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INDUSTRIA FARMACÉUTICA DEBE SER CONSIDERADA ESTRATÉGICA PARA MÉXICO

Industria farmacéutica debe ser considerada estratégica para México
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"México no puede depender de otras naciones para inmunizar a su población", señala experta; Para reconstruir la felicidad en México, indispensable invertir en salud
07.04.2021 12.00 AM

La pandemia causada por el COVID-19 evidenció que “la industria farmacéutica debe ser considerada estratégica para nuestros países, pues la salud es el corazón de una nación y no podemos depender de otros en el rubro de las vacunas”, afirmó la doctora Alenka Guzmán Chávez, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

La magnitud de la crisis sanitaria global ha dejado la lección de que México, “más que estar buscando inmunizaciones afuera debería fomentar la inversión, fortalecer a ese sector para producirlas” y, en ese esquema, también evitar el desabasto de medicamentos.

“Las naciones que dependen de empresas internacionales están en el aire, pues si bien se tiene el recurso para pagar, no existe la disponibilidad” de los biológicos y aquellas menos desarrolladas deben conjuntar esfuerzos para enfrentar de mejor manera este desafío.

En el ciclo de conversatorios disciplinares Ciencias económicas: El impacto económico por la COVID-19, organizado por la Casa abierta al tiempo y la Universidad de Oriente de El Salvador, destacó el caso de Cuba, que a pesar de sus limitaciones financieras ha desarrollado un sistema de salud capaz de concebir sus propias vacunas.

En México se requiere una política que considere reformar las instituciones, crear capital humano y convocar la participación de gobiernos, actores sociales y académicos para propiciar crecimiento y el desarrollo de tecnología.

Aunque las inoculaciones surgieron muy pronto en farmacéuticas e institutos de investigación internacionales con apoyo oficial, ahora existe el problema de acceso equitativo, por lo que “nuestras naciones deben reflexionar sobre la forma de encauzar el desarrollo a partir de una economía solidaria”.

La doctora Patricia Couturier Bañuelos, profesora del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco, planteó que con la pandemia “estamos viendo los estragos de un modelo excluyente que hace evidente la diferencia económica y social que se vive entre ricos y pobres. Hace algunas décadas en México tuvimos la posibilidad de producir medicamentos, pero se truncó por los intereses de un sector de la sociedad y del gobierno”.

La doctora Patricia Couturier Bañuelos, profesora del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco, planteó que con la pandemia “estamos viendo los estragos de un modelo excluyente que muestra las diferencias entre ricos y pobres. Hace algunas décadas en México tuvimos la posibilidad de elaborar medicamentos, pero se truncó por los intereses de un sector de la sociedad y del gobierno”.

La inmensa mayoría de la población no ha podido acatar el confinamiento debido a la falta de dinero, ya que la crisis sanitaria evidenció que el sistema ha privilegiado a unos cuantos y llevado a la pobreza a la mayoría.

El mundo vive un momento delicado y polémico, toda vez que el beneficio de las patentes está enfrentado con el derecho a la salud y para muchas transnacionales esta situación ha representado un negocio muy rentable, mientras que en algunos países el biológico sobra.

Las autoridades de México han implementado un programa universal de inmunización, pero a nivel global el acceso a las vacunas ha revelado las diferencias enormes entre naciones ricas y pobres, por lo que “debemos pensar el modelo capitalista desde una visión alternativa de economía solidaria, con la idea de ayudar a quienes han sido víctimas de mayor desigualdad e impulsar cooperativas para afrontar la contingencia sanitaria”.

El doctor Carlos Gerardo Acevedo, investigador de la Universidad de Oriente, de El Salvador, ratificó que el COVID-19 “ha generado la peor crisis que hemos enfrentado desde la pandemia de gripe española en 1918 y ha puesto de manifiesto los desequilibrios entre los regímenes y al interior de los mismos”.

Esta dificultad plantea “que no basta con ser solidarios, sino que también se debe parar la depredación de la naturaleza, pues de seguir en esta dinámica estaremos expuestos a otras amenazas a la salud, por lo que también se requiere el ejercicio de prácticas económicas en un marco de sostenibilidad medioambiental”.

La economía solidaria, que implica la reorganización de la producción y la autogestión, “ayudaría a humanizar y democratizar el mercado que, entre otras cosas, podría detener el desperdicio de alimentos, que fue de 931 millones de toneladas en 2019, cuando hay más de dos mil millones de personas desnutridas en el planeta”, concluyó.

Para reconstruir la felicidad en México, indispensable invertir en salud

Para reconstruir la felicidad después de la emergencia sanitaria por COVID-19 es crucial que el gobierno de México formule políticas públicas y programas sociales que permitan el acceso universal a servicios de salud de calidad; así lo expuso Óscar Martínez en el artículo The Social Construction of Happiness: A Mixed-Method Research Study in Mexico, publicado por The Journal of Sociology & Social Welfare de la Western Michigan Univesity.

En el proyecto participaron Margaret Lombe, del Boston College, Ana María Vázquez-Rodríguez, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), Javier Reyes-Martínez, del Boston College, y Araceli Ramírez-López, del Colegio de Postgraduados.

En el marco del Día Mundial de la Salud, que se celebrará este 7 de abril, la felicidad, como indicador subjetivo del bienestar, podría ser definida como el equilibrio entre buenas y malas experiencias en la vida, y varía entre sociedades y culturas. La medición de este indicador no es prioridad en algunos países con altos índices de pobreza.

De acuerdo con la Encuesta de Bienestar Auto Reportado (BIARE) del INEGI (2014), más del 40% de la población mexicana reporta sentirse feliz. Mientras que World happiness report 2018 destaca que México ocupa, entre 156, el lugar 24 de los países más felices del mundo, y es el segundo más feliz de América Latina, a pesar de que CONEVAL, en 2019, reveló que más de 40% de la población mexicana vive en condiciones de pobreza y 7.4% vive en condiciones de pobreza extrema.

Esta aparente contradicción sugiere que los factores materiales no son los únicos que generan felicidad entre la población mexicana. De acuerdo con el análisis de datos cuantitativos y cualitativos hechos por el académico de la IBERO, hombres y mujeres entre 17 y 87 años, de algunos municipios de Oaxaca, Ciudad de México, Estado de México y Tamaulipas, consideran que la salud es uno de los factores clave que influye para percibir la felicidad, así como la familia, los amigos, la autonomía y la afiliación religiosa.

De tal suerte que, ante el escenario posCOVID-19, las políticas públicas deben mejorar y fortalecer el acceso a servicios de salud eficientes, ya que está es uno de los factores más importantes que proveen de felicidad a la población mexicana.

Por esto, las investigadoras y los investigadores que participaron en el estudio de diseño mixto, liderado por el Dr. Oscar Martínez del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la IBERO, sugieren que el Gobierno de México debe concentrarse en formular políticas públicas y programas sociales que ayuden a mejorar el bienestar social y la felicidad de la población.

“Las políticas públicas deben mejorar y fortalecer el acceso a servicios de salud eficientes, ya que está es uno de los factores más importantes que proveen de felicidad a la población mexicana.”

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