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PUEDE MÉXICO CONVERTIRSE EN POTENCIA MEDIA EN CTI

Puede México convertirse en potencia media en CTI
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Aún con los recortes presupuestales en 2017 y 2018, el gobierno federal alcanzó la mayor inversión en el sector, que creció alrededor del 40 por ciento en términos reales: Conacyt
10.01.2018 12.00 AM

De mantener las condiciones en inversión y desarrollo del sector científico, tecnológico y de innovación, a través de las políticas públicas establecidas en los últimos años, el país podría convertirse en una “potencia media” en el área en la próxima década, “lo cual le abrirá enormes posibilidades a México”, señaló Enrique Cabrero Mendoza, director general del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT).

En conferencia de prensa, para hacer un balance sobre los logros alcanzados por la institución en lo que va del sexenio, comentó que el 2018 será un año importante para la ciencia y tecnología en México, puesto que se verá reflejado la culminación de los esfuerzos de trabajo del CONACyT de los últimos cinco años. “Esperamos que sea un año de muchos festejos en lo que respecta a las contribuciones del conocimiento de la ciencia y tecnología”.

Durante el acto, realizado en las oficinas del CONACyT, dijo que de forma objetiva "México nunca había hecho un esfuerzo tan grande en materia de ciencia y tecnología como el realizado estos cinco años".

“En términos reales, la inversión pública del sector se incrementó casi en 40 por ciento, lo cual es un brinco muy significativo en torno a lo que había hecho el gobierno federal en años anteriores, sin embargo, queda pendiente continuar el incremento de esa inversión”.

Cabrero agregó que si bien en 2017 y 2018, el presupuesto público federal no logró mantener el nivel de crecimiento de los primeros años del sexenio, el balance a seis años es positivo y el crecimiento es significativo.

“Esto no significa que sea suficiente, por lo que será necesario que el gobierno federal mantenga un enorme esfuerzo en la inversión de los próximos años para activar la inversión privada en el área”. Recordó que ningún país en el mundo que ha desarrollado su sistema de ciencia, tecnología e innovación tiene una participación preponderante de la inversión gubernamental y que la privada siempre está por encima después de haber sido detonada por la pública. “En los países desarrollados, la inversión privada es hasta cuatro veces mayor que la pública; en México la inversión pública aún representa las dos terceras partes”.

No obstante, aclaró, es un fenómeno normal ya que la inversión pública se acelera primero para que la privada encuentre un ecosistema propicio para aumentar. “Si se mantiene la actual política pública, el sector empresarial logrará revertir esta tendencia en la inversión en los próximos 20 o 30 años. No obstante, hemos logrado avances significativos, el camino que debemos de seguir es claro, pero hay que redoblar esfuerzos desde el gobierno federal y esperar a que las empresas inviertan cada vez más”.

Por otra parte, entre los logros más importantes de los últimos años realizados por la dependencia, el doctor Cabrero destacó la creación de las Cátedras CONACyT, compuesta por más de mil 500 investigadores y que han encontrado un espacio laboral en los centros de investigación y universidades de todo el país, y quienes ya han realizado aportaciones significativas al desarrollo de la ciencia nacional.

“Otra área que ha mejorado es la infraestructura de los laboratorios nacionales, por lo que tenemos al país mejor equipado para el desarrollo de la investigación”. Adicionalmente, añadió, se mantuvo el sistema de becas, no obstante, los recortes y ajustes presupuestales, incluso se aumentó marginalmente para alcanzar el número de 63 mil becarios.

Enfatizó que si bien en la política pública siempre hay la intención y deseo de que haya continuidad a través de los sexenios, en materia de ciencia, investigación e innovación, esto es una obligación mayor y que debe vincularse a largo plazo. “Más aún por los niveles y estándares alcanzados recientemente”.

Necesario, contar con una política de innovación junto con una de ciencia y tecnología

El mundo está cambiando de forma profunda y esto significa que tenemos que enfrentar nuevos retos para las políticas de ciencia e innovación, afirmó el profesor Johan Schot, director de la Unidad de Investigación en Políticas Científicas de la Universidad de Sussex.

