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TRIANGULA MÉXICO EXPORTACIONES DE CHINA A ESTADOS UNIDOS

Triangula México exportaciones de China a Estados Unidos
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Al forzar la firma del T-MEC, EU busca disminuir su déficit comercial con México al tiempo que se reduce la triangulación comercial, sobre todo de insumos manufactureros
21.12.2021 12.00 AM

México podría estar comportándose como un país de enlace: compra a China productos finales e insumos industriales, y los vende directamente o los incorpora en la elaboración de productos finales a Estados Unidos. Es decir que al menos una parte del comercio bilateral de China con los estadounidenses –el más alto entre dos países del mundo– se estaría llevando a cabo a través de una triangulación en que México funge como país de tránsito o de semi-procesamiento.

La principal interrogante que surge cuando se observa el comportamiento del comercio México-China-EU es si la evidente asociación estadística que existe a nivel general entre las importaciones que realiza México de China y las exportaciones que envía a Estados Unidos puede sustentarse a nivel de productos específicos. Para ello, en La triangulación comercial China-México-Estados Unidos. Un análisis estadístico de Roberto Gutiérrez y Elena González, se trabaja con los dos Grupos de productos manufactureros más representativos del comercio entre los tres países: “Reactores nucleares, calentadores, maquinaria, aparatos y sus partes” y “Equipo y partes para maquinaria eléctrica, grabadoras y artículos afines”. Los resultados muestran que es factible considerar que para un alto número de productos desagregados al nivel de Partida, 5 dígitos de la Clasificación Uniforme del Comercio Internacional (CUCI).

Dada su enorme capacidad productiva, China ha logrado penetrar los mercados manufactureros de todo el mundo sin mayores dificultades, a partir de costos de producción bajos, amplios excedentes exportables y desarrollos tecnológicos crecientemente sofisticados. La ausencia de acuerdos comerciales con muchos de sus principales compradores, notablemente Estados Unidos (EU), la ha suplido con mecanismos de internación de sus productos que van desde el pago directo del arancel, cumpliendo con la norma convenientemente establecida por la Organización Mundial de Comercio (OMC), hasta la triangulación (también se han documentado prácticas de contrabando).

Al ser Estados Unidos el principal importador de productos chinos, con un alto déficit bilateral (por cada dólar que le vendió en 2017, adquirió de dicho país 3.4, no obstante la restricción del arancel) se busca probar que existe algún grado de triangulación en el comercio China-México-Estados Unidos. Para ello se procede de la siguiente manera. En los antecedentes se analiza la convergencia de la industria manufacturera mexicana con la de Estados Unidos a partir de la puesta en operación del Tratado de Libro Comercio de América del Norte (TLCAN), y la de China con ambos países, aunque de manera distante, a partir de su ingreso a la OMC. En la primera sección se estudia, de manera agregada, el comercio manufacturero de los tres países de América del Norte y China. En la segunda se analiza la composición de las exportaciones de México a distintos niveles de agregación de la Clasificación Uniforme del Comercio Internacional (CUCI). En la tercera se presentan las evidencias de triangulación comercial China-México-Estados Unidos. En la cuarta se ofrecen los resultados de las pruebas estadísticas. Finalmente, se exponen las conclusiones.

México es un fuerte exportador de manufacturas hacia Estados Unidos (más de 80% del total de mercancías que le exporta son de dicho grupo de productos). Las que manda a China también han ganado terreno, ya que representan 57% de las exportaciones totales a dicho país. Pero el saldo de la balanza comercial es diferente con cada uno: con Estados Unidos tiene un gran superávit; con China un déficit considerable: por cada 10 dólares que importa de dicho país, sólo exporta 1. Este desequilibrio comercial de Estados Unidos con China se remonta a la adhesión de dicho país a la OMC, en diciembre de 2001, cuando dio inicio un proceso muy dinámico de compras de mercancías manufactureras por parte de México al país asiático. Desde entonces surgió la inquietud de si las importaciones mexicanas provenientes de China podrían asociarse de alguna manera a las exportaciones enviadas a Estados Unidos.

