesario romper con ciertos ‘vicios’ del sistema educativo en el nivel superior, tales como la rigidez curricular, el excesivo enfoque centrado en contenidos, la secuencialidad, la endogamia y la baja lateralidad, entre otros muchos aspectos”, enfatizó el economista y demógrafo.

El cuarto punto, dijo, es apostar por la resiliencia educativa como una manera de dominar el complejo proceso de adaptabilidad para “aprender a aprender”, pero también “aprender a desaprender”.

“En educación la palabra desaprender podría sonar muy contradictoria, pero la idea subyacente al desaprender reside en una nueva definición y configuración de los aprendizajes clave y la construcción de esquemas de interpretación dúctiles. Con mayor resiliencia estaremos frente a alumnos que afrontarán de mejor manera los retos que demandarán el futuro: desarrollarán nuevas formas de pensar, nuevas formas de trabajar, harán uso de nuevas herramientas para su trabajo y habitarán de una forma diferente el mundo en el que vivimos”, destacó el doctor Tuirán, quien concluyó que en el contexto emergente queda mucho por hacer para innovar en la educación y educar en la innovación.

Afirmó que en este mundo emergente de la sociedad digital son cada vez más comunes las fábricas inteligentes, el creciente uso de la robótica y el internet de las cosas en entornos productivos y, en general, la articulación y la conexión de saberes y tecnologías distintos.

Esta nueva revolución será de gran escala y tan profunda que cambiará al mundo tal como “hoy lo conocemos y ante este escenario de transformaciones drásticas se prevé que las economías emergentes, como la de México, sufrirán impactos significativos; sin embargo, estos países podrían obtener enormes beneficios de este proceso si son capaces de adaptarse e innovar y “quien se quede fuera verá cómo la brecha de inequidad social se agranda al tiempo que aumentan la pobreza y la marginación”, advirtió.

Para que las universidades adquieran un lugar central en este nuevo universo deberán orientar sus esfuerzos en profundizar la retroalimentación con el sector productivo, en trabajar “por una educación más pertinente, impulsar iniciativas empresariales al interior de sus campus y en romper ciertos vicios del sistema educativo en el nivel superior como la rigidez curricular, el excesivo enfoque centrado en contenidos, la secuencialidad, la endogamia y la baja lateralidad.

Además debe apostarse por la resiliencia educativa como una manera de dominar el complejo proceso de adaptabilidad para aprender a aprender, pero también y acaso tan importante para aprender a desaprender.

Necesario, un diagnóstico sobre la educación superior de México en el contexto de la revolución digital

Gobiernos, sector productivo, sociedad civil, universidades y centros de investigación están llamados a realizar ejercicios serios de prospectiva para configurar estrategias compartidas que permitan enfrentar desafíos y aprovechar oportunidades en escenarios de la sociedad digital, cuya única certidumbre es su complejidad, señaló el doctor Eduardo Peñalosa Castro, rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Durante la ceremonia inaugural del Seminario, señaló que la configuración mundial actual, altamente dinamizada por aplicaciones tecnológicas y de comunicación que revolucionan patrones de innovación, producción, distribución, comercialización y consumo de bienes y servicios a nivel global, obliga a los actores de cada sector a poner especial atención en su papel preponderante para no provocar rezago en una vía que se percibe sin retorno, y más aún, sin pausas”.

Al dar la bienvenida a conferencistas de Chile, Costa Rica, Gran Bretaña y México, entre otros países, señaló que el mundo experimenta la llamada Revolución Industrial 4.0 y las universidades “tenemos el reto de generar una estrategia de coordinación multisectorial que contemple objetivos específicos a partir de una política pública de ciencia, tecnología e innovación, dirigida a utilizar la nueva realidad en nuestro favor”.

Uno de los grandes retos que plantean las distintas vertientes de la sociedad digital es la comprensión, el dominio y el empleo de las nuevas tecnologías, promocionando su acceso más igualitario para lo cual es necesario contar con un diagnóstico sobre la situación nacional de la educación superior en el contexto de la revolución digital, lo más completo posible.

