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TIENE MÉXICO PROBLEMAS ESTRUCTURALES SIN RESOLVER DESDE FIN DE LA INDEPENDENCIA

Tiene México problemas estructurales sin resolver desde fin de la Independencia
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: Militarización, movilización armada, construcción de un gobierno representativo, uso e impactos de la violencia, articulación de liderazgos, y el establecimiento de legitimidades, algunos de ellos
14.09.2021 12.00 AM

Existen problemas históricos que no se han resuelto en la sociedad contemporánea, los enfrentamos desde hace 200 años y pueden ser analizados a partir una óptica contemporánea y viceversa, en un dialogo permanente entre pasado y presente, aseguró Rodrigo Moreno Gutiérrez, del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH) de la UNAM.

El especialista en Historia Moderna y Contemporánea dijo que la militarización, la movilización armada, la construcción de un gobierno representativo, el uso y los impactos de la violencia, la articulación de liderazgos y la construcción de legitimidades, son problemas estructurales desde 1821 “que mucho nos tienen que decir hoy”.

Es tiempo que desde la academia “ayudemos a diversificar estas interpretaciones históricas en una sociedad necesariamente plural como la nuestra”, consideró.

Sobre los grandes episodios históricos ocurridos de 1821 a la fecha, el ganador del Premio Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Docencia en Humanidades 2019, comentó que la respuesta económica sería: “a la Independencia vino después un proceso de invasión; una serie de reformas estatales; una expulsión de un régimen extranjero; un momento de estabilización; luego una revolución popular; y una estabilización del régimen, esa sería la interpretación que tiene como protagonista al mismo Estado”.

“Cada quien va construyendo una paráfrasis de la historia de acuerdo a lo que cree que es más relevante y eso es discutible en cada momento. ¿Qué es más importante y por qué?”, estableció.

Aludimos por Consumación (27 de septiembre de 1821, el Ejército Trigarante entra a la Ciudad de México), a ese momento peculiar en el que identificamos la finalización de la guerra y encontramos el establecimiento formal del Estado nacional independiente, mencionó.

“Después de ello, lo que encontramos en términos nacionales es precisamente la construcción de dicho Estado, a partir de 1821, y este proceso es lentísimo, no es lineal, tiene tensiones, va y viene, y lo podemos identificar a lo largo del Siglo XIX”, señaló.

Todo esto, agregó, tiene que ver con la articulación territorial, también con un proceso de creación de la identidad nacional, con la construcción de un sistema educativo que propicia esa necesidad identitaria, y después distintas configuraciones políticas que a veces llegaron a conflictos armados.

“Aquello que asumimos como historia patria es naturalmente nuestra historia y no es que no sea válida, sino que se trata solo de una de las interpretaciones que tendría que descansar en distintos momentos y etapas, esta versión quizá no es más importante que las hechas por otras regiones, familias, o grupos”, aclaró.

En opinión del investigador del IIH, todos los regímenes y actores políticos tienen una determinada interpretación de la historia, y el actual (2018-2024), es un gobierno que busca decididamente hacer uso político de la historia; “y eso no tiene ni connotación positiva, ni negativa, todos lo hacen, pero con distintas finalidades”.

“Si asumiéramos sin conceder que la historia de México es la historia del Estado, se entiende que la primera transformación es la Independencia; segunda transformación es la Reforma; la tercera transformación es la Revolución; y la cuarta transformación es este proceso de gobierno vigente”.

Obviamente, aclaró, eso está sujeto a discusión como todas las interpretaciones históricas. “En este régimen llaman primera transformación a la Independencia, pero no lo es; en realidad es la creación del Estado nacional, y en ese momento no se estaba transformando nada, sino se estaba formando”, finalizó.

“Cuando un mito arraiga y cuando se establece, es muy difícil borrarlo”

“México es el único país en toda América Latina que no reconoce a su libertador, el Libertador es Iturbide, pero no lo reconocemos, nos vamos al 16 de septiembre, el 27 de septiembre pasa como un día ordinario, y ese es el mero día en que nació la nación mexicana.

La idea que traemos de la historia, es del siglo XIX, es un mito que nos borró de la memoria la consumación de la Independencia”, advirtió el doctor Jaime Olveda Legaspi.

Señaló que los festejos de la independencia de México el 16 de septiembre, son más populares pues se carga de un nacionalismo indigenista, mientras que los discursos del 27 se septiembre siempre han llevado otro mensaje, más mesurado, equilibrado, no se habla mal de la conquista, y se cuestiona sobre la identidad del padre del nacionalismo.

Explicó que 1820 es un año clave para entender la historia y el futuro de este país y con el Plan de Iguala, Iturbide le dio fin al movimiento de la revolución que se gestaba desde 1810.

“Cuando un mito arraiga y cuando se establece, es muy difícil borrarlo, el surgimiento de estos mitos que permanecen y se heredan de generación en generación, y muchos de ellos creados en el siglo XIX, o con las teorías del siglo mencionado, siguen vigentes”, dijo.

El profesor-investigador de El Colegio de Jalisco destacó que el Plan de Iguala fue un plan político, que dignificó y legítimo, la independencia, porque la revolución de los insurgentes no estaba legitimada, ni justificaba la Independencia y por ello la creación de un nuevo movimiento respaldado por un nuevo ejército para buscar la alianza de todas las corporaciones.

Menciona que en el plan se entienden muchas más cosas, pues cómo pasar de un antiguo régimen a la modernidad política por lo que era necesario plasmar en el Plan de Iguala, la mezcla de principios antiguos propios de la vieja cultura política con principios modernos, para que el tránsito de la época Colonial a la época Independiente.

Iturbide, añadió, no se unió a la insurgencia, antes bien, la combatió y en once años se dio cuenta del funcionamiento de ejército de tal manera que, en 1820, cuando se restableció la Constitución de Cádiz, entendió que la consumación de la guerra no debía hacerse a balazos sino con abrazos, o sea con concertación, con diálogo, con alianzas.

“A 200 años de la consumación de la Independencia nacional, hay procesos vivos y pertinentes que son importante estudiar y analizar.”

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