La pregunta es entonces: ¿Cómo generar políticas de ciencia e innovación que realmente sean funcionales para el complejo contexto nacional y mundial, en el que pareciera que cada uno de los diferentes sectores trabaja de forma aislada y sin una comunicación eficiente?

Esta fue la interrogante que se abordó ayer en la conferencia “Los tres marcos de políticas de innovación” que formó parte del taller El cambio transformativo y los tres marcos en políticas de innovación, organizado por el el Consejo Británico, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

Para entender los tres marcos de políticas de innovación planteados es importante primero ubicarse en el contexto actual. Existen una serie de retos sociales inminentes que requieren de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación para poder solucionarse, como el cambio climático, la inequidad, el desempleo, el necesario desarrollo de ciudades inteligentes, entre otros. Sin embargo, el profesor Schot invitó a los asistentes del taller a reflexionar si realmente es posible resolver estos problemas con las políticas actuales o se necesitan nuevas.

Es ahí en donde entra el concepto de innovación transformativa. “La innovación transformativa es disruptiva, genera crecimiento, trabajos, pero a corto plazo también genera pérdidas. La idea es que las consecuencias positivas sean mayores a las negativas.

Y al momento de pensar en cómo unificar a los diferentes actores sociales y escalas de los avances científicos y tecnológicos nos encontramos entonces con la existencia de tres marcos clave que se sustentan uno sobre otro y que al mismo tiempo se complementan de forma cíclica si se aplican de manera correcta, explicó Schot.

El primer marco es el de la investigación y desarrollo básico que llevarán a la larga al crecimiento económico de un país. Si bien no hay una regla sobre cuál es el porcentaje de su Producto Interno Bruto (PIB) que debe destinarse a este sector, Schot comentó que “se requiere por lo menos un 1 por ciento del PIB y no 0.5 por ciento como el que se tiene en México”. La lógica es básica, mientras más dinero se invierte serán mayores las posibilidades de desarrollo y crecimiento.

Este marco se fortalece con la creación de estímulos para la investigación y desarrollo, la divulgación de la ciencia que apoya a la inclusión de toda la sociedad en la construcción de un pensamiento crítico para afrontar los retos futuros, así como un análisis prospectivo para establecer las prioridades de la agenda.

El segundo marco corresponde a los sistemas nacionales de innovación. Se trata de absorber todo el conocimiento generado en el primer marco y usarlo para crear tecnología y soluciones a problemas específicos. Para que este marco marche bien es necesario contar con una política de innovación junto con una de ciencia y tecnología. Esto llevará al crecimiento económico porque genera competitividad. Así se podrá lidiar con problemas como el cambio climático y la pobreza.

Finalmente, el tercer marco es el de cambio transformativo. Éste se nutre de los dos anteriores y su objetivo es confrontar los retos sociales de frente valiéndose de la ciencia y la innovación, lo que también llevará a un crecimiento económico.

A la fecha, la innovación falla en enfocar sus esfuerzos a la solución de problemas sociales y ambientales urgentes y concretos, y para lidiar con esto, “necesitamos reconocer que la investigación, el desarrollo y la innovación no llevan automáticamente a un bienestar inmediato sino que pueden derivar en lo opuesto. Algunas innovaciones llevan a una mayor desigualdad si producen productos caros con una infraestructura igual de cara de la que muchas personas no se podrán beneficiar”.

El tercer marco busca reconocer que la mayor parte de las innovaciones tienen efectos mezclados y no siempre se sabe en primera instancia todas las consecuencias que traerán consigo, por lo que es fundamental encontrar formas de integrar los impactos negativos con los positivos dentro del proceso tomando también en cuenta la participación de los mismos consumidores y la sociedad.

Por mucho tiempo se dijo que la ciencia estaba al servicio de la humanidad, una afirmación correcta, que sin embargo, cada vez ha probado ser mucho más compleja de lo que aparentaba a primera vista. La innovación transformativa tiene el objetivo de volver a dicha frase más una realidad que una utopía.

“México nunca había hecho un esfuerzo tan grande en materia de ciencia y tecnología como el realizado estos cinco años.”

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