Sesenta y cinco por ciento de los niños mexicanos que cursa el nivel básico tendrá empleos en 2030 que todavía no existen, por lo que los centros educativos deberán adelantar procesos eficientes de actualización y modificación curricular, advirtió.

La formación de los jóvenes tendrá que enfocarse decididamente en las áreas de robótica, inteligencia artificial, ingeniería genética, energías renovables, nanotecnología, biotecnología y desarrollo de nuevos materiales, sostuvo en el Seminario Internacional Opciones y desafíos en México para las Instituciones de Educación Superior ante la Sociedad Digital.

Los principales retos que los docentes enfrentan están relacionados con la creatividad y la generación de ideas nuevas, ya que “tenemos la necesidad de formar profesionales para las industrias emergentes, pero sin olvidar un perfil que integre un alto sentido social y debido a esto la UAM incluye como base las humanidades, con el fin de reducir las brechas de desigualdad”.

Al participar en el panel, Peñalosa llamó a intensificar las colaboraciones interinstitucionales en conjunto con la iniciativa privada y los sectores productivos con miras al desarrollo de un nuevo perfil de capital humano basado en competencias y habilidades eficientes, acordes a la nueva era.

El doctor Miguel Ángel Guajardo Mendoza, director adjunto de Planeación y Evaluación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, quien asistió en representación de su director, el doctor Enrique Cabrero, sostuvo que el cambio tecnológico acelerado “no necesariamente es sinónimo de bienestar, ya que sus efectos son en última instancia inciertos, porque dependen en buena medida de qué tan preparados estemos como sociedad y como país para poder capitalizarlos”.

La existencia de una sociedad digital ofrece múltiples oportunidades de bienestar que requieren múltiples factores que deben estar presentes para que puedan materializarse en beneficios, uno de éstos es la existencia de instituciones de educación superior listas para afrontar la revolución digital.

El primer desafío tiene que ver con la construcción de infraestructura adecuada para que la universidad pueda cumplir con sus objetivos en un entorno digital, pues sin la conectividad adecuada “todas las ideas que puedan verterse en foros como éste no podrán prosperar; en las universidades se habla de implementar programas a distancia, pero vemos que su capacidad de conectividad es muy baja".

Refirió que las universidades mexicanas poseen en promedio redes con una capacidad de 10 gigas, mientras que la red japonesa cuenta con 100 gigas, además de que las estrategias organizacionales que siguen las instituciones, sobre todo las públicas, resultan complejas y burocráticas, pues “son poco flexibles cuando se trata de fomentar acciones de transferencia tecnológica o de vincularlas con el sector privado, incluso a veces para los empresarios es más fácil firmar convenios con escuelas más jóvenes o pequeñas”.

Otro de los retos tiene que ver con su diseño organizacional, pues las rutinas son una pieza fundamental en cualquier organización moderna, pero también pueden convertirse en un obstáculo porque generan rigideces en cualquier organización.

La adopción de tecnologías y la inmersión en el mundo digital no es un asunto solamente de adquisición de herramientas, sino de transformación organizacional de las universidades para que puedan aprovechar los beneficios de la sociedad digital.

En la mesa La sociedad digital y sus tendencias, la doctora Nuria Sanz, directora y representante de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en México, subrayó que desde el punto de vista de ese organismo, la universidad es un patrimonio fundamental, porque es una acumulación de conocimientos sin la cual avanzaríamos muy poco.

Hoy que estamos ante la emergencia de la sociedad digital, cabe la pregunta de si verdaderamente representa una oportunidad para acelerar el progreso humano. “Estamos en el momento de evaluar de qué forma esta gran revolución que se nos avecina”, pero no dentro de los esquemas de la adecuación de las infraestructuras, sino desde la pregunta de qué tipo de sociedad queremos”, pensando en el papel de la ciencia como un bien social.

El maestro Álvaro Ramírez Bogantes, especialista en desarrollo empresarial y formación profesional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), señaló que el tránsito del universo de la educación al del trabajo en una era de la sociedad digital es muy distinto al que vivieron muchas de las generaciones anteriores.

El reto está en “ver cómo la educación y el trabajo se adaptan y articulan ante este cambio” porque “el mundo cambia a una velocidad jamás vista desde la primera revolución industrial”.

