NOTICIAS VER TODOS
NOTICIAS

TEMA DEL AGUA, AUSENTE DE AGENDAS DE CANDIDATOS

Tema del agua, ausente de agendas de candidatos
FOTO: ESPECIAL Photo VER FOTOGALERÍA
Deben contribuir todos los sectores a la Ley General de Aguas, basada en un nuevo marco que se pretende dar a conocer al Congreso de la Unión en otoño
02.04.2018 12.00 AM

Ante el agudizamiento de la escasez del agua y en coincidencia con el curso del proceso electoral de este 2018 sólo se ha hecho un uso político indignante sobre el tema,sin que algún candidato o partido político lo tome en cuenta como un eje rector, aseguró el doctor Pedro Moctezuma Barragán, profesor-investigador de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En una conferencia durante el Foro del Agua en Iztapalapa y su entorno. Agenda del Agua para la Ciudad de México. Hacia la Contraloría Social y el Buen Gobierno del Agua, el también coordinador del Programa de Investigación Sierra Nevada, refirió que con esta actividad se ha “convocado a hacer comités locales con el objetivo de impulsar dentro de sus barrios, colonias, pueblos y organizaciones urbano-populares el asunto de este recurso”.

El académico indicó que además se planea conjuntar pronósticos, propuestas, monitoreos y control respecto de esta problemática mediante este primer foro organizado en esa sede universitaria, que se realizó como parte de las acciones iniciadas el pasado 15 de marzo con la instalación del Consejo Asesor de los Grupos Promotores de Comités Locales de la Contraloría Ciudadana Autónoma del Agua de la Ciudad de México con 66 expertos.

El investigador del Departamento de Sociología de la UAM consideró que una universidad pública y autónoma que se ha dedicado durante “muchos lustros al estudio profundo de este ámbito necesita establecer una agenda y diseñar propuestas que deben ser defendidas de cara a la ciudadanía”.

Hay una serie de 10 puntos que deberán plantearse, entre otros, la necesidad de democratizar la gestión del agua, la alfabetización hídrica sobre su origen, la moratoria urbana (limitar el crecimiento de la delegación Iztapalapa), el programa de transición hacia la sustentabilidad con plantas de tratamiento o sistemas de captación pluviales, así como una reorganización o redistribución equitativa.

También se requiere de la implementación de un plan en la demarcación a 15 años hecho por investigadores de la Unidad Iztapalapa de la UAM, el control de las descargas industriales que cada vez más demeritan la calidad del agua, la puesta en marcha de una planeación consensuada, poner fin al minado de acuíferos para detener la destrucción del subsuelo y contribuir con todos los sectores a la Ley General de Aguas basada en un nuevo marco que se pretende dar a conocer al Congreso de la Unión en otoño.

El doctor Omar Tapia Silva, profesor-investigador del Departamento de Hidrobiología de la Unidad Iztapalapa de la UAM, indicó que el manejo adecuado en términos territoriales del vital líquido no se realiza a pesar de su viabilidad. “Hay una carencia de un manejo sustentable de la ciudad, por lo que se debe rediseñar en términos políticos, administrativos y ambientales”.

La doctora Delia Montero Contreras, académica del Departamento de Economía de esa misma sede, apuntó que es necesario revisar el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) por ser una de las instancias encargadas de dotar del fluido a la ciudadanía, pues existe “una toma de decisiones centralizada que se replica a nivel delegacional y en la que no hay consensos ni flujo de información interna”.

La docente expuso que sólo son planteadas acciones para el corto plazo que benefician a una persona o a un pequeño grupo, por lo que “tendríamos que reeducar a todos los servidores públicos fuera de cualquier interés político, pues deben comprender que sirven a la gente no a su jefe, además necesitamos cambiar nuestros hábitos en favor de nuestro trabajo y en Iztapalapa esto es algo esencial”, resaltó.

El maestro Mariano Salazar, miembro de la Unión de colonos, inquilinos y solicitantes de Vivienda Libertad, opinó que una de las principales fortalezas de la sociedad es su capacidad de organización y “me parece que necesitamos conocer mejor cuáles son los problemas que enfrentamos, los programas que existen para solventarlos y crear propuestas e iniciativas propias para conocer con claridad los procedimientos a fin de solicitar información ante el gobierno”.

