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PERSPECTIVAS ECONÓMICAS PARA 2018 EN MÉXICO NO SON OPTIMISTAS

Perspectivas económicas para 2018 en México no son optimistas
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El país depende de las exportaciones a EU, lo que ha resultado en la debilidad del mercado interno, mientras que se reduce el efecto multiplicador del crecimiento estadunidense
07.01.2018 12.00 AM

Las perspectivas económicas para este año en México no son optimistas debido sobre todo a la incertidumbre generada ante la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América de Norte (TLCAN), así como por la reducción del efecto multiplicador del crecimiento estadounidense hacia México, afirmó el doctor Abelardo Mariña Flores, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El académico del Departamento de Economía señaló que desde la firma de dicho acuerdo, el país ha dependido fuertemente, y en su escaso desarrollo, de las exportaciones a Estados Unidos, lo que ha resultado en la progresiva debilidad del mercado interno durante todos estos años.

El empeño del jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, en renegociar el Tratado “ha llevado a la economía nacional a una situación muy complicada”, porque Washington quiere disminuir el déficit del comercio exterior con México, lo que representa “un gran problema, porque el escaso crecimiento de los años recientes está asociado al superávit” en su relación con el país vecino.

Al margen del resultado de las conversaciones hay “un riesgo muy claro que está afectando las expectativas de todos los agentes de nuestra economía”, que ha caído en un círculo vicioso debido a que el mercado interno no funciona como motor económico, lo que se traduce en una producción poco dinámica y mínima inversión en los sectores asociados al ámbito financiero.

“Y cuando se da un proceso devaluatorio como el que hemos estado viviendo, se generan presiones inflacionarias” y en el tipo de cambio que redundan en la depreciación del peso.

Mariña Flores explicó que mucha de la producción interna proviene de las importaciones “y cuando hay devaluación las presiones nos están mordiendo el poder de compra a todos los mexicanos”, en un círculo vicioso en el que la economía se encuentra desde hace más de tres décadas.

Al referirse a los aumentos en el precio de la gasolina y las tortillas y la postura de la Secretaría de Economía, el investigador de la Unidad Azcapotzalco sostuvo que con la reforma energética “nos han estado engañando” porque se supone que el combustible se iba a alinear a los precios internacionales y cuando hay devaluación éstos se incrementan, sin embargo cuando ha habido fortalecimiento del peso mexicano no hay disminución del costo.

El incremento del precio de la tortilla no está fundamentado y la cantaleta de subirlo es de cada año, mientras la Secretaría de Economía es capaz de decir que no se justifica un aumento, pero los costos terminan aumentándose, tal como ocurrió hace dos años con otro producto básico como el huevo.

Resulta evidente que “estamos en un modelo en el que el gobierno ha renunciado a la política económica como mecanismo de regulación y con ello se afectan las condiciones de vida de la mayor parte de la población”.

Un elemento importante es que la economía mexicana está muy vinculada a la de Estados Unidos, pero el efecto multiplicador del crecimiento de esa nación hacia México se ha reducido, y se debe a que ellos “sí han reestructurado la economía y sí han planteado, desde finales del gobierno de Barak Obama, la necesidad de ser menos dependientes en ciertos segmentos de las importaciones del exterior”.

Un cambio en el modelo requiere del fortalecimiento del mercado interno y eso implica una política de generación de empleos y de recuperación del poder de compra muy agresivos, así como una reestructuración productiva que ponga énfasis no tanto en los elementos para la exportación sino en los básicos, pues “estamos importando granos de todo el mundo, cuando deberíamos poner atención en la producción de los satisfactores mínimos de la población”.

"México, entre la incertidumbre económica y política"

Para Isaac Vergara Contreras, coordinador de la Licenciatura en Finanzas y Licenciatura en Contaduría y Gestión Empresarial de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, en 2018 concluye un sexenio más, donde el balance "es de pocos aciertos y muchas promesas incumplidas. Hace cinco años a través del Pacto por México se lograron las tan mencionadas y presumidas, a nivel internacional, reformas estructurales. Sin embargo, al paso de los años, su implementación ha sido limitada y sus frutos muy escasos para beneficio de todos los mexicanos, aunque algunos pocos obtuvieron grandes beneficios".

Considera que este año presenta un panorama con dudas e incertidumbre, algunos factores internos y otros externos, aunque continuará la debilidad de la economía interna, lo que dificulta hacer frente a la volatilidad internacional.

