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AGONIZA COOPERATIVISMO MEXICANO SIN APOYO NI FOMENTO

Agoniza cooperativismo mexicano sin apoyo ni fomento
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La falta de políticas públicas para apoyar a este tipo de empresas, así como el poco interés de las instituciones responsables son algunos de los factores que han contribuido a su escaso avance
13.05.2022 12.00 AM

La historia de nuestro país refleja claramente la historia de las cooperativas en México. Desde sus inicios en el México independiente el movimiento cooperativo ha tenido altas y bajas, apoyado mayor o menormente por nuestros gobiernos, sin embargo, actualmente con la entrada en vigor del modelo neoliberal se observa un abandono del cooperativismo por no ser compatible con ese modelo y aun cuando la legislación cooperativa se ha modificado especialmente en el rubro de los organismos cooperativos, el cooperativismo en México se encuentra estancado.

Agrupación entre cooperativas en México a través de sus leyes, de Martha E. Izquierdo Muciño, manifiesta que una de las causas importantes que dieron origen a las cooperativas en el mundo fue la Revolución Industrial, ya que esta trajo consigo largas jornadas de trabajo, bajos salarios, desempleo etc. los trabajadores se vieron en la necesidad de reunir esfuerzos para lograr mejoras en su nivel de vida, por medio de su trabajo y obtener así una mejoría en el bienestar general, de tal suerte que el movimiento cooperativo aparece como una de las posibles soluciones a los efectos más crueles del mercado sobre los trabajadores.

El inicio del cooperativismo moderno se sitúa en el pequeño pueblo de la Villa de Rochdale, Inglaterra, con 28 tejedores ingleses que, al padecer los efectos de la Revolución Industrial, deciden organizar una cooperativa de consumo el 24 de agosto de 1844.

La mayoría de los obreros que integraban esta pequeña cooperativa, habían leído las obras de Owen y Saint Simón, quienes encabezados por Carlos Howarth, establecen los cimientos de una ideología cooperativa moderna bajo siete principios fundamentales, los cuales fueron adoptados posteriormente por la Alianza Cooperativa Internacional en su XV congreso (París, septiembre de 1937), máximo organismo de movimiento cooperativo mundial, fundado en 1895.

La finalidad que tuvo esta cooperativa fue la de obtener afiliados. Para su subsistencia a precios bajos y de la mejor calidad, tratando con ella de mejorar las condiciones precarias de sus miembros. Su proyección histórica radicó en la fuerza de sus ideas y en su sentido organizativo. Las distintas corrientes socialistas y reformistas que existían en Europa y América a finales del siglo xviii adoptaron a las cooperativas como una opción económica, que mediaba entre el capitalismo salvaje y el comunismo, convirtiéndose en lo que algunos historiadores han visto como una de las formas de mantener bajo otro nombre a las antiguas estructuras de los gremios y sistemas de oficios o mecanismos de redistribución, o ingreso.

Los principios que con el tiempo vinieron a corroborar el carácter especial de las cooperativas fueron los siguientes:

1. Principio de universalidad
2. Principio democrático
3. Principio de justicia social
4. Principio de preeminencia del ser humano
5. Principio de libertad
6. Principio de unidad

Estos principios han sido idealizados por muchas instituciones incluyendo a gobiernos nacionales y sindicatos de trabajadores.

Algunos autores consideran que anteriormente habían existido otras cooperativas como las de Chatán y Woowich, (molinos que producían harina), sin embargo, hay que reconocer que el momento histórico para el inicio del cooperativismo internacional lo dio la primera cooperativa de Rochdale en 1844, con bases teóricas y una normatividad bien definida.

Posteriormente Ricardo Owen quien fue uno de los principales filósofos del cooperativismo patrocinó el establecimiento de la primera escuela en la que los líderes de todo el mundo cooperativista aprendieron las bases del Movimiento Cooperativista.

Este colegio fue fundado gracias a las grandes cooperativas inglesas con sede en Londres, cuya finalidad fue la de formar una mentalidad cooperativa, así como una preparación técnica.

Las máximas que con el transcurrir el tiempo han corroborado su carácter inapreciable en su aplicación, han sido reformuladas de la siguiente forma:

1. Confusión de calidad de usuario o consumidor y la de accionista o empresario.
2. Distribución de utilidades en proporción al trabajo u operaciones realizadas por cada socio al cierre del ejercicio.
3. Un solo voto por cada socio.
4. El principio de puertas abiertas.