No obstante, recalcó que es posible cambiar el paradigma de gestión de este recurso, pero “falta el interés de todos y con el foro lo único que elaboraremos es un diagnóstico”.

El ingeniero Julio Millán Soberanes, integrante del colectivo Agua para todos. Agua para la vida, consideró fundamental recuperar los saberes y el conocimiento científico de las comunidades y las instituciones educativas, ya que “la información que tenemos como población es muy escueta, pero creo que hemos logrado recabar datos muy vastos que podrían ayudar a establecer políticas públicas territoriales, lo cual nos permitiría avanzar”.

Las perspectivas proyectadas para 2025 son negativas, pues señalan un deterioro, por lo que “debemos actuar ahora, ya que la gente cada vez tiene menos posibilidades de consumir agua de calidad, lo que la lleva a un nivel radical de vida. Al mismo tiempo, los eventos sísmicos abrieron completamente la discusión, pues también existe un déficit tanto en el tema de agua como en el de vivienda”.

Hay una crisis por mal manejo del agua en la CDMX

Si bien el tema del agua siempre ha sido relevante para la Ciudad de México, ahora cobra especial significación “porque empezamos a vivir un momento crítico respecto de su manejo”, señaló el doctor Óscar Monroy Hermosillo, investigador del Departamento de Biotecnología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

La mayoría de la gente piensa que se trata de un fenómeno derivado de la escasez del vital líquido, pero no es así, “es una crisis de una mala dirección y distribución del agua, pues prácticamente en todo el país se tienen esquemas equivocados.

El coordinador del Foro sobre agua que forma parte de los Foros sobre Problemas Metropolitanos: acciones para su atención –incluidos en el programa de trabajo del Consejo Regional del Área Metropolitana de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (CRAM-ANUIES), que encabeza el doctor Eduardo Peñalosa Castro, rector general de la UAM– y que se llevarán a cabo este año expuso que en la Ciudad de México, con sus diez millones de habitantes y su zona conurbada con 10 millones más, “cualquiera pensaría que tiene que haber caos cuando no necesariamente tiene que ser así”.

El problema es que en la capital se sigue un esquema de explotación e incluso se le ve como un recurso que se tiene que extraer como se hace en la minería y cuando se ensucia, se tira; por lo tanto, desde que esta urbe era muy pequeña se empezó a traer de distintos lugares cada vez más lejanos, primero de Chapultepec, después de Coyoacán, Xochimilco y más tarde de Lerma, y el sistema de pozos se empezó a utilizar cada vez más.

Bajo ese esquema de transportarla de lejos, usarla y tirarla, ésta corre por una red “que se va improvisando” conforme al crecimiento sin planeación que ha caracterizado el desarrollo de la metrópoli. Por lo tanto no podemos hablar de que tengamos un buen sistema de distribución del fluido”.

Lo anterior da como resultado que la mitad del líquido que viene del sistema Lerma-Cutzamala difícilmente atraviesa toda la ciudad para llegar a delegaciones como Iztapalapa.

El investigador señaló que en la red se pierden por fugas alrededor de 12 metros cúbicos por segundo de agua en promedio anual que es “equivalente a la cantidad que se trae del Cutzamala”.

Por eso “siempre he dicho que la que llega a la ciudad por el sistema Cutzamala sólo sirve para paliar el mal sistema de repartición que tenemos” en la capital, pues además le surten de agua unos mil 100 pozos.

Uno de los problemas con estos sitios es que se extrae el agua del acuífero pero no se renueva, cuando la lógica “nos dice que si uno quiere mantener un pozo debe extraer nada más el líquido que se recarga”.

El problema es que “sobreexplotamos los pozos porque de ahí se extraen 16 metros cúbicos por segundo pero sólo se recargan 10”, provenientes de las pérdidas en la red que logran filtrarse y lo que se captura por lluvia. Por lo tanto tenemos un déficit de seis metros cúbicos por segundo que no se recuperan.

