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INNOVACIÓN TRANSFORMATIVA, ESENCIAL PARA RESOLVER LOS PROBLEMAS DE HOY

Innovación transformativa, esencial para resolver los problemas de hoy
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Es necesario contar con una política de innovación junto con una de ciencia y tecnología, esto llevará al crecimiento económico porque genera competitividad, indican expertos
12.01.2018 12.00 AM

La innovación inclusiva no se reduce a crear aparatos y estructuras novedosas porque sí, sino que la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI) tienen que dirigirse a las necesidades específicas del país en el que surgen, tomando en cuenta los problemas sociales específicos que van a contribuir a resolver.

Esta fue la reflexión principal de la charla “Innovación inclusiva: principios y conceptos fundamentales” que ofreció el doctor Matías Ramírez, investigador de la Universidad de Manchester, en el taller El cambio transformativo y los tres marcos en políticas de innovación, que se realizó en las instalaciones del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

Desde un punto de vista político y cultural, la ciencia, tecnología e innovación tienen varios retos a considerar al momento de generar las políticas de innovación, los científicos deben reflexionar acerca de quienes se van a beneficiar con su investigación y no solo trabajar de forma aislada, algo que en México sigue sucediendo con frecuencia, consideró el experto.

Agregó que uno de estos retos principales es que generalmente en el terreno de innovación, los países del sur están todo el tiempo tratando de ponerse al corriente y alcanzar a los países del norte, y terminan copiando su tecnología y formas de hacer ciencia en modelos que no les son funcionales, por el simple hecho de que el contexto socioeconómico es distinto. "El uso de la ciencia y la tecnología en el sur no depende de la demanda social y hay ingresos tan bajos que muchas personas no ven los beneficios de la ciencia y tecnología en su vida diaria", recordó.

Lo anterior no significa que no haya contribuciones y grandes avances aislados, "de hecho, llega a ser común el fenómeno de las islas de excelencia en el que determinados proyectos impactan de formas positivas a la población aunque el alcance de dichos impactos es limitado", dijo.

Ante este panorama, es evidente que las políticas inclusivas deben trascender diferentes áreas. “Las políticas de inclusión social son aquellas donde los actores son agentes activos dentro del proceso y no solo entes pasivos”, comentó el doctor Ramírez, y cuando se habla de actores se toma en cuenta no solo a los tomadores de decisiones sino a la sociedad misma que le demanda soluciones específicas a la CTI.

El especialista comentó que en este terreno surge otro problema y es que por lo general los temas que aborda la innovación social se enfocan en cosas como educación, salud, inclusión y migración, lo que crea una fuerte división entre las principales políticas de ciencia y tecnología que tienen otras prioridades porque no terminan de ver la utilidad que tienen las innovaciones científicas a la sociedad en términos de ética y sociedad.

La pregunta entonces es ¿cómo empezar a pensar en políticas inclusivas que puedan hacer una diferencia? “Una de las características de la transformación innovativa es que tiene una metanarrativa, en otras palabras, las políticas aisladas no son suficientes”, dijo Ramírez, y explicó que es importante tener claras las definiciones de los conceptos para tener un buen punto de partida, como es el concepto mismo de innovación social, porque mientras algunos la ven como algo que afecta a la sociedad desde sus cambios estructurales, otros piensan que cualquier acción o contribución aislada cuenta como innovación social.

Para crear una innovación inclusiva es fundamental pensar en las formas en las que el crecimiento debería de suceder, tomando en cuenta no solo el crecimiento económico sino los aspectos sociales, siempre teniendo objetivos claros en mente (pobreza, cambio climático, etcétera), creando redes colaborativas de trabajo entre diferentes instituciones y niveles sociales, y poniendo un énfasis en el proceso de transformación y no solo en los resultados particulares.

Los tres marcos de la innovación transformativa

El mundo está cambiando de forma profunda y esto significa que tenemos que enfrentar nuevos retos para las políticas de ciencia e innovación, afirmó el profesor Johan Schot, director de la Unidad de Investigación en Políticas Científicas de la Universidad de Sussex.

La pregunta es entonces: ¿Cómo generar políticas de ciencia e innovación que realmente sean funcionales para el complejo contexto nacional y mundial, en el que pareciera que cada uno de los diferentes sectores trabaja de forma aislada y sin una comunicación eficiente?

Esta fue la interrogante que se abordó ayer en la conferencia “Los tres marcos de políticas de innovación” que formó parte del taller El cambio transformativo y los tres marcos en políticas de innovación, organizado por el el Consejo Británico, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

Para entender los tres marcos de políticas de innovación planteados es importante primero ubicarse en el contexto actual. Existen una serie de retos sociales inminentes que requieren de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación para poder solucionarse, como el cambio climático, la inequidad, el desempleo, el necesario desarrollo de ciudades inteligentes, entre otros. Sin embargo, el profesor Schot invitó a los asistentes del taller a reflexionar si realmente es posible resolver estos problemas con las políticas actuales o se necesitan nuevas.