Los principios y valores son elementos distintivos de las organizaciones y empresas cooperativas, toda vez que desde 1844, los Pioneros de Rochdale, fundadores de la primera cooperativa reconocida en la historia, habían formulado un sistema de principios simples, claros y contundentes, que les aseguró la conducción de la organización en beneficio de sus miembros.

La declaración de Identidad Cooperativa fue adoptada por la II Asamblea General de la ACI —que se realizó en el mes de setiembre de 1995 en la ciudad de Manchester, en oportunidad de la celebración del Centenario de la Alianza, incluyó una nueva definición de cooperativa y una revisión de la formulación de los Principios y Valores Cooperativos. Observándose que la nueva formulación mantiene la esencia de un sistema de principios y valores que demostró ser eficiente en casi 170 años de historia, contribuyendo a transformar al cooperativismo como una de las mayores fuerzas sociales y económicas a nivel mundial, a la vez que ha incorporado nuevos elementos para una mejor interpretación del momento histórico actual.

Bajo este contexto encontramos que una definición de cooperativa emitida por La Alianza Cooperativa Internacional es:

“una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada, cuyos valores cooperativos están basados en la ayuda mutua, la responsabilidad, la democracia, la igualdad, la equidad y la solidaridad. De esta forma y siguiendo la tradición de sus miembros fundadores creen en los valores éticos de honestidad, transparencia, responsabilidad social y preocupación por los demás”.

Citamos los principios cooperativos actuales, aprobados por la Alianza Cooperativa Internacional en el año de 1995, en virtud de que habremos de referirnos al sexto principio: Cooperación entre cooperativas:

Primer Principio: Membresía abierta y voluntaria.
Segundo Principio: Control democrático de los miembros
Tercer Principio: Participación económica de los miembros
Cuarto Principio: Autonomía e independencia
Quinto Principio: Educación, formación e información
Sexto Principio: Cooperación entre cooperativas
Séptimo Principio: Compromiso con la comunidad

Agrupación entre cooperativas en México a través de sus leyes

Como puede observarse en nuestro país han existido grandes esfuerzos desde la época independiente por consolidar al sector social de la economía. La historia del país refleja desde el punto ideológico y pragmático la necesidad que siempre existió de proteger a la clase obrera del capitalismo, intentando formar una gran familia obrera para ayudarse en sus necesidades, protegiendo su producción artesanal y de todo tipo. Eso les llevaba a ser conscientes de sus derechos y obligaciones aun cuando las asociaciones de obreros más que ser sociedades cooperativas, eran una mezcla de mutualismo y cooperativismo debido al desconocimiento de los principios universales por parte de sus dirigentes, sin embargo podemos afirmar que el cooperativismo en México fue desde sus inicios una forma de asociación integrada por personas con base en intereses comunes y en los principios de solidaridad, esfuerzo propio y ayuda mutua, que surgió como una alternativa de las clases trabajadoras para enfrentar las condiciones de vida que tenían.

Asimismo se observa a través de los diferentes períodos presidenciales que han existido que el cooperativismo se concibió como un sistema apropiado para organizar empresas productivas y promover socialmente a los trabajadores con el objetivo de fortalecer el movimiento cooperativo, sobre bases firmes y solidarias, favorecido por el crecimiento poblacional que paso de 19 a 25 millones de personas de 1940 a 1950 y veinte años después de 1940 a 1960 la población urbana paso a ser de un 35% a un 50% igualando a la población rural, cobrando cada vez más importancia y encaminándose a hacer de la explotación una alianza entre la clase trabajadora y la burguesía, lo que significaba el sustento del crecimiento industrial y económico del país. Sin embargo, fue en el período de Miguel de la Madrid (1982-1988) cuando se adopta el modelo económico neoliberal cambiando con ello el rumbo del país y desapareciendo muchas de las instituciones que apoyaban al cooperativismo.

Bajo estos antecedentes procedemos a realizar el análisis relativo a la agrupación entre cooperativas en México a través de las diferentes leyes que las han precedido, ya que estas también reflejan la historia misma de nuestro país, observándose en primer término que la Ley General de Sociedades Cooperativas de 1927 no menciona ninguna forma de asociación, no obstante que el General Plutarco Elías Calles (1924-1928) fue uno de los principales presidentes mexicanos que participaron en el movimiento cooperativo.

Por su parte la Ley General de Sociedades Cooperativas de 1933 mencionaba que las empresas cooperativas podrían asociarse para formar Federaciones y Confederaciones (Art. 4), los cuales podrían constituirse por medio de un acta (Art. 17), debiendo ser la Secretaría de Economía Nacional quien debía autorizar su fundamento legal (Art. 18).

