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BENEFICIA GUERRA COMERCIAL CON EU A CHINA

Beneficia guerra comercial con EU a China
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Sin menospreciar el impacto monetario, China consolida ya su modelo y estrategias de desarrollo de largo plazo, en medio de una economía global que tiende al decrecimiento
13.07.2021 12.00 AM

Sin menospreciar el impacto de la guerra comercial con Estados Unidos, a China ésta le está dando la oportunidad de consolidar su modelo y estrategias de desarrollo económico de largo plazo, cuya finalidad sigue siendo la de contribuir al incremento del bienestar de su población, que es la tarea fundamental de la economía en cualquier país.

Juan González, en Causas, evolución y perspectivas de la guerra comercial para China analiza los efectos que se han registrado sobre la economía y comercio internacional y sobre la economía china. La hipótesis que se formula es que, en el corto plazo, China está siendo el país más perjudicado, pero en el largo plazo, establecerá las bases para convertirse en una economía desarrollada. El texto se divide en cinco secciones. La primera analiza la evolución de China y EU en la economía global; la segunda revisa la relación China-EU previo a la política de apertura económica de China de 1978, hasta la segunda década del presente siglo; la tercera describe el conflicto propiamente en sí, destacando el acuerdo hasta ahora logrado por ambos; la cuarta, analiza el efecto que sobre la economía global ha tenido dicho conflicto en los años 2018-2019 y posiblemente 2020. La quinta analiza las perspectivas de China en2020 ante la expectativa del periodo del XIV plan quinquenal2021-2025. Finalmente, se presentan las conclusiones, que sintetizan los hallazgos de la investigación.

El texto analiza el conflicto comercial entre los Estados Unidos (EU) y China, sus antecedentes, evolución reciente y las perspectivas, de cara a la tercera década del presente siglo, en la cual se considera que China establecerá las bases para consolidar su modelo de desarrollo económico de largo plazo, apoyado en la economía orientada al fortalecimiento de su mercado interno. Desde esta perspectiva, se analiza el impacto económico que ha generado la guerra comercial entre EU y China sobre el Producto Interno Bruto (PIB) global, el comercio internacional y particularmente sobre la economía china, frente a su objetivo de convertirse en una potencia económica en el siglo XXI. Se plantea que, en el corto plazo, China ha sido más afectada que EU, pero en el largo plazo, establecerá las bases para convertirse en una economía desarrollada.

Desde fines de la Segunda Guerra Mundial (SGM), Estados Unidos (EU) no había encontrado oposición a sus decisiones económicas en el mundo. Incluso, muchos países lo vieron como el modelo a seguir para lograr el desarrollo económico. Sin embargo, la década de los ochenta del siglo XX, mostró que nada duraba para siempre y que la pérdida de productividad y competitividad, pronto le iba a cobrar factura a su liderazgo económico global. En tanto, aún motor de la economía global, EU impulsó e impuso en la década de los ochenta del siglo XX, políticas económicas de corte neoliberal, en donde el mecanismo de mercado se presentaba como el mejor asignador de los recursos escasos. La idea subyacente era que los países introdujeran reformas económicas, para impulsar los procesos de liberalización comercial y financiera, así como de desregulación económica y con ello, ganar presencia en los mercados de estos países.

Por otra parte, si bien podría decirse que para EU el siglo XX finalizó sin ocasionarle sobresaltos económicos de consideración, el siglo XXI le tenía deparadas dos grandes crisis: la primera, se dio en la esfera geopolítica: la destrucción de las torres gemelas de Nueva York en 2001 le obligó a anteponer los intereses geoestratégicos por sobre los económicos. La segunda, de magnitud aún mayor, fue la crisis económica de 2009, considerada hasta ahora como la primera gran crisis económica del siglo XXI.

Gracias al paquete económico, de alrededor de $700 mil millones de dólares que EU inyectó a la economía y a sus políticas monetarias proactivas, logró sobrellevar los desequilibrios macroeconómicos, la pérdida de competitividad y la caída del empleo en ese y los años siguientes. Sin embargo, dichos desequilibrios acumulados por décadas explican el arribo de Donald Trump al poder, quién desde su campaña electoral en 2016, enarboló un discurso anti libre comercio, centrando su crítica hacia el gobierno, por los desequilibrios económicos y sociales que las políticas librecambistas, sin reciprocidad, le generaron a EU. Una vez en el poder, tomó una serie de decisiones en materia de política comercial, revirando las políticas pro libre comercio que los diversos gobiernos de ese país impusieron a la mayoría de los países del mundo, desde Ronald Reagan (1981-1988).

La explicación que dio el gobierno de EU a aquellas decisiones, fue que no había recibido reciprocidad de parte de sus socios comerciales, por lo que optó por revertir su participación en esquemas de integración económica plurilaterales como: el Acuerdo de Asociación Transpacífica (TTP)en 2017; el retardo en las negociaciones para renovar el TLCAN, después de amagar su conclusión desde 2016y;en los primeros meses de 2018, la amenaza de imponer aranceles a los productos de los países con los que tuviera un déficit comercial importante.