Es ahí en donde entra el concepto de innovación transformativa. “La innovación transformativa es disruptiva, genera crecimiento, trabajos, pero a corto plazo también genera pérdidas. La idea es que las consecuencias positivas sean mayores a las negativas.

Y al momento de pensar en cómo unificar a los diferentes actores sociales y escalas de los avances científicos y tecnológicos nos encontramos entonces con la existencia de tres marcos clave que se sustentan uno sobre otro y que al mismo tiempo se complementan de forma cíclica si se aplican de manera correcta, explicó Schot.

El primer marco es el de la investigación y desarrollo básico que llevarán a la larga al crecimiento económico de un país. Si bien no hay una regla sobre cuál es el porcentaje de su Producto Interno Bruto (PIB) que debe destinarse a este sector, Schot comentó que “se requiere por lo menos un 1 por ciento del PIB y no 0.5 por ciento como el que se tiene en México”. La lógica es básica, mientras más dinero se invierte serán mayores las posibilidades de desarrollo y crecimiento.

Este marco se fortalece con la creación de estímulos para la investigación y desarrollo, la divulgación de la ciencia que apoya a la inclusión de toda la sociedad en la construcción de un pensamiento crítico para afrontar los retos futuros, así como un análisis prospectivo para establecer las prioridades de la agenda.

El segundo marco corresponde a los sistemas nacionales de innovación. Se trata de absorber todo el conocimiento generado en el primer marco y usarlo para crear tecnología y soluciones a problemas específicos. Para que este marco marche bien es necesario contar con una política de innovación junto con una de ciencia y tecnología. Esto llevará al crecimiento económico porque genera competitividad. Así se podrá lidiar con problemas como el cambio climático y la pobreza.

Finalmente, el tercer marco es el de cambio transformativo. Éste se nutre de los dos anteriores y su objetivo es confrontar los retos sociales de frente valiéndose de la ciencia y la innovación, lo que también llevará a un crecimiento económico.

A la fecha, la innovación falla en enfocar sus esfuerzos a la solución de problemas sociales y ambientales urgentes y concretos, y para lidiar con esto, “necesitamos reconocer que la investigación, el desarrollo y la innovación no llevan automáticamente a un bienestar inmediato sino que pueden derivar en lo opuesto. Algunas innovaciones llevan a una mayor desigualdad si producen productos caros con una infraestructura igual de cara de la que muchas personas no se podrán beneficiar”.

El tercer marco busca reconocer que la mayor parte de las innovaciones tienen efectos mezclados y no siempre se sabe en primera instancia todas las consecuencias que traerán consigo, por lo que es fundamental encontrar formas de integrar los impactos negativos con los positivos dentro del proceso tomando también en cuenta la participación de los mismos consumidores y la sociedad.

Por mucho tiempo se dijo que la ciencia estaba al servicio de la humanidad, una afirmación correcta, que sin embargo, cada vez ha probado ser mucho más compleja de lo que aparentaba a primera vista. La innovación transformativa tiene el objetivo de volver a dicha frase más una realidad que una utopía.

Innovación popular, una solución a problemas locales

Hay una característica esencial que define a las innovaciones de base: la innovación popular debe surgir del desarrollo local y estar dirigida a él, comentó la investigadora de la Universidad de Sussex, Inglaterra, Mari Martiskainen.

En la charla: “Movimientos de base y energía comunitaria”, que se dio en el marco del taller El cambio transformativo y los tres marcos en políticas de innovación, organizado por el Consejo Británico, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, la doctora Martiskainen explicó que las “innovaciones de base se desarrollan a través de redes de activistas, profesionales y organizaciones que generan soluciones novedosas para el desarrollo sostenible, que responden a la situación local y despliegan conocimiento de interés para las comunidades”.

A juicio de la especialista, la innovación popular debe verse desde tres perspectivas distintas, cada una enfocada en una parte diferente del proceso.

La perspectiva del ingenio local se centra en las innovaciones de los grupos locales o inventores individuales. Pueden ser agricultores que desarrollan sistemas de riego, o conductores que fabrican engranajes para sus triciclos para transporte, por ejemplo. El énfasis es la gente innovando para ellos mismos o para sus comunidades, tal vez basándose en sus conocimientos tradicionales o indígenas y, en ocasiones, convirtiéndose en empresas sociales, a veces con ayuda externa.

Una segunda perspectiva se enfoca en el empoderamiento local que resulta cuando interactúan las comunidades con los desarrolladores de las tecnologías. Puede que los grupos locales no sean los innovadores, pero los desarrolladores se aseguran de que sean incluidos totalmente en la adopción y beneficios de la tecnología que, incluso, puede ser una producción masiva de dispositivos como los sistemas solares fotovoltaicos.

La tercera perspectiva es a veces más crítica, los partidarios de la innovación de base consideran que la actividad de abajo hacia arriba a veces hace que las injustas estructuras económicas y sociales sean más visibles, y sirve como crítica a las exclusiones asociadas con los sistemas convencionales de innovación.

