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LA URBANIZACIÓN SIN CONTROL GENERA CIUDADES CON BAJO BIENESTAR SOCIAL Y PROBLEMAS DE SALUD PÚBLICA

La urbanización sin control genera ciudades con bajo bienestar social y problemas de salud pública
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Mapean fracturas en el suelo de la CDMX para la planeación de la reconstrucción; anuncios espectaculares, grave riesgo para la ciudad
13.10.2017 12.00 AM

La urbanización sin control destruye la viabilidad de los servicios ecosistémicos que son fundamentales para una mejor calidad de vida en la Ciudad de México, expuso el doctor Rafael Calderón Contreras, profesor-investigador del Departamento de Ciencias Sociales de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El doctor en Desarrollo Internacional por la University of East Anglia, Gran Bretaña, dijo que el indiscriminado crecimiento de edificaciones “pone en peligro las funciones sustantivas de los ecosistemas que proveen a la metrópoli de los servicios de provisión –agua y alimentos–, regulación –medioambiente, temperatura, ruido y prevención de inundaciones– y culturales –de contemplación y disfrute–”.

El especialista en cambio climático señaló que se “ha empoderado a las inmobiliarias para hacer y deshacer vivienda sin considerar en un primer plano las áreas verdes, particularmente en las zonas periurbanas y urbes medianas y pequeñas, mientras que en las grandes metrópolis se considera que no generan algún tipo de servicios”.

“Si no pensamos en la importancia de las ciudades como sistemas socioecológicos estaremos destinados a construir urbes con bajo bienestar social y con altos índices de problemas de salud pública, y estaremos encauzando a la Ciudad de México a un sistema urbano colapsado”.

En el III Seminario de proyectos del Laboratorio de las Ciudades en Transición (LABCIT), de la Unidad Cuajimalpa de la UAM, el experto en recursos naturales y desarrollo rural presentó el proyectoCaracterizando las ciudades en transición socioecológica: una mirada desde las áreas verdes y sus servicios ecosistémicos, que desarrollará conjuntamente con un equipo multidisciplinario y concluirá en septiembre del próximo año.

La investigación parte de la premisa de que es posible diseñar ciudades con mayor resiliencia con base en la provisión de beneficios que la naturaleza aporta a la sociedad. Tomó como centros de estudio: Tepoztlán y Valle de Bravo, como ciudades medianas; Tlayacapan y Malinalco, como urbes pequeñas que padecen la presión de los desarrollares urbanos, y Cuajimalpa, por ser la zona de influencia de la sede de la UAM que se ubica en esa parte de la ciudad.
El académico señaló que sin duda “el crecimiento urbano está afectando la dotación de servicios ecosistémicos”, pues representa una “reducción de áreas verdes” y aquellos “que se construyen en la Ciudad de México tienen muy poca funcionalidad y multifuncionalidad de servicios ambientales”.

Hay una extensa superficie en la urbe con la potencialidad de construir techos verdes que produzcan alimento, capturen carbono, reduzcan la temperatura y controlen el ruido.

La ciudad de París es un ejemplo con su política de dotar de áreas y techos verdes a esa metrópoli; Nueva York es otro caso, donde se emitió una ley para que cada habitante no viva a más de diez minutos caminando de un parque, mientras aquí se da prioridad a la construcción gris.

El doctor Calderón Contreras comentó que la transición socioecológica que experimentan las urbes se da a escala planetaria. Para el año 2050, 70 por ciento de la población será urbana y en poco más de una década –2030– se desplegará un área urbana del tamaño de Francia.

El proyecto desarrollará un análisis espacial por medio de imágenes satelitales para diferenciar la estructura verde de la gris y verificará la calidad del suelo verde en términos de provisión de beneficios que la naturaleza aporta a la sociedad. También identificará los sitios con potencial para el cambio de uso de suelo; determinará las actividades humanas que contribuyen al crecimiento urbano y evaluará cuál es el potencial de pérdida de los servicios ecosistémicos.

El doctor Rodolfo Quintero y Ramírez, responsable del Proyecto Laboratorio de las Ciudades en Transición (LABCIT) y coordinador general de Vinculación y Desarrollo Institucional, explicó que el seminario es un esfuerzo de la UAM para incentivar el desarrollo de proyectos de investigación multidisciplinarios para atender necesidades prioritarias de la sociedad.

