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CUESTIONAN EFECTIVIDAD DE ACTIVISMO EN LÍNEA

Cuestionan efectividad de activismo en línea
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Deben trascenderse ventajas, límites y tensiones de plataformas hacia la efectividad de la lucha social desde nuevas formas de coordinación dentro y fuera del espacio virtual
15.09.2021 12.00 AM

Tras analizar el caso de la plataforma Change.org en Ecuador se encontró que esta herramienta canaliza tensiones como la dualidad entre lo individual y lo colectivo, lo online y offline, así como entre la democratización y la banalización de las luchas sociales.

La proliferación de plataformas online para el establecimiento de las luchas sociales ha abierto un nuevo espacio para la discusión de ventajas y límites de su aplicación. Paola Lozada en Change.org: ¿Una plataforma que refuerza o limita las luchas sociales? busca clarificar si estas plataformas sirven solo como un instrumento para introducir y promover las demandas de los movimientos sociales, o si, por el contrario, la tecnología se ha impuesto como un obstáculo en el campo de la resistencia civil.

La innovación tecnológica ha llevado a la humanidad a dar grandes cambios, tal vez el más importante en las últimas décadas sea el Internet, pues, a partir del mismo, se han desplegado un sinnúmero de herramientas como blogs, redes sociales y plataformas tecnológicas, las cuales han transversalizado la dinámica social. Los movimientos sociales no son la excepción, ya que la participación se traslada a un escenario virtual donde encontramos diversos formatos de activismo como peticiones online, manifiestos virtuales, mailing, entre otros. Esto se conoce como activismo virtual.

Esta investigación se enfoca en la incidencia de la lucha social a través de la plataforma Change.org en Ecuador, las ventajas y limitaciones de su uso, así como su revisión desde la noviolencia. De ahí que en primer lugar se hará una breve revisión del estado del arte conjuntamente con las definiciones adoptadas para la elaboración de esta investigación; posteriormente se desarrollarán las ventajas y limitaciones de las plataformas online, para luego analizar la plataforma Change.org en Ecuador desde su instauración hasta mayo de 2019.

En lo que respecta a la metodología, esta investigación utiliza la revisión bibliográfica, pues se pretende utilizar de manera eficiente la información más relevante del tema (Gómez-Luna et al.). Sobre esta base, se organizó la información de acuerdo a dos criterios: la relevancia del autor y la pertinencia de los datos para las ventajas y limitaciones; a partir de ahí, se encontraron relaciones entre la información planteada por diferentes autores sobre movimientos sociales y/o activismo a través de mecanismos tecnológicos. Adicionalmente, se identifica a esta plataforma online como un método noviolento por lo que se revisa su alcance al contrastarlo con las fases de la lucha noviolenta propuestas por Helvey (2004) y CANVAS (2006): situación, misión, ejecución, administración y logística; y, coordinación y comunicaciones. Para el caso de la plataforma Change.org en Ecuador, se optó por un análisis cuantitativo y cualitativo de las peticiones realizadas agrupadas en tres temáticas: ambientales y animales, justicia social y económica; y, derechos humanos.

Si bien varios autores han estudiado los movimientos sociales a partir de la utilización de nuevas tecnologías, algunos como Earl & Schussman, Della Porta y Tarrow, Della Porta, Andretta, Mosca & Reiter, Della Porta, Della Porta han enfatizado el nuevo espacio para la lucha social y su transnacionalidad; otros autores señalan el establecimiento de nuevas estructuras Della Porta y Diani. De Ugarte se enfoca en elementos como el poder. Lievrouw, por su parte, se orienta al estudio del activismo desde los medios; Betz, Castells y Earl & Kimport estudian los cambios sociales producto de las nuevas tecno logías, la sociedad de la información y su incidencia en la protesta social y ciberactivismo. No obstante, la contribución y novedad de este estudio radica en que el análisis se realiza en un país distinto a Estados Unidos, España o Brasil; además, se profundiza la investigación de una plataforma abierta específica: Change.org y, por último, se estudia esta temática desde la noviolencia.

De acuerdo a Flesher y Gillan, los movimientos sociales “son procesos por los cuales los individuos se agrupan, reconocen experiencias comunes de problemas sociales, desarrollan diagnósticos de esos problemas y empiezan a formar estrategias para tratar de superarlos de manera colectiva”. Si bien la definición sigue vigente, con el activismo digital varios de esos procesos se desarrollan en espacios virtuales donde los actores convergen alrededor de objetivos que no necesariamente corresponden a los de los movimientos sociales tradicionales, conforman nuevas redes para interactuar y desarrollannuevas capacidades en torno a su participación (Pecourt, 2015). Las plataformas tecnológicas, como una forma de activismo virtual, son la base sobre la cual se desarrollan aplicaciones y sistemas de información que permiten adquirir, almacenar, procesar, distribuir y recuperar datos (Ramos).

Las plataformas online más allá de reforzar o limitar las luchas sociales se materializan como herramientas a través de las cuales se canalizan las tensiones que surgen con las nuevas tecnologías. Así, por ejemplo, acogen la dualidad entre lo individual y lo colectivo. A nivel individual, los usuarios tienden a tener un perfil muy trabajado en red, por tanto, su imagen digital en la elección de una causa ya sea para postularla o firmarla, resulta un tema sensible. No obstante, el compromiso y la conciencia social con una causa no quedan garantizados, pues un click no evidencia una real convicción del usuario por un interés colectivo.

Otra de las tensiones se concentra alrededor de la democratización versus la banalización de las luchas sociales. Por una parte, la convocatoria, viralidad, horizontalidad y capacidad de tomar decisiones fomentan la participación ciudadana, debido a que los usuarios no esperan que el Estado sea el único garante de derechos, sino que tienen la opción de convertirse en sujetos y gestores en el quehacer democrático. Por otro lado, esta dinámica choca contra las fuentes de poder tradicionales, las cuales al momento de encontrar intereses opuestos pueden dar lugar a la fragilidad en el cumplimiento y garantía de derechos, lo que restaría legitimidad a la causa.

Change.org, dentro del activismo digital, se convierte en un nuevo método no violento, distinto a los propuestos por Sharp pero inserto en la protesta simbólica, mas, puede motivar tanto la escala de la no cooperación como la de la intervención activa. En última instancia, se pretende escalar el conflicto para motivar su interés social y, con ello, incrementar el número de usuarios, legitimar la lucha e incidir en la agenda y política públicas.

En el caso ecuatoriano, Change.org, durante el periodo de estudio registra menos del 20% de resultados favorables. De ahí la necesidad de trascender de ventajas, límites y tensiones de este tipo de plataformas hacia la efectividad de la lucha social desde nuevas formas de coordinación dentro y fuera del espacio virtual y adaptarlo a la complejidad de las causas sociales y sus procesos; por ende, la nueva interrogante a resolver sería ¿cuándo o en qué casos priorizar el espacio virtual y no el real con el afán de que la lucha social sea más efectiva?

“La participación se traslada a un escenario virtual donde encontramos diversos formatos de activismo.”

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