Toda ese líquido que no entra al acuífero se dirige al drenaje “y se hacen las obras para que así ocurra”, en lugar de conservarlo, domesticarlo e infiltrarlo de nuevo. Ese es el caos del manejo del agua en la ciudad: “la traemos para paliar las pérdidas en la red, la extraemos para usarla, pero no hay reúso y entonces los 36 m3 por segundo se van al drenaje y al Valle del Mezquital.

El Profesor Distinguido de la UAM subrayó la necesidad de no dejar que se vaya y tratar de aprovecharla aquí en la ciudad para que “la tratemos, reciclemos y distribuyamos” donde se requiere.

Es necesario tener plantas de procesamiento para reciclarla y darla a más de dos mil hectáreas de cultivo, por ejemplo, que se están perdiendo para esa actividad y se están convirtiendo en conjuntos habitacionales.

Los procesos de tratamiento del recurso no son caros ni complicados y si la ciudad se está transformando en una urbe de unidades habitacionales, es preciso que en la norma de construcción se establezca la obligación de contar con sistemas para su reciclaje.

Estos métodos valen una décima parte del costo de una planta de tratamiento y se pueden instalar en los sótanos de los edificios y de las unidades habitacionales porque no ocupan mucho espacio.

Todo lo relacionado con el consumo humano directo o indirecto a través de empresas procesadoras de alimentos serían las únicas áreas susceptibles de usar agua potable, “todo lo demás se puede hacer con la tratada, lo importante es pensar en un cambio sobre cómo la manejamos en la ciudad”, comentó.

El académico reconoció la iniciativa del rector general de la UAM, doctor Eduardo Peñalosa Castro, para que la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) convoque a las casas de estudio a abordar el tema del agua a través de los foros sobre problemas metropolitanos.

Quién mejor que la academia para estudiar y pensar en soluciones a los problemas de la ciudad, ese es el mejor trabajo que pueden hacer las universidades, apuntó.

Falta de agua, relacionada con el hundimiento y la deformación de los suelos

El crecimiento desordenado y sin planeación de la Ciudad de México originó una tendencia a la ocupación de suelos con riesgo por hundimiento, fallas geológicas, laderas inestables e inundaciones, impactando edificios y redes de agua potable y drenaje, advirtió el ingeniero civil Julio Millán Soberanes, integrante del colectivo Agua para todos. Agua para la vida.

Después de los sismos de 2017 la Delegación Iztapalapa cuantificó cerca de 19 mil viviendas afectadas, de las cuales alrededor de cinco mil ameritan distintos niveles de intervención, 250 se encuentran en alto riesgo estructural y 14 mil presentan grietas y hundimientos diferenciales, mencionó el también especialista en geotecnia y mecánica de suelos.

El especialista subrayó que uno de los problemas más significativos de la demarcación ha sido el mal suministro del recurso.

“Cerca de medio millón de personas padece de escasez del vital líquido y en épocas de lluvia sufren de inundaciones”, además de que la sobre-extracción de los mantos acuíferos es una de las causas para la generación de esta problemática.

“El subsuelo ha sufrido una serie de deformaciones que impactan casas, unidades habitacionales, edificios públicos, calles, banquetas, así como redes hidráulicas, de drenaje, de gas y de oleoductos generando daños en el patrimonio doméstico y público para cuyo remedio deben invertirse cada año decenas de millones de pesos en lugar de destinarlos al fortalecimiento de la infraestructura municipal y el mejoramiento de la imagen urbana”.

Las inundaciones son cada vez más recurrentes puesto que año con año la precipitación pluvial se ha incrementado, ya que “en los últimos eventos se ha llevado a cabo la desocupación temporal de algunos sitios con el consiguiente costo para los vecinos y para la delegación”.

Por tal motivo, el gobierno de la Ciudad de México el pasado 23 de marzo publicó un comunicado en su gaceta oficial para anunciar la condonación total del pago de los derechos por el suministro de agua a las 71 colonias que conforman la Delegación Iztapalapa y a las ubicadas en la zona de Santa Catarina, correspondientes a los años 2013 al 2018.

Millán Soberanes recomendó implementar una serie de acciones sustentables para solucionar esta situación como es constituir una coordinación intersectorial metropolitana para la operación conjunta del sistema integral hidráulico del Valle de México con visión de cuenca comunitaria, de género y con una política inmediata para frenar el sistema de tandeo (suministro intermitente).