Además busca proporcionar el reconocimiento a la Unidad Cuajimalpa de la UAM como espacio de producción de conocimiento en temas relacionados con problemáticas urbanas y de adaptación al cambio climático, pues sirve como sitio para brindar apoyo académico o consultoría a los tomadores de decisiones sobre esos asuntos.

En el seminario serán abordados entre otros temas: Ciudades y nuevas instituciones ante el cambio climático; Ciudad y nuevas energías y Ciudad y nuevas tecnologías de la información.

El próximo 6 de noviembre se llevará a cabo el Seminario Internacional LABCIT, además de que se pretende extender el proyecto a las demás unidades de la UAM, así como a instituciones de educación superior de las zonas metropolitanas de Guadalajara y Monterrey.

Mapean fracturas en el suelo de la CDMX

Un mapa que permite conocer en dónde se ubican las principales fracturas que afectan la infraestructura de la Ciudad de México, información altamente valiosa, sobre todo ahora para la planeación de la reconstrucción de la urbe luego del sismo del pasado 19 de septiembre, fue terminado por expertos del Centro de Geociencias (CGeo) de la UNAM.

Dora Carreón Freyre, investigadora de la entidad universitaria y responsable académica del Centro de Evaluación de Riesgo Geológico (CERG) de la delegación Iztapalapa, recordó que este trabajo inició a finales de 2016, como parte de un proyecto impulsado por el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y la UNAM.

El proyecto ha permitido identificar la vulnerabilidad física del suelo de la Ciudad de México (susceptible a fracturarse) y estimar la fragilidad social en zonas de fracturamiento, pues este problema afecta de diferente manera a la población, dependiendo del nivel socioeconómico.

Hay gente que dedica una parte importante de sus ingresos para levantar una barda o construir un cuarto, así que su resiliencia ante una contingencia es distinta a la de la población económicamente más estable, detalló.

La universitaria ha trabajado en estos temas en la Ciudad de México desde 2007, cuando una fractura que se abrió repentinamente en la delegación Iztapalapa llevó al establecimiento del CERG. “Se realizó el mapa de fracturas en esa demarcación entre 2008 y 2012, años en los que se laboró con los delegados en turno para contribuir a disminuir el riesgo asociado para la población mediante una zonificación adecuada y el diseño de distintas medidas de mitigación”.

Esto fue lo que llevó al Cenapred a buscar al equipo de Carreón Freyre, con el objetivo de ampliar la búsqueda y cartografía de dichas fracturas que, se encontró, afectan a 15 de las 16 delegaciones de la CdMx, aunque las que tienen mayor número son Benito Juárez, Cuauhtémoc, Iztapalapa, Tláhuac y Xochimilco.

“La distribución de las fracturas en la base de la ladera de la Sierra de Santa Catarina, en Iztapalapa, es muy similar del otro lado, en Tláhuac, y también en Xochimilco, en la base de la ladera de la Sierra Chichinautzin. Existe una relación directa entre la aparición de las fracturas y las áreas de contraste entre la zonas del lago y los edificios volcánicos”, explicó.

Al comparar los mapas de fracturas con los sitios dañados por los sismos de 1985 y 2017, se identificó que los edificios colapsados se sitúan en las zonas con más fracturas, especialmente en las delegaciones Benito Juárez y Cuauhtémoc. “Ambas se ubican en una especie de fosa delimitada por dos fallas, que atraviesan la ciudad de norte a sur”.

En el caso del área de gran afectación al sur de Iztapalapa, limitando con Tláhuac, señaló que se trata de fracturas que ya estaban reportadas y que en el último sismo se manifestaron como desplazamientos verticales del suelo, de casi un metro.

Sobre el origen de estas fracturas en nuestra metrópoli, la investigadora precisó que el principal motivo es el contraste entre los materiales volcánicos y los de relleno del lago.

“Se debe estudiar cada zona, porque los contactos litológicos son planos de debilidad, con una distribución distinta en las zonas de transición o de pie de monte, montañosas o lacustres. Por ello, además de conocer los efectos de los sismos en estos tipos de suelo, es importante saber qué tan susceptibles son de fracturarse”.

