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CEDEN EJÉRCITOS PROTAGONISMO A GRUPOS PARAMILITARES EN CONFLICTOS MODERNOS

Ceden ejércitos protagonismo a grupos paramilitares en conflictos modernos
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Los conflictos armados contemporáneos vuelven a poner de manifiesto que en el campo de combate se enfrentan con mayor frecuencia guerrillas, mercenarios y formaciones paramilitares
22.06.2022 12.00 AM

Evidentemente el propósito de este artículo no es caracterizar a todo movimiento irregular propio de los conflictos del siglo XXI con la categoría de neopartisano, ni mucho menos intentar hilar grueso alrededor de los conceptos de nuevas guerras, guerras asimétricas o híbridas.

Por el contrario, el fin último es identificar, dentro del espectro amplio que nos ofrecen algunos de los conflictos contemporáneos, los casos donde se puede ajustar la categoría de neopartisano y abrir la discusión sobre la proyección futura. Por lo tanto, tras la caracterización conceptual de los neopartisanos y de Cuerpo Irregular Multinacional CIM, y del análisis de diversos grupos armados de voluntarios internacionales, es posible delinear algunas conclusiones de la relación que tienen estos con la guerra contemporánea.

Conflictos armados contemporáneos, y de gran impacto internacional, como las guerras en Siria (2011 al presente) y la guerra en el Este de Ucrania (o del Donbass, 2014 al presente), vuelven a poner de manifiesto que en el campo de combate se enfrentan con mayor frecuencia guerrillas, mercenarios y formaciones paramilitares, en lugar de ejércitos tradicionales.

La heterogeneidad de actores es impresionante, y llama la atención una clase específica que ha proliferado en los conflictos mencionados, las milicias de carácter multinacional y extremadamente ideologizadas. A pesar de su cada vez más extensa relevancia, han sido poco estudiadas y discutidas en el ámbito académico.

Así las cosas, Cuerpos irregulares multinacionales: multiidentidades armadas y neopartisanos en la globalización de Luis Alexander Montero Moncada y Juan David Mejía Gómez, pretende caracterizar estos nuevos combatientes, reinterpretando el concepto de partisano como una posible categorización.

Tal vez la transformación más significativa que ha teniendo la guerra en el último siglo ha sido el cambio de la guerra total entre Estados, que experimentamos con las guerras mundiales a otros arquetipos de guerra más diversos, donde se pueden ubicar las amenazas terroristas, guerras civiles, conflictos de baja intensidad, insurgencias criminales, guerras híbridas, guerras asimétricas o estrategias de guerra indirecta, propias en parte de la Guerra Fría, pero que persisten en el mundo posterior al enfrentamiento bipolar.

En el último medio siglo, la guerra directa entre fuerzas formales de Estados reconocidos se ha convertido en un fenómeno extremadamente extraño, el papel y la presencia de actores no estatales o estatales irregulares en los conflictos es cada vez más frecuente y relevante. Mercenarios, insurgencias, organizaciones criminales, milicias religiosas, regionales o transnacionales, formaciones paramilitares, terroristas, hackers, fuerzas especiales, entre otros actores no convencionales, que luchan contra o por el Estado, o entre sí, se han convertido en los protagonistas del acontecer bélico en el último medio siglo. En lo académico y analítico, aparecen nuevos y variados conceptos que se inscriben en la corriente de análisis de las llamadas “nuevas guerras”, conceptos que intentan explicar precisamente la transformación constante y dinámica entre los viejos conflictos interestatales y las guerras más contemporáneas, donde lo militar y lo civil, lo nacional y lo internacional, no se delimitan tan fácilmente como antes (Kaldor, 2001, pp. 15-117).