Esto implicará iniciar un proceso paulatino en la redistribución de los caudales pluviales en los siete sectores o distritos hidráulicos de la ciudad y a la vez incrementar los programas de reparación de fugas. Además, instó a incrementar medidas de tratamiento de aguas residuales, promover el uso racional del vital líquido mediante campañas, actividades de investigación y desarrollo de nuevas tecnologías.

La organización de este foro forma parte de las primeras acciones del recién nombrado Consejo Asesor de los Grupos Promotores de Comités Locales de la Contraloría Ciudadana Autónoma del Agua de la Ciudad de México, resultado de la labor emprendida por el doctor Pedro Moctezuma Barragán, profesor-investigador del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa de la UAM, mediante la Coordinadora Nacional Agua para todos. Agua para la vida.

Al inaugurar la actividad, el doctor Rodrigo Díaz Cruz, rector de esa sede universitaria, destacó que la instalación de dicho organismo es un hecho significativo e histórico, ya que al permitir la inclusión de los comités locales en la controlaría los habitantes de los pueblos originarios podrán opinar sobre el manejo y la gestión del recurso hídrico.

Lo anterior “nos ubica a repensar la metrópoli que tenemos y fortalecer la ciudadanía urbana, ya que tenemos que convertirnos en individuos auténticos en la toma de decisiones y no sólo respecto de este tema, también debemos poner atención a la movilidad o en erradicar la violencia, por lo que la UAM a través de sus investigadores tiene el honor de impulsar este proceso de participación social”, indicó.

Lorena Moctezuma amenizó el encuentro con la interpretación de los temas Vengo del agua, Al pueblo lo que es de él y Soberanía. Posteriormente, los asistentes realizaron un recorrido por las instalaciones universitarias.

La Casa abierta al tiempo organiza en el marco del Consejo Regional del Área Metropolitana de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (CRAM-ANUIES) los Foros Problemas Metropolitanos: Acciones para su Atención. Temáticas de Vivienda, Agua, Sustentabilidad, Salud/Inclusión social, Seguridad y Movilidad.

El Foro sobre el agua se llevará a cabo en septiembre de este año con el propósito de establecer un espacio de discusión sobre la producción académica en torno a dicha problemática.

Empresas de agua y refresco podrían agotar los mantos acuíferos de la capital

La sobreexplotación de agua en la Ciudad de México por las compañías refresqueras y embotelladoras amenaza con agotar los mantos acuíferos que la abastecen en forma definitiva, alertó la maestra en Ciencias e Ingeniería Ambientales por la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Anahí Lanuza García.

Ese fenómeno es causa de estrés hídrico en contenedores naturales, en tanto que 16 firmas gigantes obtienen beneficios extraordinarios al usar un producto por el que pagan un costo mínimo al gobierno que no compensa los impactos medioambientales causados.

La doctora Lilia Rodríguez Tapia y la maestra Lanuza García refirieron que ese sector “oligopólico” contribuye de manera notable en el déficit de líquido por sobreexplotación de las fuentes: en 0.60 por ciento en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM); en 1.13 por ciento en Chalco-Amecameca, y en 7.3 por ciento en Cuautitlán-Pachuca, lo que representa la “extracción del recurso fósil cada vez a mayor profundidad”.

Este escenario es abordado en la tesis de maestría Análisis del impacto de la industria de bebidas no alcohólicas en los recursos hídricos en la Cuenca del Valle de México, elaborada por Lanuza García con la dirección de los doctores Jorge Morales Novelo y Rodríguez Tapia, académicos del Departamento de Economía de la Casa abierta al tiempo.

El trabajo está integrado a la investigación Hacia una gestión integral del agua por cuenca hidrológica: un análisis de la disponibilidad y usos, que es parte a su vez de la convocatoria Problemas Nacionales del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, coordinada por Morales Novelo en esa sede universitaria.