Para ello el trabajo ha centrado su análisis en dos de los tres Grupos de productos manufactureros más representativos del comercio bilateral de México tanto con Estados Unidos como con China: “Reactores nucleares, calentadores, maquinaria, aparatos y sus partes”, y “Equipo y partes para maquinaria eléctrica, grabadoras y artículos afines”. Los resultados muestran que es factible considerar que para un alto número de productos (el nivel de desagregación con que se trabaja es el mayor posible, subgrupo o partida), México podría estar comportándose como un país de enlace: compra a China productos finales e insumos industriales, y los vende directamente o los incorpora en la elaboración de productos finales destinados a Estados Unidos. Es decir que al menos una parte del comercio bilateral de China con Estados Unidos –el más alto entre dos países del mundo– se estaría llevando a cabo a través de una triangulación en que México fungiría como país de tránsito, generalmente agregando cierto valor en el proceso.

De acuerdo con los resultados de las negociaciones del T-MEC, México parecería ganar una posición importante en el comercio bilateral con Estados Unidos, e incluso se beneficiaría con la exportación de ciertas manufacturas que debido a la imposición de aranceles China dejaría de colocar en dicho mercado. Empero, ambos países han perdido frente a Estados Unidos. Por una parte, el requerimiento de contenido regional mínimo de 75% en las reglas de origen de las autopartes dentro del acuerdo, y la fijación de aranceles a productos altamente exportados por México como jitomate y productos de acero, implican un reto para el país que deberá surtir muchos de sus insumos del mercado norteamericano, particularmente estadounidense, a precios más altos que los ofrecidos por China. Por otra, los aranceles de entre 10 y 25% impuestos a China en 2019 a más de mil productos que llegan al mercado estadounidense, desde tecnológicos (chips, semiconductores, teléfonos, laptops, etc.) hasta plásticos y reactores nucleares, ponen a China en una posición particularmente difícil; y aún si contratacara con aranceles de igual magnitud, su efecto sobre los exportadores estadounidenses sería en valor apenas 29% del efecto infringido a los exportadores chinos, habida cuenta del diferencial de exportaciones bilaterales entre ambos países. Además, sin que sea explícito, el TMEC parece alejar la posibilidad de que México llegue a firmar un acuerdo comercial con China, debido a que para Estados Unidos dicho país podría ser considerado dentro de los que no respetan la economía de mercado.

Un aspecto central de la lógica estadounidense al forzar la firma del T-MEC es que disminuya su déficit comercial con México al tiempo que se reduce la triangulación comercial, sobre todo de insumos manufactureros, China-México-Estados Unidos. Lo que no queda claro es cuánto logrará disminuir, con ésta y otras medidas agresivas, el déficit comercial que tiene con sus tres principales socios comerciales sin dañar la competitividad internacional de sus empresas, independiente del país norteamericano en que se encuentren asentadas. Tampoco queda claro si al darse este proceso México logrará reducir sensiblemente su déficit con China, y de esta manera amortiguar la reducción del superávit con Estados Unidos.

Las transacciones comerciales en América del Norte las llevan a cabo principalmente empresas transnacionales, lo que implica que, si Estados Unidos involucra a México en sus guerras comerciales, seguramente se dañará a sí mismo. Como recordatorio, la teoría arancelaria establece que el establecimiento de aranceles afecta en primer lugar a las empresas que usan los insumos importados; en segundo a los consumidores locales, que tienen que pagar precios más altos, y en tercero al comercio mundial, que apenas estaba alcanzando en 2017 tasas de crecimiento superiores al PIB, como había sido durante el periodo de posguerra.

“si Estados Unidos involucra a México en sus guerras comerciales, seguramente se dañará a sí mismo;”

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