La evidencia sugiere que aumentan los conflictos bélicos en los que las fuerzas armadas en liza tienen estructuras mucho más pequeñas, flexibles, horizontales y dinámicas. Ergo, más pequeñas que los ejércitos convencionales, estas milicias son mucho más económicas y cohesionadas ideológicamente, aunque profundamente diversas la una de la otra en lo que respecta a su ideología, organización y objetivos, pero con una eficiencia demostrada en el campo de combate.

Un ejemplo paradigmático es la guerra civil Siria, que es mucho más que un conflicto entre gobierno y una insurrección definida y nacional. Este conflicto encierra el enfrentamiento entre más de una veintena de milicias, divididas y agrupadas en varios bandos, pero persiguiendo a su vez objetivos propios o ligados a intereses extranjeros.

Basado en esta complejidad, el presente artículo se enfoca en el análisis de un tipo muy específico de actor que ha proliferado en los conflictos de los últimos años: las agrupaciones de voluntarios combatientes multinacionales, que no pueden ser confundidas como simples organizaciones paramilitares o de mercenarios, pues tienen sus propias lógicas y dinámicas distintivas. El artículo explora el fenómeno de auténticas formaciones bélicas conformadas por voluntarios de diversas nacionalidades, pero cohesionados ideológicamente.

Estas agrupaciones multinacionales han sido comunes en dos de los más emblemáticos y geopolíticamente relevantes conflictos de la segunda década del siglo XXI: la guerra civil Siria (2011 a la fecha), y la guerra en el Donbass (o del Este de Ucrania, 2014 a la fecha). Por tanto, son estos dos conflictos los marcos geográficos, temporales y las fuentes de los casos expuestos y estudiados para este artículo.

La relevancia de estos sujetos de estudio estriba en lo comunes que se están haciendo estas organizaciones armadas en el marco de las nuevas guerras y el contexto globalizado, lo que hace de este un fenómeno a entenderse por su relevancia reciente como potencialmente futura. En general, entender las causas de esta migración combatiente, al partisano globalizado, si se quiere, es profundamente relevante para entender las nuevas dinámicas bélicas y de violencia descentralizada que parecen desafiar los viejos paradigmas de la guerra.

Este artículo también busca presentar un aporte teórico, al construir una categorización que permita catalogar de forma más precisa a las múltiples organizaciones combatientes a lo largo y ancho del planeta, que comparten características similares dado su componente multinacional e ideológico. En el mismo sentido, se busca revisar y desarrollar aún más la “Teoría del partisano” del pensador Carl Schmitt, quien es uno de los máximos referentes en cuanto a teoría de combatientes irregulares politizados.

El artículo subsiguiente se divide en cinco partes adicionales a esta introducción. La primera consiste en la discusión teórica alrededor de estas agrupaciones de voluntarios combatientes multinacionales, así como una propuesta de categorización para ellas. La segunda parte es un análisis del rol que juega la ideología al interior de estas organizaciones. A lo que sigue el análisis del contexto de los conflictos estudiados: el sirio y el ucraniano, en la tercera parte. La cuarta parte expone algunos de los casos más importantes e interesantes de organizaciones multinacionales de combatientes que hacen presencia en los conflictos anteriormente mencionados, y que se ajustan al tipo estudiado: multinacional y cohesionada ideológicamente. La parte final de este artículo consiste en la exposición de conclusiones y reflexiones sobre el por qué, el comportamiento y el potencial futuro de los voluntarios multinacionales.

Evidentemente el propósito de este artículo no es caracterizar a todo movimiento irregular propio de los conflictos del siglo XXI con la categoría de neopartisano, ni mucho menos intentar hilar grueso alrededor de los conceptos de nuevas guerras, guerras asimétricas o híbridas. Por el contrario, el fin último es identificar, dentro del espectro amplio que nos ofrecen algunos de los conflictos contemporáneos, los casos donde se puede ajustar la categoría de neopartisano y abrir la discusión sobre la proyección futura. Por lo tanto, tras la caracterización conceptual de los neopartisanos y de Cuerpo Irregular Multinacional CIM, y del análisis de diversos grupos armados de voluntarios internacionales, es posible delinear algunas conclusiones de la relación que tienen estos con la guerra contemporánea.