Independientemente de la perspectiva, los innovadores de base están generando conocimientos y experiencias invaluables. El reto para las instituciones de investigación científica o para los innovadores convencionales es aprender a comprometerse con la diversidad, como lo expone el artículo de Adrian Smith, Innovación de base para el desarrollo: hechos y cifras, publicado en mayo de 2012 en Science and Development Network.

Como ejemplo de lo que pueden generar las innovaciones de base, la doctora Mari Martiskainen, mencionó que el creciente fenómeno de la participación de la sociedad civil en la generación de energía renovable ha atraído el interés de los investigadores, aunque lamentó que en México los proyectos eólicos, las personas aún no los consideran benéficos para sus comunidades.

Sin embargo, como se sabe muy poco sobre un sector diverso y relativamente pequeño, como la energía generada por comunidades –que podría aumentar y promover un cambio en la producción de energía– la científica de la Universidad de Sussex, Inglaterra, publicó junto con un grupo de investigadores el artículo: Understanding the scaling-up of community energy niches through Strategic Niche Management Theory: insights from Finland (Entendiendo el escalamiento de nichos de energía de la comunidad a través de la Teoría Estratégica de Gestión de Nicho: información de Finlandia) publicado en el Journal of Cleaner Production este año.

Dicho artículo muestra dos ejemplos recientes de iniciativas energéticas comunitarias en Finlandia, que son las adquisiciones conjuntas de paneles solares por parte de ciudadanos privados y ciudades pequeñas y una campaña iniciada por la organización “Amigos de la Tierra” para promover la participación de la comunidad en la producción de energía.

Estas iniciativas a menudo se discuten bajo el término lähienergia , que se traduce como "energía local" o "energía cercana". El concepto de lähienergia fue desarrollado por primera vez por el Fondo Finlandés de Innovación.

En el contexto finlandés, la energía local puede entenderse como proyectos de ahorro de energía y energía renovable que utilizan recursos locales y que también tienen vínculos con la acción comunitaria.

La energía comunitaria sigue siendo relativamente pequeña, pero existe un interés creciente en la producción de energía distribuida a pequeña escala que aumenta las posibilidades para que las personas generen su propia energía a partir de fuentes renovables.

Pensar en lo colectivo, clave para la innovación inclusiva

En los últimos años, las comunidades han jugado un papel importante en la resolución de problemas locales, han adoptado posturas innovadoras y han utilizado, en la medida de lo posible, a la ciencia y la tecnología para resolverlos. El cambio desde las comunidades ha generado tres formas de entender la innovación, las cuales, dependen del contexto en el que se desenvuelven, y analizarlas, constituye el primer paso para desarrollar un sistema inclusivo de innovación propio para México.

El primer marco, explicó el especialista en innovación inclusiva, Matías Ramírez, consiste en dar solución a un problema; el segundo en crear redes que conecten a diversos actores para resolver un problema, y la tercera crea comunidades y ambientes.

"No es que una sea mejor que otra pero funcionan diferente de acuerdo a los contextos, todas tienen ventajas y desventajas. La primera tiene una visión muy tecnocrática y un punto de vista obtuso, por ejemplo, en Reino Unido el gobierno construyó 1.5 millones de casas que terminaron beneficiando al 26 por ciento de la población, sin embargo, la forma en la que se crearon estos hogares, sin acceso a espacios públicos, solo con el objetivo de resolver un problema pero no de crear comunidad, trajo después problemas sociales” puntualizó Ramírez.

El segundo marco busca crear redes que conecten a las personas y a las comunidades fragmentadas, reducen la vulnerabilidad de las mismas y favorece la transferencia de conocimiento. Estas redes tienen que ser cohesivas pero abiertas, es decir, mientras más cohesiva es una red, más capacidad de comunicación y de hacer preguntas, al generar preguntas se buscan soluciones y están abiertos a recibir ayuda de instituciones gubernamentales o asociaciones.

Finalmente, el tercer marco —explicó— crea comunidad y un espacio social, mientras que la innovación es utilizada como un enfoque para la transformación. “En el caso de una comunidad, ellos detectaron el problema, el gobierno buscó a los expertos quienes propusieron soluciones, la sociedad opinó cuál sería la mejor solución y la mejor solución se implementó. En el segundo caso, la comunidad generó su propia solución y en la comunidad ellos no aceptaron la ayuda gubernamental, sin embargo, se generó un proceso de auto transformación en la comunidad. Lo difícil es que ninguno de los dos proyectos se escaló”.

Así, con el objetivo de desarrollar un plan de acción para México se analizaron cuatro temas durante el taller El cambio transformativo y los tres marcos en políticas de innovación, en varios campos: salud, ambiente urbano, energía y género, utilizando alguno de los tres marcos para proyectar opciones de innovación y descubrir los principales nichos de acción para poder acceder a la innovación transformadora, es decir, aquella que contempla la inclusión y la sustentabilidad como parte intrínseca de la innovación.

Con información del Foro Consultivo Científico y Tecnológico

 

“Las políticas de inclusión social son aquellas donde los actores son agentes activos y no solo entes pasivos, por lo que debe considerarse a la sociedad que demanda a la CTI soluciones específicas.”

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