La Ley General de Sociedades Cooperativas de 1938 menciona que las Sociedades Cooperativas deberían formar parte de las Federaciones y estas de la Confederación Nacional Cooperativa (Art. 72). Además, deberían organizarse por ramas de producción o de consumo dentro de las zonas económicas que al efecto señalara la Secretaría de Economía Nacional. Los objetivos y fines se regían por los artículos 73 al 77 de la propia ley.

La Ley General de Sociedades Cooperativas de 1994 en vigor, menciona que las Sociedades Cooperativas podrán agruparse libremente en Federaciones (de la misma rama de actividad) y Uniones (de diferentes ramas de actividad) o cualquiera otra figura asociativa con reconocimiento legal (Art. 74). Menciona además a las Sociedades en especial aquellas cuyo objeto social sea precisamente de Ahorro y Préstamo, podrán agruparse en Federaciones y en una Confederación Nacional, en los términos de la legislación aplicable y sus operaciones deberán ajustarse a las disposiciones que al efecto expida la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

En opinión de diversos analistas así como del Consejo Superior Cooperativo, en el primer Congreso nacional Cooperativista celebrado en el mes de junio de 2000 en la Ciudad de México, fue que el texto del artículo 74 de la ley General de Sociedades Cooperativas vigente, relativo a la agrupación entre cooperativas, resultaba confusa y con efectos desintegradores ya que al sostener que las sociedades cooperativas se podrían agrupar libremente en federaciones, uniones o en cualquier otra figura asociativa con reconocimiento legal, provocó un gran desorden, puesto que a raíz de la desaparición de la vigilancia del Estado, los mecanismos de integración nacional se debilitaron propiciando que si con tres cooperativas de diferentes ramas de actividad se hacía una Unión, y con diez de estas una Federación Nacional, resultaba que con 30 sociedades cooperativas se hacía una Confederación, dando como resultado un gran número de organizaciones sin la fuerza necesaria y sin la debida representación”

Esta situación obligaba a replantear nuevamente el texto de la mencionada ley a efecto de estar acorde con la realidad de los tiempos que se estaban viviendo. Resultaba además muy importante valorar la labor que realizaba la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y las Naciones Unidas (ONU) en concierto con la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) sobre el establecimiento de los marcos de referencia y de las políticas públicas que debían definir el papel del Estado en materia de cooperativas, dado que el Movimiento Cooperativo Mexicano siempre ha formado parte del Movimiento Cooperativo Internacional, reconociendo en la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) a un interlocutor, así como el órgano de discusión y formulación de la doctrina cooperativa, especialmente a través de la última revisión de los principios universales del cooperativismo que rigen el funcionamiento de las sociedades cooperativa en todo el mundo, realizado en el mes de septiembre de 1995 en Manchester Inglaterra”.

En consecuencia los citados analistas sostenían que la ley de cooperativas de 1994, lejos de contener un auténtico espíritu cooperativista resultaba ser una ley reguladora más que de fomento y promoción al cooperativismo y si bien demostró algunos avances significativos como la plena autonomía tanto en su constitución como en su funcionamiento, existieron escasos avances a partir de su promulgación por parte del movimiento cooperativista nacional, toda vez que el crecimiento de estas empresas siguió estancado pese a las facilidades que tuvieron para su creación y registro. Además, prevalece el hecho de que el Congreso de la Alianza Cooperativa Internacional fue en el año de 1995, en el que se reformularon los principios universales del cooperativismo. y se emitió por primera vez una definición del concepto de cooperativa y la ley actual de cooperativas es de 1994.

Raúl Olmedo comenta que para 1984, poco más de medio millón de personas estaban dentro de una organización cooperativa, y para 2015 el número se redujo a 12,506 personas. Lo cual nos da una clara idea que no se fomentó la formación de cooperativistas, solo de cooperativas; toda vez la conformación jurídica de organizaciones como cooperativas no implica de manera implícita la organización social de los integrantes.

Ser cooperativista nos dice Raúl Olmedo necesita una reivindicación de pensamiento y acción respecto a lo que quiere y hace para conseguir sus objetivos; lamentablemente hay cooperativas sin cooperativistas, toda vez que el cooperativista no solo se desarrolla en la organización, sino en su vida diaria; en otras palabras, ser cooperativista no es solo una forma de actuar y pensar, sino también de vivir.