Los Cuerpos Irregulares Multinacionales son una fuerza armada recurrente en la guerra contemporánea

Definitivamente existe un fenómeno migración multinacional hacia la guerra, personas de diferentes países a lo largo del globo marchan para unirse a las más diversas organizaciones armadas en los diferentes campos de batalla del mundo. El famoso sociólogo Zygmunt Bauman señala una suerte de neotribalismo violento que surge con razón al debilitamiento de las más antiguas instituciones sociales como la familia y la religión (en Europa); o, en algunos casos, del Estado, que empieza ser erosionado por la globalización. En este contexto las ideologías violentas se vuelven una forma de afirmación de la identidad (Bauman, 2004, pp. 32-37).

Hoy en día, más que los ejércitos convencionales, la pertinencia está en el estudio y entendimiento de las organizaciones terroristas y milicias internacionales, en cuanto que su número y protagonismo parece multiplicarse con el pasar de los años. Es por esto que se encuentra tan pertinente el concepto de CIM y de neopartisano, como nuevas formas de categorizar a uno de los actores centrales de la guerra posmoderna.

El reclutamiento es global, por lo que la propaganda y la guerra informativa resultan vitales

Como se analizó, los CIM, reclutan a un gran parte de sus combatientes por fuera de sus zonas de combate y control territorial, así que la penetración ideológica y propagandística de estas milicias es global. Ya sea un brasilero que se une al neonazi batallón Azov en Ucrania, un egipcio que se alista a las Águilas Huracanadas en Siria, un francés que se enrola a Estado Islámico en Iraq, o un norteamericano anarquista que va luchar a Siria contra el yihadismo, todos estos casos evidencian que los CIM llevaron adelante una eficiente campaña, no solo de propaganda en la que se engrandecen a sí mismos y su causa, sino también adelantaron campañas de desprestigio y desinformación sobre sus enemigos, e incluso sobre diferentes modelos de sociedades y valores alrededor del mundo.

La guerra es ilimitada en sus objetivos, no se permite constreñir por normas imperativas del derecho o por fronteras

Para la mayoría de los CIM, así como para las organizaciones terroristas, el uso de la violencia para lograr sus objetivos es ilimitado. Dado que no son fuerzas armadas estatales, no se ciñen al Derecho de la Guerra ni a ninguna otra norma del Derecho Internacional. De igual manera, el concepto jurídico de frontera, y con él la concepción de soberanía Estatal en lo jurídico, político o social no tiene sentido ni importancia para ellos, por esto todos los objetivos y métodos posibles para alcanzar la victoria se hacen válidos. Esta condición, de igual manera, resulta profundamente explicativa sobre el por qué los CIM tienen estímulos para inmiscuirse en los más diversos tipos de guerra, más allá de lo que las posibilidades materiales, los límites de la propaganda o la ideología les permitan.

Desde una perspectiva teórica ofrecida por Schmitt, los CIM tienen una relación más pura con la guerra, ya que el partisano no lucha en la “guerra domesticada” de derechos, sino que está inmerso en una enemistad más pura e interior, por encima de límites nacionales o un simple mercenario. Esto suele darle una ventaja comparativa a los CIM frente a fuerzas que tienen que operar bajo la égida del derecho internacional. En palabras de Clausewitz:

Muchas almas filantrópicas imaginan que existe una manera artística de desarmar o derrotar al adversario sin excesivo derramamiento de sangre, y que esto sería el verdadero arte de la guerra. Esta es una concepción falsa que debe ser rechazada, pese a todo lo agradable que pueda parecer. En asuntos tan peligrosos como la guerra, las falsas ideas surgidas del sentimentalismo son precisamente las peores. Como el uso máximo de la fuerza física no excluye en modo alguno la cooperación de la inteligencia, el que se sirva de esta fuerza con crueldad, sin retroceder ante el derramamiento de sangre por grande que sea, obtiene ventaja sobre el adversario, siempre que éste no haga lo mismo. (2008, p. 30)