En este contexto, al ser China el país con el que EU registra el mayor déficit comercial en el presente siglo, en marzo de 2018, le exigió contribuir a reducir dicho déficit, mediante mayor reciprocidad comercial; menos regulaciones a las empresas estadounidenses en China; respeto a la propiedad intelectual de empresas estadounidenses; incentivar las importaciones de productos estadounidenses; y, no depreciar el tipo de cambio. De no tomar China las medidas necesarias para reducir dicho déficit, EU impondría aranceles a las principales mercancías importadas de China, así como a algunos insumos esenciales para la industria automotriz y manufacturera, como el acero y el aluminio, además de imponer aranceles a autos y autopartes.

EU pronto pasó de las amenazas a las acciones e impuso inicialmente aranceles a autos, acero y aluminio, posteriormente a alrededor de 200 mercancías, que concentraban alrededor del 50% de su comercio con China, que en el pasado había sido sometida por las decisiones de EU para mantener los privilegios de Nación Más Favorecida(NMF) sin ser parte del Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés)o incluso, para ingresar a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001, aplicó una serie de represalias contra un número importante de importaciones estadounidenses, dando lugar a la guerra comercial.

La guerra comercial, inicia en 2018, y tiene que ver con la imposición de parte de EU de aranceles a los productos procedentes de China. En el fondo, EU pretendió con esas medidas proteccionistas, revertir la pérdida de su productividad económica y aminorar sus desequilibrios cuasi crónicos: déficit fiscal y comercial; incremento de deuda, aumento del desempleo; caída de las bolsas de valores y pérdida de su productividad total factorial.

A finales de la segunda década del siglo XXI, se presentó un fenómeno económico que no se esperaba en la economía global: el conflicto comercial entre China y EU. Y no se esperaba, sobre todo, porque se consideraba que con el predominio de la globalización económica de finales del siglo XX y las dos primeras décadas del presente siglo XXI, con la mayor liberalización y apertura de mercados, el mundo tendería de manera irreversible a una plena liberalización económica y comercial.

Con la llegada al poder del presidente Donald Trump en EU, se demostró que no existe política comercial que dure para siempre y que, los designios de las naciones, obviamente de las grandes y poderosas naciones, aún tienen un alto grado de incidencia en los procesos económicos y que, si consideran que no obtienen beneficios concretos en términos económicos, sociales y políticos, modifican el statu quo. Esto es lo que está detrás del resurgimiento del nacionalismo y neoproteccionismo, presentes en EU, que ha tomado como contrincante a China, que es hasta ahora, el único país que se ha atrevido a responder a las medidas proteccionistas estadounidenses. De hecho, China, luego de setenta años (1949-2019) del triunfo de la revolución socialista, se ha convertido de facto en el Alter Ego que disputa la supremacía económica global a EU.

Los años 2018-2020, abarcan el periodo de la primera disputa comercial de alcance internacional del siglo XXI so pretexto los déficits comerciales crónicos estadunidenses. El impacto de dicha disputa, hasta ahora solo ha producido perdedores: los grandes perdedores han sido no solo las economías de ambos países, sino la economía global en su conjunto, que ha sido un rehén de ambos países. Lógicamente, China seguirá impulsando la apertura económica de todo tipo de mercados: comerciales, industriales, de servicios, de conocimientos y de innovación, dirigidos por el Estado.

Si bien los años 2018-2020 le han confirmado a China que la etapa del alto crecimiento económico(basado en las ventajas comparativas y competitivas tradicionales) llegó a su fin y que el regreso del proteccionismo estadounidense, le agudizó la tendencia hacia la ralentización de la economía, la nueva década y perspectiva del periodo del nuevo Plan Quinquenal Económico y Social XIV 2021-2025, le abre la posibilidad de transitar hacia la madurez de su economía.

Esto quiere decir que China, al aceptar que la época de oro del crecimiento económico alto y sostenido terminó, llega a la tercera etapa de su modelo de desarrollo económico (2020-2035) en condiciones que no esperaba, pero a partir de ellas, debe confirmarse como una economía en busca del desarrollo económico de largo plazo. De esta manera, sin menospreciar el impacto de la guerra comercial, a China ésta le está dando la oportunidad de consolidar su modelo y estrategias de desarrollo económico de largo plazo, cuya finalidad sigue siendo la de contribuir al incremento del bienestar de su población, que es la tarea fundamental de la economía en cualquier país.

Para concluir, solo resta decir que, si bien el conflicto comercial China contra EU parece ser coyuntural, lo cierto es que, independientemente de cuál sea su desenlace, la economía global, posiblemente entre a una etapa de menor crecimiento económico, de incertidumbre permanente y de posibles nuevas sorpresas en la toma de decisiones, de implicaciones globales y de reacciones o sobrerreacciones nacionales.

“Los grandes perdedores han sido no solo las economías de ambos países, sino la economía global en su conjunto, que ha sido un rehén de ambos países.”

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