Por otra parte y de acuerdo con el Censo Económico 2014 del Instituto Nacional de Economía y Geografía (INEGI), en México el total de unidades económicas sumaron un total de 4,230.745, de las cuales 9,933 son unidades cooperativas lo que indica que tales unidades económicas representan el 2% del total, excluyendo a las personas físicas. Dicha información revela que existe una limitada participación de las cooperativas en el contexto económico nacional.

En dicho Censo Económico, es posible percibir la magnitud de estas empresas, denotando evidencias sobre su desarrollo y fortalecimiento. Los sectores que participan son los sectores económicos, primario, industrial, comercial, financiero y de servicios, primordialmente en las actividades de pesca, agrícolas, mineras, de ahorro y préstamo y de consumo.

Las cooperativas se dedican en su mayoría a actividades del sector primario, financiero y comercio al por menor, observándose que la mayor presencia cooperativa se encuentra en aquellas dedicadas a la agricultura, cría y exportación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza y si bien tienen presencia por todo el territorio nacional es de manera desigual, pues dada la heterogeneidad de sus actividades, e influencias distintas, revelan las diferencias que prevalecen en cada una de las 32 entidades federativas, que bien pueden estar determinadas por ciertas condiciones geográficas, diversidad poblacional, desarrollo económico, apoyo de sus gobiernos etc.

Posteriormente en el año de 2009 se adicionaron varios artículos a la Ley general de Sociedades Cooperativas, lo cual quedó publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 13-09 de ese mismo año. No fueron muy significativas las adiciones realizadas, quedando casi en los mismos términos de la ley anterior excepto por las modificaciones realizadas a los artículos que mencionan a la Ley de Ahorro y Préstamo, que resultaban necesarias para garantizar la seguridad de los ahorradores. Tiempo atras con fecha 14 de abril de 2000 había sido publicada en la gaceta parlamentaria No. 493 de la LVII legislatura un proyecto de decreto para reformar, derogar y adicionar diversos artículos de la actual ley general de sociedades cooperativas de 1994. Habiendo sido aprobado por unanimidad el 6 de marzo del 2000. Este dictamen estuvo a cargo de la Comisión de Fomento Cooperativo de la LVII Legislatura. Sin embargo, nunca fue aprobado por el Senado de la República.

Los comentarios que se han efectuado a las actuales reformas, por parte de prestigiados catedráticos e investigadores de diferentes Institutos y universidades del país, así como del Instituto de Investigaciones económicas de la Universidad Autónoma de México (UNAM), Universidad de Chapingo entre otras, coinciden al mencionar que la significativa reducción de estas organizaciones se ha debido a la adopción del modelo neoliberal, considerando que las cooperativas no son compatibles con el Nuevo modelo económico. Asimismo, el Dr. Zósimo Camacho (UNAM), sostiene que una muestra del menosprecio con el que han sido tratadas las cooperativas durante los últimos gobiernos es que ni siquiera existía un registro confiable que señalara número, tipo, ubicación y sector económico de cada organización.

Raúl Olmedo (Universidad Autónoma de Chapingo) comenta que las condiciones sociales de México, que van desde su independencia hasta el momento actual, generan una especie de ambiente hostil en el que el movimiento cooperativista ha desarrollado su base de acción. México se ha mantenido en una guerra interna desde la consumación de su independencia, lo cual se ha debido a las disputas internas por detentar el poder y la administración de un país lleno de riqueza.

Isauro Mercado, encargado de Comunicación Social de la Alianza Cooperativa Nacional (Alcona), menciona que el gobierno mexicano representa el obstáculo más importante puesto que las autoridades no apoyan y ni siquiera comprenden a las cooperativas. Tampoco los legisladores entienden lo que es el cooperativismo y por ello no tenemos las leyes adecuadas.

José Alfonso Bouzas (UNAM) sostiene que el cooperativismo tiene como parte fundamental a la solidaridad la cual vela por el beneficio colectivo, sin embargo, como la solidaridad no forma parte del modelo neoliberal constituye una anomalía para un sistema capitalista como el que tenemos actualmente. Agrega que para los próximos años no se vislumbran cambios jurídicos y económicos que beneficien a las cooperativas, pues no existe ninguna señal que nos indique que el cooperativismo será fomentado por los gobiernos. Las modificaciones a las leyes económicas que paulatinamente se vinieron realizando desde el sexenio de Miguel de la Madrid han sido en contra de la existencia de las cooperativas y la ley que tenemos actualmente, está hecha para beneficiar a la iniciativa privada, muy especialmente a la monopólica, de tal suerte que las modificaciones al marco normativo económico han golpeado no solo al cooperativista, sino también al pequeño y mediano empresario. Convertidos simplemente en empresarios que contratan trabajadores con fines de explotación sin que conozcan el verdadero espíritu de las cooperativas.