La indagación implicó la evaluación de siete cuerpos subterráneos ubicados en la Cuenca del Valle de México (CVM), de los cuales cuatro fueron identificados como sobreexplotados: el de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México fue declarado en extinción; el de Texcoco en grado extremo y los de Cuautitlán-Pachuca y Chalco-Amecameca en nivel alto.

El sector de bebidas no alcohólicas de la CVM está conformado por cinco mil 677 establecimientos que abarcan tres giros: uno por ciento dedicado a la elaboración de hielo; igual porcentaje produce líquidos azucarados y 98 por ciento purifica y embotella el bien.

El Estado de México es asiento de tres mil 313 firmas; la Ciudad de México de dos mil 185; Hidalgo de 159 y Tlaxcala de 20, aunque son apenas 18 las que definen el ramo por contar con los derechos o concesiones de extracción del fluido subterráneo, lo que caracteriza a la industria refresquera y a pocas pero grandes purificadoras y embotelladoras que dan cuerpo a un mercado “oligopólico”.

Estas compañías sacan alrededor de siete millones 900 mil metros cúbicos por año (m³/año), más de la mitad provenientes del acuífero Cuautitlán-Pachuca: cuatro millones 246 mil 880 m³/año; del de la ZMCM extraen tres millones 408 mil 387 m³/año y del de Chalco-Amecameca 246 mil m³/año, lo que equivale a 6.5 por ciento respecto del recurso subterráneo empleado por la industria manufacturera de la CVM, explicado por 18 grandes firmas.

La tarifa es 19.82 pesos por metro cúbico, de acuerdo con la Ley Federal de Derechos, un pago constante, independientemente de la posición del metro cúbico de agua obtenida, en tanto que refresqueras y purificadoras grandes alcanzaron en 2016 –de acuerdo con información oficial– una producción con un valor de 32 mil 249 millones de pesos.

Esto representa 4.2 por ciento del valor de la registrada por la industria manufacturera de la cuenca, con beneficios netos de 762 mil 514 millones de pesos, es decir, por cada metro cúbico extraído logran ganancias de mil 8 pesos con 21 centavos, lo que equivale a un peso por litro. “Es claro que resulta extraordinariamente redituable a las 16 empresas extraer el vital líquido de dichas zonas”, manifestó Lanuza García.

El pago es poco en comparación con la recaudación, sin contar con que la Comisión Nacional del Agua no ha revisado qué tanto recurso se ha sustraído ni quién lo hizo, por lo que “debiera haber una investigación exhaustiva del otorgamiento de concesiones, los volúmenes y los usos, porque en el centro del país existe el fluido para ese sector, pero no para la población”.

“Ante tal circunstancia desfavorable para la gente y la sustentabilidad del propio bien hídrico resulta recomendable emprender una revisión de las adjudicaciones conferidas hace más de 20 años, sobre todo de aquellas con fines comerciales y volúmenes prominentes”, subrayaron las involucradas en el estudio.

A las personas físicas o morales que tengan una concesión para explotar agua del subsuelo con fines industriales –que son altamente intensivas– se les debe aplicar una tarifa adicional al pago debido a que sustraen cantidades muy grandes, ante lo cual las investigadoras recomendaron aplicar el principio 7 del Derecho Ambiental contaminador-pagador, en virtud de que “sólo así las corporaciones de bebidas no alcohólicas que estén causando daño significativo al ecosistema natural están obligadas a dar una indemnización”.

Rodríguez Tapia, jefa del Área de Investigación Crecimiento Económico y Medio Ambiente, explicó que las indagaciones en este campo se han enfocado en las condiciones del agua para la industrial del país.

“Tenemos que enmarcar el problema general y luego revisar la particularidad del impacto de esto en regiones específicas; en el caso de la CVM se estimó el valor económico del fluido para todas las empresas instaladas en esa cuenca”, porque ante todo “queremos hacer conciencia de que la sociedad civil, el gobierno, el sector privado y las instituciones educativas y de investigación debemos realizar acciones para cuidar el patrimonio hídrico y lograr la sustentabilidad”.

Tuberías con más de 100 años entre las causas de la crisis de agua que se avecina en la CDMX

El promedio de vida de las tuberías de agua que están instaladas en la capital del país es de 50 años, sin embargo, hay tuberías que fueron inauguradas por Porfirio Díaz, y tienen más de 100 años y no se han rehabilitado, lamentó el ingeniero Antonio Ramírez Baca, director ejecutivo de Programación y Proyectos del Sistema de Aguas de la Ciudad de México.