La extracción del agua es el factor que detona y pone en evidencia las debilidades que ya existían en el suelo, pues por el estrés hídrico el subsuelo se consolida y se compacta, y las irregularidades y discontinuidades que ya estaban comienzan a manifestarse o propagarse hacia la superficie, explicó.

La universitaria reconoció que el agua es un recurso indispensable, por lo que es fundamental mejorar la gestión del recurso subterráneo en zonas urbanas; además, resaltó, las fracturas no son aleatorias, se pueden cartografiar y predecir hacia dónde se propagarán, que es el objeto de este trabajo.

Asimismo, recordó que la CdMx se hunde en promedio de 20 a 30 centímetros al año, por lo que esos desplazamientos deben ser considerados en un plan de reconstrucción a corto y mediano plazos.

Para este trabajo, además de los recorridos por la Ciudad de México, Carreón Freyre y su equipo buscaron material bibliográfico y los mapas de riesgo en cada una de las delegaciones políticas. Sin embargo, sólo cuatro demarcaciones cuentan con esta herramienta y ninguna está actualizada.

“Esta investigación fue hecha para la metrópoli y no sólo para un grupo reducido de personas. Lo ideal es que la información sea aprovechada como base para definir cualquier plan de desarrollo urbano encaminado a implementar sistemas de monitoreo y prevención, así como medidas de mitigación adecuadas para cada tipo de fracturamiento”, finalizó.

Anuncios espectaculares, grave riesgo para la ciudad

Los anuncios espectaculares en la Ciudad de México además de generar una agresiva contaminación visual, representar un riesgo como distractores a automovilistas y poner en peligro la vida de los habitantes de las edificaciones que los soportan, modifican el uso del suelo e inciden en la especulación del mercado inmobiliario, expuso la doctora Elizabeth Espinosa Dorantes.

La profesora-investigadora del Departamento de Evaluación del Diseño en el Tiempo de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) resaltó que no sólo son un inseguro distractor que puede provocar accidentes viales sino que han pasado de ser anuncios de lona con metal a “agresivas estructuras” con grandes pantallas luminosas que “crean una imagen urbana de desorden y caos”.

Aunque al inicio de la década pasada, durante la gestión de la arquitecta Laura Itzel Castillo como Secretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda del Distrito Federal, se intentó regular y normalizar estos espacios publicitarios, con el tiempo el interés económico ha prevalecido sobre la regla, lo que ha derivado en su proliferación sin ninguna restricción.

En muchos casos su instalación no cubre los requisitos mínimos de seguridad, supervisión ni evaluación del peso, tamaño, lugar, condición del diseño y disposición del inmueble sobre el cual serán colocados. “El colapso de muchas estructuras de este tipo por el sismo del pasado 19 de septiembre nos obliga a renovar y actualizar las medidas para su disposición”.

La norma, que además de espectaculares también tendría que considerar las antenas de comunicaciones, “debería revisarse para incluir mayores requerimientos en la instalación, dictámenes de seguridad estructural con la validación de un director responsable de obra y un corresponsable para que estén en condiciones de resistir tormentas, granizadas y sismos, entre otras contingencias provocadas por fenómenos naturales”.

Si bien corresponde a las autoridades crear las condiciones de un mercado ordenado que imponga normas de construcción rigurosas, se necesita mayor participación y vigilancia de la sociedad civil, conciencia del sector de la población que acepta la instalación de espectaculares o antenas de comunicación en sus hogares, así como de la academia para aportar mayor investigación multidisciplinaria y la formación de cuadros especializados en imagen y urbanismo.

La especialista en Imagen Urbana y Urbanismo Sustentable estimó que la especulación del mercado inmobiliario y el cambio del uso del suelo crean condiciones económicas particulares de los sitios donde se instalan, porque “el valor de un inmueble puede incrementarse por representar un importante ingreso económico para el propietario o desvalorizar la propiedad si se coloca en una zona residencial de alta plusvalía”.

“Representa una reducción de áreas verdes o la creación de espacios verdes con muy poca funcionalidad.”

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