Mario Mendoza Arellano, investigador del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados considera que mientras en México tenemos un grave problema de desempleo, las cooperativas tienden a desaparecer, cuando deberían ser consideradas como parte importante de la economía mexicana porque representan autoempleo. Sin embargo, la sociedad mexicana siempre ha sido solidaria y cuenta con capacidad de organización.

En efecto, la realidad nos muestra que la falta de políticas públicas para apoyar a este tipo de empresas, así como el poco interés de las instituciones responsables son algunos de los factores que han contribuido a su escaso avance pese a las modificaciones que se han realizado a la ley. Inmersas en un sistema neoliberal como el que actualmente impera en nuestro país es difícil vislumbrar un futuro promisorio, sin embargo, como bien menciona Martínez Chaterina:

El proceso de solidaridad externa es un proceso de la solidaridad Interna, que viene a poner de manifiesto que se trata de un proceso de autoayuda. Si en la cooperativa las personas cooperan unas con otras hacia un fin común, esa cooperación debe prolongarse entre las cooperativas para alcanzar los fines compartidos del cooperativismo, toda vez que el movimiento cooperativo, desde el comienzo del cooperativismo moderno, persigue, a través de las Uniones, Federaciones y Confederaciones, la representación de las cooperativas en la sociedad.

Se trata por tanto de conseguir finalidades de carácter político actuando como grupo de presión. La aplicación del principio de cooperación entre las cooperativas intenta, mediante diversas formas jurídicas, la obtención de ciertas ventajas económicas para las cooperativas que compiten con otras formas de sociedad, en aplicación de la consideración de que a través de la unidad alcanzan su fuerza.

De este modo las cooperativas pueden conseguir una mayor dimensión, obtener financiación, compartir dificultades, y en suma, competir mejor, no entre ellas mismas, sino con sus competidores en los mercados.

Confiemos entonces que el movimiento cooperativo en México a través de las Uniones, Federaciones y Confederaciones con que cuenta, logre la debida representación de las cooperativas en nuestra sociedad, con el fin de conseguir algunos avances que como bien menciona el citado autor podrán ser de carácter político, económico o actuando como grupo de presión para la aplicación del principio de cooperación entre las cooperativas, a fin de alcanzar algunas ventajas sobre todo económicas, toda vez que las cooperativas actualmente compiten con otras formas de sociedades dentro de un sistema neoliberal, no debiéndose perder la idea de que la unión hace la fuerza.

Conclusiones

1. En México han existido grandes esfuerzos desde la época independiente por consolidar al sector social de la economía

2. Asimismo se observa a través de los diferentes períodos presidenciales que han existido que el cooperativismo se concibió como un sistema apropiado para organizar empresas productivas y promover socialmente a los trabajadores

3. La Ley General de Sociedades Cooperativas en México fue incorporando a través del tiempo la figura de las Uniones, Federaciones y Confederaciones

4. Las sociedades cooperativas actualmente pueden agruparse libremente, sea por cualquier rama de actividad o por la misma rama de actividad

5. Con la ley de 1994, los mecanismos de integración nacional se debilitaron, dando como resultado un gran número de organizaciones sin la fuerza necesaria y sin la debida representación

6. Actualmente existe una reducida participación de las empresas cooperativas en el contexto económico nacional

7. En la década de los ochenta se inició un proceso en el cual se modificó el modelo económico que prevalecía hasta entonces, adoptando el modelo neoliberal

8. Con la ley de cooperativas de 1994, han existido pocos avances, el crecimiento de estas empresas sigue estancado, pese a las facilidades para su creación y registro

9. Se advierte que para 1984, poco más de medio millón de personas estaban dentro de una organización cooperativa, y para 2015 el número es de 12,506, Lo cual nos da una clara idea que no se fomentó la formación de cooperativistas, solo de cooperativas.

10. No obstante, las reformas realizadas a la Ley General de Sociedades Cooperativas en 2009, especialmente en lo relativo a los Organismos de Integración Cooperativa, el cooperativismo mexicano sigue estancado.

“Pese a ser parte de historia nacional, con la entrada en vigor del modelo neoliberal, se observa un abandono del cooperativismo por no ser compatible con ese modelo.”

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