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EXIGEN SE DECLARE FEMINICIDIO COMO EMERGENCIA NACIONAL

Exigen se declare feminicidio como emergencia nacional
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Es más frecuente el uso de medios más brutales para asesinarlas, indica estudio; desigualdad es caldo de cultivo ideal para la violencia contra las mujeres
12.03.2018 12.00 AM

Víctimas de feminicidios acusaron, en el Senado, a las autoridades de proteger más los derechos humanos de los homicidas que de las familias que perdieron a una madre, hija o hermana, esposa, por crímenes de odio, que se han extendido en calles de las ciudades del país.

Durante el foro Violencia Contra La Mujer, que presidió la secretaria de la Mesa Directiva senadora Lorena Cuéllar Cisneros, los familiares solicitaron ser atendidos por la Comisión para la Igualdad de Género, a fin de que actúe para revertir el aumento de feminicidios; incremento advertido por estudios internacionales, como La Violencia Feminicida en México, aproximaciones y tendencias 1985-2016, realizado en coordinación con la Secretaría de Gobernación, Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En el estudio, se destaca la preocupación de que los homicidios por género se realizan con mayor frecuencia en las calles y alcanzó 49 por ciento, en 2012; descendió a 35 por ciento, en 2014, y aumenta a 41 por ciento, en 2016.

Otro aspecto que destaca es la crueldad con que se agrede a las mujeres, factor para determinar feminicidio. “ . Se recurre tres veces más al ahorcamiento, estrangulamiento, sofocación, ahogamiento e inmersión, el uso de sustancias y el fuego son el doble que en el caso de los hombres”, señala el documento.

En el foro, Wendy Verónica Vázquez Ramírez; Sacrisanta Mosso Rendón, María de Lourdes Corona Santiago y Arturo Ibarra Serrano, entre otros familiares de mujeres asesinadas, entregaron a la senadora Cuéllar Cisneros una carta en la cual solicitan a la Comisión para la Igualdad de Género atiendan sus demandas, para que se hagan respetar sus derechos humanos.

Aseguran que los asesinos o imputados, “tienen más derechos que las víctimas. Nuestras leyes los protegen para que nadie atente contra ellos y sus derechos humanos”, por lo que no pueden decir sus nombres ni acusarlos públicamente, mientras no se demuestre su culpabilidad, aun cuando existen pruebas de esta, o bien de que las investigaciones han sido alteradas”.

Exigieron se declare al feminicidio como una emergencia nacional; la activación de la “Alerta de Género” en todo el país; capacitación de policías, jueces y peritos en materia de género; garantizar al 100 por ciento los derechos de las familias de las víctimas; cumplir con los protocolos y evitar la pérdida de pruebas y contaminación de las mismas.

Desigualdad, caldo de cultivo para la violencia contra mujeres

La discriminación y la agresión se traducen siempre en menoscabo de los derechos o las libertades individuales, en tanto que la desigualdad es caldo de cultivo ideal para la violencia contra las mujeres, alertó la doctora Marta Walkyria Torres Falcón, investigadora de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Ese fenómeno, explicó, siempre es causa de daño físico, psicológico o económico y las motivaciones de quien la ejerce son el sometimiento y el control, aunque “la otra cara del poder” y las formas de agredirlas pueden ser desde sexual, obstétrica, comunitaria y aun la trata de blancas y el feminicidio.

La docente del Departamento de Derecho destacó la notoria exclusión y dotación simbólica de inferioridad de ellas respecto de los varones, si se considera que sólo uno por ciento de la propiedad mundial pertenece a mujeres, en tanto que no existe país con paridad de salarios: en México ellas obtienen en promedio 70 pesos por cada 100 que ellos ganan por el mismo trabajo.

En la charla Mujer: discriminación y violencia, la doctora Torres Falcón lamentó que el hostigamiento y el acoso en la calle y en el trabajo se consideren problemas cotidianos que están tan arraigados que resultan habituales para ese segmento de la población.

En puestos de decisión existen pocas o nulas plazas ocupadas por mujeres, por ejemplo, en el Colegio Nacional hay 104 personas, de quienes 100 son hombres y apenas cuatro mujeres, tres de ellas admitidas en los últimos diez años.

En institutos de investigación de distintas disciplinas se ha logrado la paridad entre los miembros, excepto en las áreas de ingeniería, en tanto que el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), integrado por unos 25 mil científicos, la representación femenina alcanza 36 por ciento.

La especialista puntualizó que el Premio Nobel en cualquiera de sus categorías –Física, Química, Fisiología o Medicina, Economía y de la Paz– ha sido entregado apenas a 19 mujeres que representan 18 por ciento.

En materia política, en México aún no ha habido una fémina que ocupe el Poder Ejecutivo Federal y únicamente se cuenta una decena de gobernadoras, mientras que de 11 ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación hay dos ministras.

En el ciclo de conferencias Mujer y sociedad, organizado por la Coordinación de Educación Continua y a Distancia de la Unidad Xochimilco de la UAM, la académica enfatizó que el 8 de marzo, señalado como el Día Internacional de la Mujer, no debe ser una celebración “sino una ocasión para reflexionar” en torno al maltrato y la desigualdad de género.

Durante la mesa que estuvo moderada por el licenciado Ricardo Arturo Nieto Almaraz, egresado de la Licenciatura en Sociología de la Unidad Azcapotzalco de la Casa abierta al tiempo, Torres Falcón explicó que los movimientos feministas en el mundo y en México han buscado fortalecer los derechos en favor de la población femenina para disminuir las brechas citadas.

“Hemos luchado por nuestros derechos históricamente, por lo que no es algo nuevo y se remonta a varios siglos atrás”, recordando que el primer derecho reclamado fue el de la educación, pero fue hasta la década de 1970 cuando surgieron los primeros grupos de mujeres que denunciaron violaciones con énfasis en el discurso jurídico.

En 1980 proliferó el reclamo en contra de la violencia sexual y el hostigamiento, un problema que una década después se desplazó hacia el ámbito de lo familiar o el espacio doméstico y en el nuevo siglo los feminicidios y la trata de blancas representan asuntos en crecimiento que exigen atención urgente.

“La violencia, ante todo, nos deja un profundo e intenso dolor”, externó la doctora en Ciencias Sociales quien convocó a actuar ante el desarrollo y la evolución de este flagelo mediante el trabajo consistente con las víctimas, el desarrollo de campañas de prevención, la creación de políticas públicas contra la discriminación y, sobre todo, la comprensión de que “la víctima nunca es culpable”.

“Destacó la notoria exclusión y dotación simbólica de inferioridad de ellas respecto de los varones.”

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