A la actividad también acudió el doctor Roberto Escalante Semerena, quien expuso que uno de los mayores impactos de la automatización de los procesos productivos será la precarización del empleo.

Una alternativa contra dicha problemática es la educación virtual, pues “no contamos con los recursos materiales, financieros ni humanos para dar cobertura a todos los jóvenes de este país en edad de cursar una licenciatura”, dijo el Secretario General de la UDUAL.

En los años setenta del siglo pasado las universidades educaban a 1.7 millones de personas, mientras que ahora atienden a 25 millones, por lo que “no deben ser fábricas de empleados con capacidades digitales, pues nuestra tarea es incidir en brindar soluciones a la población y eso no lo debemos perder de vista”.

El doctor Manuel Quintero Quintero, director del Tecnológico Nacional de México, destacó que la educación superior debe promover una visión de beneficio a la sociedad, ya que el fenómeno digital, en realidad, ha respondido mayoritariamente a intereses empresariales aumentando la pauperización en la calidad de vida.

“Estamos ante un nuevo cambio de modelo de formación, en una transición en la que no debemos olvidar que estamos educando seres humanos y no sólo tecnólogos, es decir, tendrán que ser profesionales que incidan en mejorar las oportunidades de empleo y las opciones de salud”, subrayó.

Enfatizó que el país aún debe emprender una transformación profunda, pues “somos predominantemente manufactureros y para incrementar nuestra competitividad internacional debemos evolucionar, comenzar a generar conocimientos y menos mano de obra”, concluyó.

Cambios en los sistemas educativos y políticas públicas innovadoras son ineludibles

En el futuro, las tareas más simples serán desarrolladas de manera automatizada, pero ya desde ahora los profesionales requieren de mayores habilidades de razonamiento social, emocional, creativo y lógico, por lo que resulta primordial la capacitación para la comprensión y fluidez de la información, sostuvo el maestro Víctor Gutiérrez Martínez.

El presidente de la Comisión de Investigación, Desarrollo e Innovación del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) subrayó en el Seminario Internacional Opciones y desafíos en México para las Instituciones de Educación Superior ante la Sociedad Digital que la inclusión de las nuevas tecnologías en empresas, escuelas y la vida social ha modificado las formas de relacionarse, la economía y la composición del mercado laboral, por lo que deben incrementarse las actividades y el conocimiento sobre robótica e inteligencia artificial.

“Las categorías de trabajo en crecimiento tendrán requisitos más altos en cuanto a programación en un cierto lenguaje de computadora o dominio de un tipo específico de experiencia mecánica”, precisó al participar en el Panel Prospectiva sistémica 2030 del impacto de la sociedad digital para la educación superior en México, que fue moderado por el doctor Roberto Escalante, secretario general de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL).

Para 2030 se pronostica que en México 13 por ciento de las actividades laborales será realizado por computadoras o robots y, no obstante, las personas con mayores posibilidades de emplearse serán las que cuenten con educación secundaria, debido a lo cual “necesitamos nuevos mecanismos y cambios en los sistemas, así como políticas públicas innovadoras, ya que de otro modo estaremos condenados a permanecer en el subdesarrollo”.

Durante el Seminario los especialistas invitados discutieron el papel de los centros tecnológicos e instituciones de educación superior en la era digital.

La doctora Mónica Casalet Ravenna, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), coincidió con que las universidades deben promover con mayor ímpetu su vinculación con el sector productivo y para ello se debe emprender un amplio proceso de evaluación, así como abrir foros de discusión con empresarios, funcionarios y tecnólogos para sensibilizar a las distintas comunidades sobre los nuevos desafíos sociales próximos a presentarse rumbo al 2030.

“Debemos tomar decisiones en conjunto que apoyen integralmente el desarrollo de todos los sectores, solo así se podrá maximizar el efecto transformador y convergente que el cambio tecnológico implicará para la población, contando con inversiones públicas en materia de ciencia e innovación”, concluyó.

En la inauguración del Seminario también estuvieron presentes Ricardo Félix, investigador del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados; Celso Garrido, coordinador académico del Seminario; y José Franco, coordinador general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

“Cambios en los sistemas educativos y políticas públicas innovadoras son ineludibles.”

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