“Tan solo la Ciudad de México (CDMX) tiene 13 mil kilómetros de tuberías, es como un viaje de México a China de puras tuberías, las cuales se encuentran en mal estado y necesitan un adecuado mantenimiento. El 44 por ciento del agua de la CDMX, proviene de los acuíferos, pero la extracción excede por mucho la capacidad de recarga que se tiene. Esos acuíferos se están abatiendo, una de las partes visibles de la sobre explotación es el hundimiento de la ciudad que en algunas partes llega a ser de hasta 30 centímetros por año.

“Se tiene que importar agua de fuentes externas, del sistema Lerma Cutzamala se trae el 42 por ciento, esta agua superficial se transporta 150 kilómetros y para traerla a la Ciudad de México hay que elevarlo más de mil metros, es una locura para poder satisfacer esta necesidad, pero lo más importante es que a pesar de ese esfuerzo una gran parte se desperdicia, lo cual se debe evitar”, señaló Ramírez Baca, en el Tercer Encuentro por el Agua y el Bosque, que se llevó a cabo en el Exconvento del Desierto de los Leones.

De acuerdo con el Reporte de Gobernabilidad sobre el agua, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), una encuesta aplicada a 42 ciudades de países miembros reveló que nueve ciudades mexicanas preocupan por su nivel de desperdicio de agua. La lista la encabeza Tuxtla Gutiérrez, donde las pérdidas son del 70 por ciento; le siguen San Luis Potosí, con el 50 por ciento; Ciudad de México con más del 40 por ciento, y en menor porcentaje Chihuahua, Toluca, Querétaro, Culiacán, Acapulco y Hermosillo.

Aunado al gran desperdicio del líquido que ocurre en el proceso de extracción, transportación y entrega, se suma el de la poca concientización de la población de la zona metropolitana por cuidar el agua, ya que un gran número de personas tienen mal habilitadas sus tomas de agua y hay un constante desperdicio, de seguir así se cumplirán las expectativas que se tienen a 30 años sobre una severa crisis de agua en la ciudad, expuso el director ejecutivo de Programación y Proyectos del Sistema de Aguas de la CDMX.

El estudio: Precio de los Recursos Hídricos de los Servicios del Agua y Saneamiento de 2010, realizado por la OCDE, ya alertaba que México era uno de los países miembros de esa organización con la tarifa de agua más barata.

“Debe haber un tema tarifario donde se castigue el mal uso del agua y a todos nos lo midan, pero difícilmente encontramos eso; en la sociedad, normalmente las personas no quieren medidor, quieren una cuota fija de bajo costo. Es lamentable que en las zonas populares de la ciudad haya menos medidores de agua, toda la CDMX debería tener en estricto control el uso del agua”, dijo el ingeniero Antonio Ramírez.

Por su parte, la maestra en ciencias Catalina Suárez, del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México hizo hincapié en utilizar alternativas de uso razonable del agua:

“Se necesitan 100 galones de agua para producir 6 gramos de carne de vaca, pero con esos 100 galones de agua podemos producir 13 gramos de maíz, 13 gramos de pollo, 63 gramos de soya o 71 gramos de chapulines.

“Debemos ser conscientes que la especie humana está rompiendo el equilibrio natural que ha permitido que el ecosistema funcione. Entre muchas alternativas de concientización se encuentra dejar de talar y desaparecer los bosques, los cuales almacenan y producen el agua que usamos entre muchas otras propiedades”, mencionó Catalina Suárez.

“La sobreexplotación de agua en la Ciudad de México por las compañías refresqueras y embotelladoras amenaza con agotar los mantos acuíferos que la abastecen en forma definitiva.”

  • Compartir
  • IMPRIMIR

  • RECOMENDAR
NOTICIAS

"SIN DIÁGNOSTICOS, POLÍTICAS CONTRA TRABAJO INFORMAL SON ERRADAS"

Photo VER FOTOGALERÍA
NOTICIAS VER TODOS