El peligroso juego de los proxies

Las sociedades occidentales se han vuelto posheroicas, sociedades donde sus valores más preciados son la preservación de la vida humana y la obtención de los más elevados niveles de bienestar. Sociedades que ya no valoran el honor y el sacrificio ni están preparadas ni dispuestas a tolerar los costes de la guerra: las muertes y las cargas derivadas de ella. (Münkler, 2003, pp. 11-12)

Algo evidente a la luz de tendencias como ejércitos reducidos, poco presupuesto en los asuntos militares, abolición del servicio militar obligatorio y resistencia social a la participación en conflictos internacionales por parte, especialmente, de las sociedades europeas y norteamericanas.

Por lo tanto, resulta muy tentador una guerra menos costosa al usar proxies (Groh, 2010), donde muchos Estados se han dado en patrocinar e instrumentalizar fuerzas armadas irregulares para promover sus intereses internacionales. Entre estos proxies están los mercenarios, terroristas y algunos CIM. Esta tendencia del uso de una fuerza combativa que no se controla directamente, sino que realmente remite su fidelidad a una ideología política, resulta peligrosa. La ideología convierte a los CIM en “actores devotos” (Atran, 2006) con mayor disposición de participar en la guerra y soportar sus implicaciones psicológicas y morales, pero también es un factor que eleva la posibilidad de que terminen enfrentando a su Estado patrocinador si este no se mantiene coherente con las líneas ideológicas del CIM.

No es un secreto que el islamismo radical yihadista fue una ideología promovida y construida en buena medida por potencias occidentales en el contexto de la Guerra Fría, para derrotar a la Unión Soviética en Afganistán. Hoy, varias décadas después de financiar movimientos extremistas musulmanes, Estados Unidos y Pakistán se ven enfrentados a los herederos de esta ideología (Lair, 2002), en organizaciones como Al Qaeda y los Talibanes.

Guerra más compleja con políticas ideológicas, que con políticas pragmáticas de Estado

Como se ha enfatizado, los CIM suelen actuar más como actores devotos que como actores racionales, es decir carecen del pragmatismo y obligación que caracteriza a una organización política como el Estado que intenta abarcar y satisfacer múltiples intereses. Como ya señalaría Schmitt, la motivación ideológica partisana es totalitaria, en tanto la satisfacción del interés ideológico del partido, en este caso CIM, es prioritaria.

De igual manera, Clausewitz plantea que la guerra y la política están estrechamente relacionados, y que la solución usual a los conflictos suele ser la vía política-diplomática. Sin embargo, dada su naturaleza ideologizada, los CIM enrarecen la solución política de los conflictos y la vuelven algo más distante. Así las cosas, la guerra es más volátil, en cuanto los fundamentos de la política también son también más ambiguos: yihadismo, comunismo, racismo y otras categorías tanto sociopolíticas como religiosas, entran a contar en la arena de la definición política, lo que dificulta el cierre de los conflictos por vía de una negociación tradicional.

No obstante, la principal y más propositiva conclusión se puede encontrar en el hecho que la casi totalidad de CIM está en una lucha de facto contra buena parte del orden internacional, los poderes hegemónicos, los modelos de sociedad establecidos y visiones tradicionales. Los neopartisanos son reaccionarios de diverso grado tanto a la modernidad, como a la posmodernidad, y buscan un cambio, una “muy variada e individualista” revolución internacional. Todos los CIM expuestos en este artículo están en desacuerdo con la forma que tiene el mundo actualmente y buscan transformarlo, construyendo nuevas y muy amplias nociones de nacionalidad o de política.

“Tal vez la transformación más significativa que ha teniendo la guerra en el último siglo ha sido el cambio de la guerra total entre Estados.”

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