"El primer factor externo es la continuación de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). México enfrentará las siguientes rondas con un Estados Unidos fortalecido y en plena etapa expansionista; además de los resultados de la reforma fiscal estadounidense, que entre sus principales aspectos están el considerarse integral, es decir, que benefician a empresas y a personas físicas por igual, destacando la disminución de 35% a 21% del impuesto sobre le renta (ISR). La creencia de que tendrán mayores inversiones y mayor generación de empleo, seguramente, afectará a esas mismas variables en México", expresa.

En este mismo contexto de renegociación del TLCAN, "los estadounidenses y canadienses seguirán presionando con el nivel salarial que existe en México. No se vislumbra que nuestro país pueda mejorar las condiciones para obtener un mayor beneficio de las negociaciones y será determinante la sexta ronda durante el primer trimestre del año para saber si se continuará en un tratado multilateral o se tendrá que implementar el plan B (si es que lo tienen considerado las autoridades) de negociar acuerdos comerciales bilaterales e independientes con Estados Unidos y Canadá, respectivamente".

Asegura que de consumarse el rompimiento comercial, "México se vería fuertemente afectado en su actividad productiva y comercial, y esto se reflejará en las variables macroeconómicas como son la tasa de interés, el tipo de cambio, crecimiento e inflación; obviamente el deterioro será negativo con una demanda interna limitada y con el principal mercado comercial limitado, seguro el país tendrá un freno en su paupérrimo crecimiento económico".

"Aquí es donde entra la política en juego: el beneficio del entorno electoral del primer semestre del año, desde las precampañas hasta casi el día de las elecciones, podría jugar un papel importante en la reactivación económica del país y hacer de manera momentánea más llevadero el rompimiento del TLCAN. El incremento en el gasto para financiar las campañas (cumpliendo o no con los límites del INE) y el manejo de los recursos (legal o ilegal) para conseguir votos (no importando que partido político) puede impulsar al país, sin embargo, este impulso se termina, o no, en el momento de saber quién ocupará la Presidencia", prevé.

Anticipa que "el oasis del primer semestre puede acabarse si gana la izquierda y los mercados financieros se podrían poner nerviosos ante este suceso. De igual forma, pueden ser volátiles si en el escenario electoral existiera fraude, por lo que, tanto las autoridades como la actual administración deben actuar de manera responsable y transparente y en beneficio de la sociedad y no de sus intereses cupulares y personales".

Todo este contexto nacional e internacional, el cual no es limitativo, hace que el pronóstico de crecimiento para 2018 sea, en el mejor de los casos, de acuerdo al consenso de especialistas de 2.5%. "Tengo mis reservas, ya que la debilidad del mercado interno me hace pensar que a lo más se alcance 2%", resume. "Las expectativas del Banco de México y de analistas con respecto a la inflación en este año se estima en 3.85%, sin embargo, con el contexto descrito y con la continuidad en el alza de los combustibles, principalmente, es difícil que pueda estar por debajo de 4%. Aunado a esto, la expectativa del precio internacional del petróleo, en los mismos niveles que en 2017 (alrededor de los 60 dólares por barril), y nuestra clara dependencia en la importación de gasolina hace que la meta del banco central se vea muy lejana".

Para el experto, esta visión "hace también inminente que la tasa de referencia se siga incrementando durante el año venidero; primero, porque se tiene la visión de que el último incremento en diciembre de 2017 quedó por debajo de lo necesario, es decir, insuficiente el aumento en 25 puntos base; por lo que al menos llegaría a 7.50% y a un máximo de 8%, con lo cual se podrá contar, en cierta medida, al incremento generalizado de los precios".

El último factor en esta ecuación macroeconómica que toma relevancia en las perspectivas de 2018 es el tipo de cambio. "Durante 2017, las autoridades tardaron muchos meses en reconocer y aceptar que la relación peso-dólar afectó negativamente a la inflación, por lo que es crítico contar con el estimado para 2018. Además, se debe considerar la escalada de aumentos a servicios otorgados por las autoridades", advierte.

"Exactamente hace un año me aventuré a escribir que en 2017 el dólar cerraría muy cercano a los 21 pesos, y el promedio en ventanilla es de 20.20 pesos por dólar, por lo que considerando el contexto descrito para 2018, considero que estará por encima de las expectativas del banco central y de la mayoría de los especialistas, rondando para finales de año los 20 pesos en lugar de los 18.66", considera.

Finalmente, expresa que el año no será fácil, "por el contrario, será un calendario lleno de retos, pero también de oportunidades, pues una vez más tendremos la oportunidad de elegir y darle trabajo a más de uno, me refiero a nuestros representantes. Tenemos que hacer que el poder conferido mediante el voto genere beneficios para todos los mexicanos y no únicamente para unos cuantos".

“El mercado interno no funciona como motor económico, lo que se traduce en una producción poco dinámica y mínima inversión en los sectores asociados al ámbito financiero.”

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